Doctor José Gregorio Hernández, el Venerable y Beato

José Gregorio Hernández, médico Venezolano, venerado por sus milagros según la creencia popular. Conocido en vida por su bondad y devoción por ayudar a otros. No había nada que pudiese hacerle más feliz que ayudar a otros, que se sintieran bien, era su misión y pudo lograr esto y mucho más a través de su amada carrera de medicina.

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Biografía

José Gregorio Hernández, médico, filántropo, profesor, brillante científico y católico devoto.  Criado en un hogar cristiano y con fe católica, por lo que no es de extrañar su devoción por la iglesia.

Mejor conocido como el Dr. José Gregorio Hernández. Descendiente por su madre del Cardenal Francisco Jiménez de Cisneros, y por su padre, del lejano Santo Hermano Miguel, así que podríamos decir que la fe católica la llevaba hasta en la sangre.

José Gregorio Hernández biografía corta: Nacido en Isnotú, Edo. Trujillo, el 26 de octubre de 1864. Sus padres fueron, Benigno Hernández Manzaneda (dueño de una Pulpería y Botica) y de Josefa Antonia Cisneros (ama de casa). Su mamá, una católica muy devota falleció el 28 de Agosto de 1811 cuando este tenía tan solo ocho años, luego de dar a luz a su hermanita, quien llevaría el nombre de su madre.

Su niñez transcurrió bajo el cargo de su tía María Luisa Hernández Manzaneda, (quien asume el rol de segunda madre) en su pueblo natal, y por supuesto, en un ambiente profundamente religioso. El ejemplo de sus padres, más su devoción por la iglesia católica, lo llevó a transformarse en un hombre humilde de corazón y solidario con todos, aunque especialmente, con los más necesitados.

En la parroquia de San Alejo de Boconó, contrae segundas nupcias el padre de José Gregorio con doña María Hercilia Escalona. De esta unión nacerán otros seis hermanos de José Gregorio.

Realizó sus estudios de primaria en Trujillo y a los trece (13) años de edad se mudó a Caracas. Fue un joven sobresaliente e impecable; Le fue asignada una cátedra de aritmética para los grados inferiores y fue nombrado “inspector de disciplina” del colegio Villegas.

Finalmente, se graduó de Bachiller en filosofía en 1884; Quería estudiar Derecho, pero por sugerencia de su padre terminó estudiando Medicina y finalmente encontrando su vocación. Se tituló en la Universidad Central como Médico el 28 de junio de 1888.

El 31 de Julio, José Gregorio consigue una beca para ir a la universidad de París. Durante su estadía logró especializarse en Microscopia, Patología, Fisiología Experimental e Histología Normal, además de perfeccionar algunas técnicas científicas y ayudar a su País (Venezuela) a modernizarse en el área médica.

Aunque se desconoce la fecha de su llegada la Capital Francesa, para 1889 ya el Dr. José Gregorio Hernández se encontraba estudiando en el laboratorio de histología de Mathias Duval, quien era profesor de histología y anatomía en importantes universidades parisinas.

El 8 de marzo de 1890 fallece el padre de José Gregorio, Don Benigno Hernández Manzaneda; Habiendo cumplido con sus compromisos y familia decide regresar a su amada Venezuela, no sólo cumpliendo con su palabra de ayudar modernizar y actualizar a otros en el área médica, sino también atendiendo al llamado de Dios, por lo que decidió encaminar su vida y seguir también su vocación religiosa.

Estando en Caracas (1909) recibe permiso para formar parte del Seminario “Santa Rosa de Lima”. Luego, viaja a Roma, pero su corazón no tiene anhelo más grande que vivir radicalmente en un monasterio.

Finalmente, comprende que no debe seguir luchando contra la corriente. Abandona la vida religiosa y acepta el llamado del Señor a llevar una vida seglar. Dedicó su vida a los más necesitados, pero sin dejar nunca a un lado la medicina. Hombre ejemplar. Un Santo realmente.

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José Gregorio Hernández

“¡Ha muerto un santo”, era lo que se escuchaba entre los Caraqueños aquel 29 de junio de 1919. Sin duda, una fecha que jamás ha sido ni será olvidada, pues el Dr. José Gregorio Hernández había fallecido arrollado por el vehículo de Fernando Bustamante.

La Vida del Doctor José Gregorio Hernández, es sin duda, un ejemplo a seguir. No existe persona o ilustre trujillano de quien se halla escrito más en el mundo médico venezolano que de José Gregorio Hernández. Sus virtudes y santidad que giraron en torno a su existencia fue ganada gracias al fervor y devoción por parte del fervor popular a nivel mundial.

La vida del doctor José Gregorio Hernández ha sido recordada, ilustrada y venerada por gran cantidad de programas de televisión, películas, radio.  Su obra, milagros, figura de Médico eminente y santidad han sido (y continuarán siendo) transmitidos de generación en generación.

No se puede decir otra cosa que no sea que fue un hombre excepcional y tan devoto de sus creencias y amor por su trabajo que entregó a otros su vida. Por supuesto, como cualquier otro ser humano cometió errores, tenía defectos y fue blanco de críticas, pero esto no le quita todo el reconocimiento que ha ganado después de toda una vida de servicio.

Algunos, han sentido tanto fervor y fe hacia este que han hecho caso omiso a su condición humana y han tergiversado la historia, incluso, han hecho a un lado su responsabilidad como escritores a tal punto que se han escrito cantidad de historias y falsas anécdotas en su nombre, con tal de obtener reconocimiento.

Valoración de su obra

El 19 de marzo de 1890 asume la presidencia constitucional el Doctor Raimundo Andueza Palacios, quien le solicita a José Gregorio  que regrese antes de finalizado el plazo de sus becas en el extranjero, y que cree las facultades sobre Histología, Patológica y Fisiología.

También le facilita el dinero para adquirir un laboratorio completamente equipado, que posteriormente se establece en la Universidad Central.

En 1891, habiendo regresado a su país, realiza una reforma de los estudios médicos. Reintroduce el Microscopio en Venezuela, e inaugura cátedras en las materias que tuvo la fortuna de estudiar en Europa. También, funda el Laboratorio de Fisiología Experimental en la Universidad Central de Venezuela, y lo equipa con la tecnología más avanzada que existía para la época.

En 1893 José Gregorio asiste al Primer Congreso Médico Panamericano realizado la ciudad de Washington, allí presentó un trabajo original sobre: “los glóbulos rojos en diferentes latitudes”. En dicho congreso fue decretada la Cátedra de Bacteriología (fundada por José Gregorio en 1891: la primera que había sido creada en América.

En dicho congreso disfrutó de la grata compañía de un gran amigo, el Dr. Francisco Antonio Rísquez quién asistió en calidad de Delegado Oficial de Venezuela.

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Algunas de sus publicaciones fueron:

En la revista El Cojo Ilustrado: Aparece un artículo suyo sobre el muy querido y recordado por él, el Doctor Nicanor Guardia, quien fue su profesor y maestro.

En La Gaceta Médica de Caracas, también podemos apreciar su trabajo sobre “el número de Glóbulos rojos en diferentes latitudes” y los apuntes de nueve de sus clases de bacteriología, recogidos por sus compañeros, los bachilleres José A. Cuevas y José Cardozo, quienes aparecieron en los números 5, 6, 7, 9, 11, 14, y 18 de dicha publicación.

En 1894 publicó otro trabajo, esta vez, en compañía del Dr. Nicanor Guardia y dedicado a la Facultad Médica de Madrid sobre “la angina de pecho de naturaleza palúdica”.

En 1902 integra un grupo de médicos que sentarán posteriormente las bases para fundar la “Academia Nacional de Medicina”, la cual, se estableció finalmente en 1904 y le fue asignado un sillón (número 28)

El 11 de Diciembre de ese mismo año decide enlistarse en el ejército para defender a su Patria, la cual, era amenazada por potencias extranjeras.

Para el 15 de Junio de 1906, el Dr. José Gregorio Hernández presenta ante el Ministro de Instrucción Pública una solicitud de jubilación como catedrático; El 20 de Junio, tan sólo cinco días después esta solicitud es aceptada por el poder ejecutivo, asignando  una pensión por disposición del Presidente provisional Juan Vicente Gómez.

También, le fueron facilitados diez mil bolívares (10.000 Bs) para ayudarlo con los gastos en impresión de su obra: “Elementos de Bacteriología”. La publicación de esta fue realizada en la Tipografía Herrera Irigoyen y Cía. De Caracas.

Este es un trabajo sin precedentes en América Latina por lo que significó mucho en su momento, e incluso, en la actualidad es de vital importancia para el estudio de esta ciencia en latitudes americanas. Sin duda, esta obra, representa uno de su más importante y trascendente aporte del gran legado del médico y científico José Gregorio Hernández.

El 01 de Enero de 1908, José Gregorio se inscribe como cooperador de la Casa de Niños Pobres, dirigida en ese momento por el presbítero Plácido José Fernández.

El 03 de enero de ese mismo año, recibe una carta de la Cartuja de Farneta en la que le es comunicado que lo esperan para su ingreso como novicio, por lo que el 08 de Junio parte rumbo a Europa en un vapor francés para entonces poder tomar los hábitos en Italia. Se dice, que este fue su primer intento por pertenecer y abrazar una vida religiosa.

Finalmente, el 16 de julio de 1908 cree haber cumplido su sueño al ingresar cómo aspirante en la Cartuja de Farneta (cerca de Lucca, Italia). El 29 de agosto es aceptado en el noviciado de la Cartuja de Farneta bajo el nombre de “Fray Marcelo”.

El 21 de abril de 1909 decide regresar a Venezuela para ingresar al Seminario Metropolitano de Caracas, estudiar teología y ordenarse como sacerdote. He aquí su segundo intento por ingresar a la vida religiosa, sin embargo, este nuevo intento se ve frustrado una vez más. En esta ocasión, se ve obligado a abandonar debido a la gran presión ejercida por parte de los sectores universitarios y vuelve a sus cátedras en la UCV.

El 14 de Septiembre de ese mismo año, el Dr. José Gregorio es asignado como Profesor de Anatomía y Patológica Práctica (en el Hospital Vargas).

En junio de 1912, El Cojo Ilustrado le publica nuevamente, en esta ocasión, su visión de Arte. Este año, también ve la luz su importante obra: “Elementos de Filosofía”, publicado esta vez por la editorial “El Cojo”; Este trabajo tuvo gran relevancia, y le dió gran reconocimiento como autor, por ser uno de los primeros latinoamericanos en tocar el tema n forma escrita.

Este, sin duda, fue un año súper productivo, por lo que también publicó: “Elementos de Embriología general. Prolegómenos”

El 1 de Julio de 1913, José Gregorio parte rumbo a Italia, con la intención de ingresar en el Colegio Pio Latino de Roma. Este fue su tercer y último intento de ingresar a la vida religiosa.

En el período de Febrero hasta Agosto de 1914, ya con cincuenta años y debido a razones de salud, José Gregorio no tiene más opción que tomarse un descanso y abandonar el Colegio Pio Latino. Se dirige a Génova para tratarse una pleuresía seca, y de allí, busca las opiniones de otros doctores: Milán y París, respectivamente.

Como si esto no fuese ya suficientemente grave y doloroso, en Agosto de ese mismo año estalla la primera guerra mundial, por lo que tuvo que salir de París antes de lo que tenía previsto.

El 13 de Junio de 1918 en una sesión ordinaria de la Academia Nacional de la Medicina, presenta un trabajo bautizado como: “Nota preliminar acerca del tratamiento de la tuberculosis con el aceite de chaulmoogra”.

A sus cincuenta y cinco años, inaugura su última cátedra de histología el 08 de Enero de 1919 y fallece finalmente un domingo, atropellado porque buscaba una medicina para una anciana enferma.

José Gregorio Hernández, ejerció su carrera como profesor de la Universidad Central de Venezuela (UCV) a lo largo de veintiocho años, dirigiendo cargos con matemática, excepto algunas ausencias temporales en los años de 1908, 1913 y 1917.

Logró ser autor de trece (13) ensayos científicos sobre diversas disciplinas, todas, ampliamente reconocidas por la Academia Nacional de la Medicina, de la cual, fue fundador.

Sus trabajos representan gran relevancia por su gran capacidad como clínico y someterse al severo método anatomoclínico (por la escuela francesa) y su aplicación (como en los casos presentados por Hernández sobre tuberculosis, neumonía y fiebre amarilla).

También, es reconocido por su capacidad para manejar recursos derivados de las técnicas complementarias de diagnóstico (datos de la histología patológica, bacteriología, parasitología y fisiología) y a su vez, lograr una exhaustiva y minuciosa interpretación de los procesos patológicos presentes en el paciente.

Su capacidad para crear hipótesis fue realmente asombrosa, era casi un don. Estos podemos verlos más claramente reflejados en los datos de hematimetría en los sujetos de nuestro medio, la descripción de una nueva forma de angor pectoris de origen palúdico.

Personalidad y Legado

Fue conocido por ser gran devoto católico, al igual que sus padres y tía, sin embargo, esto no fue impedimento ni represento conflicto alguno con su labor científica. Bondad, rectitud y fervorosa dedicación a aliviar el sufrimiento humano, serían algunos de los atributos por los cuales será siempre recordado. Hombre Culto. Dominaba perfectamente seis idiomas además del Español (Francés, Inglés, Italiano, Portugués y Alemán).

Un hecho que lo caracterizaba era su puntualidad ante el cumplimiento de cualquier deber profesional que le fuere asignado o se asignase a sí mismo.

Formó parte de una escuela de investigadores, quienes desempeñaron un rol importantísimo en el desarrollo de la medicina venezolana.

Algunos de sus discípulos fueron, el doctor Jesús Rafael Risquez, su sucesor en la cátedra de Bacteriología y Parasitología, y Rafael Rangel, considerado como el fundador de la parasitología nacional.

A tan solo días de obtener su título como Doctor en Medicina, en presencia del rector, como era acostumbrado, sacó dos ponencias que debería desarrollar posteriormente ante un jurado examinador, estos fueron:

Esta primera ponencia (y trabajo), contrastaría la doctrina de Laennec, la cual, afirma que la existencia de la tuberculosis revolucionaría la teoría unitaria, frente a la postura de la escuela de Virchow quienes sostenían la dualidad. Según estos, la tuberculosis y la neumonía eran dos enfermedades distintitas y además, sin ninguna capacidad contagiosa.

Juan José Puigbó médico cardiólogo, maestro y pionero de la Cardiología Venezolana dijo: “Su faceta religiosa con todo lo encomiable que sea considerada en el plano místico, no debe opacar el inmenso aporte que realizó a la ciencia médica venezolana”.

Su segunda ponencia (y trabajo), profundizaba en el tema de la fiebre tiroidea (típica de Caracas).

La escogencia de ambos temas, se convertirían más adelante en el eje de su profesión como médico; Considerado el fundador de la Bacteriología en Venezuela, debido a sus múltiples trabajos y descubrimientos en enfermedades bacterianas.

Alfredo Gómez, autor de libros sobre José Gregorio y dedicado por más de treinta años a descubrir y describir el legado y la personalidad del doctor José Gregorio Hernández Cisneros, expresó: “Nuestro médico es digno de ser imitado, tanto en sus virtudes humanas, como en las espirituales, porque en su existencia cotidiana se conjugaron ambas con total naturalidad.

Su legado: En Caracas hay dos hospitales que llevan su nombre como epónimo, entre estos podemos mencionar:

  • El Hospital Cardiológico José Gregorio Hernández, ubicado en la Parroquia de San José.
  • El Hospital General José Gregorio Hernández, en Los Magallanes de Catia.
  • El Instituto de Medicina Experimental Dr. José Gregorio Hernández, en la Ciudad Universitaria de Caracas.
  • La Unidad Urológica José Gregorio Hernández, situado en Guatire, Edo. Miranda.
  • El Hospital José Gregorio Hernández, situado en Puerto Ayacucho, Edo. Amazonas.
  • Centro Ambulatorio Dr José Gregorio Hernández, San Félix – Edo Bolívar
  • El Hospital José Gregorio Hernández, situado en Trujillo, Edo. Trujillo.
  • Universidad José Gregorio Hernández en Maracaibo, Edo. Zulia
  • Hospital Materno Infantil Dr. José Gregorio Hernàndez “IVSS”. Acarigua, Edo. Portuguesa.
  • Unidad Educativa Nacional Doctor José Gregorio Hernández, Edo. Miranda Los Teques Vía San Pedro.
  • Unidad Educativa José Gregorio Hernández, situada en el Edo. Lara, Barquisimeto Calle 30 entre Av. Venezuela y Carrera 30.
  • Unidad Educativa Dr. José Gregorio Hernández situada en el Edo. Táchira, Municipio Samuel Darío Maldonado parroquia Hernández
  • Comunidad José Gregorio Hernández. Los Teques Edo. Miranda Municipio Carrizal.
  • Consultorio Médico Popular “Dr. José Gregorio Hernández”, situado la localidad de “La Mapora” en la ciudad de San Carlos del Estado Cojedes.

El gobierno venezolano creó la Misión José Gregorio Hernández, la cual, tiene como misión atender a personas con discapacidades.

También, en Carabobo, existen otras obras con su nombre:

  • Hospital Pediátrico Dr. José Gregorio Hernández, situado en el municipio San Diego.

En Guanare, Estado Portuguesa podemos encontrar:

  • Clínica Dr. José Gregorio Hernández.
  • Hospital de Clínicas Dr. José Gregorio Hernández.

Monseñor Baltazar Porras manifestó en un oportunidad, que la mejor manera de mantener y defender el legado del Dr. Hernández, es a través de la oración: “La oración hace que uno saque fuerzas naturales, esa misma fuerza que tenía José Gregorio y que muchas veces sacaba de los más profundo de sus entrañas”.

Relación con la Iglesia Católica

La relación de José Gregorio con la Iglesia Católica la dividiremos en dos aspectos importantes de su vida: vida religiosa y Proceso de Beatificación

Vida Religiosa

A pesar de no poder lograr cargo alguno dentro de la Iglesia Católica José Gregorio fue ferviente creyente del Catolicismo.

En 1907, intentó optar a una vida religiosa, luego de discutir el caso con el arzobispo de Caracas, el monseñor Juan Bautista Castro, envía una carta al prior de la Orden de San Bruno en La Cartuja de Farneta, cerca de Lucca (Italia), en donde finalmente es aceptado en 1908, en el monasterio de clausura y bajo el nombre de “Hermano Marcelo”.

En Abril de 1909 llega a caracas y recibe el permiso solicitado para ingresar en el seminario Santa Rosa de Lima, hoy conocida como Universidad Católica Santa Rosa, sin embargo, pese a la gran noticia, sigue deseando una vida monástica.

Luego de tres años que parecieron una eternidad, decide intentarlo de nuevo y se dirige en compañía de su hermana Isolina a Roma. Al llegar, se incribió en cursos de Teología en el Pontificio Colegio Pio Latino Americano, pensando en preparase para el Monasterio, pero una vez más sus planes fueron frustrados, esta vez por una afección pulmonar, que le hizo volver a su país, Venezuela.

Perteneció a la Orden Franciscana Seglar de Venezuela (OFS), en la fraternidad de la Merced de Caracas, en la Iglesia Nuestra Señora de la Merced de los Frailes Capuchinos, pudiendo dar rienda suelta a su vocación como franciscano seglar. A partir de este momento, nace una gran sensibilidad y amor por los más necesitados.

Tuvo la oportunidad de vivir el carisma, la vida y el Evangelio de San Francisco de Asís, y lo hizo suyo, reconociendo en el pobre a la persona de Cristo sufriente, a quién entrego su vida a través de la atención de sus pacientes, dando lo mejor de sí, sin importar las altas horas de la noche o condiciones climáticas.

Proceso de Beatificación

La ferviente devoción por José Gregorio Hernández es consecuencia de su gran labor y devoción como médico y salvación de muchas vidas a través de su vocación humanitaria.

La historia de José Gregorio Hernández fue testimonio de santidad. La fama entre sus creyentes tomó mayor auge luego de su muerte y representó el primer paso para que la Iglesia católica en Venezuela iniciara en el año 1949 el proceso de beatificación y canonización del Dr. José Gregorio Hernández. Este proceso fue dirigido por el arzobispo de Caracas, el monseñor Lucas Guillermo Castillo ante la Santa Sede.

Luego de iniciar el proceso, y completados los primeros casos, José Gregorio Hernández fue nombrado “venerable” por el papa Juan Pablo II el 16 de enero de 1986, lo cual permitió seguir adelante hacia la beatificación. De completarse el proceso, se convertiría en el primer santo de procedencia venezolana.

José Gregorio Hernández, fue sin lugar a dudas, la figura más destacada del siglo XX Venezolano. Científico admirable y un cristiano ejemplar, el Dr. José Gregorio supo combinar sus dos pasiones: médico, docente y científico, con la más profunda caridad, devoción y servicio a los más necesitados.

El 16 de Enero de 1986, el Sumo Pontífice Juan Pablo II declaró solemnemente sus virtudes heroicas, otorgándosele el título de “Venerable”. A lo largo de estos años se han documentado presuntos “milagros”, sin embargo, no han sido considerados “suficientes” como para que sea considerado formalmente “Santo”.

Las estadísticas indican que  la mayoría de los “Santos” tienen un origen religioso: sacerdotes miembros, congregaciones religiosas, sacerdotes diocesanos, o bien, laicos como José Gregorio.

La Iglesia buscaba un milagro para elevarlo al grado de “beato”, pero este fue desestimado. En 2009, fue desestimado otro caso. A pesar de las múltiples cartas recibidas, la Iglesia buscaba algo más contundente.

Laura Zambrano, encargada de la Oficina de la Beatificación del Dr. José Gregorio Hernández afirmó: “La causa mucha veces es injustamente tratada. La gente quiere el santo ya, pero la Iglesia no está apurada, quiere certeza”.

El milagro que se buscaba debía ser instantáneo, permanente, total y no contar con ninguna explicación médica o natural, además de ello,  debía comprobarse que la persona estuviese gravemente enferma y que lo único que medió entre la enfermedad y la salud de esta fue la oración a José Gregorio Hernández por parte de sus familiares o allegados.

El 9 de enero de 2020 el monseñor Víctor Hugo Basabe, obispo de San Felipe y administrador Apostólico de Barquisimeto, informó que se aprobó el tan esperado milagro, iniciando el camino para la beatificación. Este, mediante un tweet expresó:

“En medio de tantas dificultades, hoy una gran alegría: La Comisión de Médicos de la Congregación para las causas de los Santos, ha aprobado el milagro realizado por el Dr. José Gregorio Hernández. Vamos camino a su pronta beatificación. Alabado sea Dios que nos mira con amor”.

El milagro que faltaba para su beatificación ya está en manos de la comisión de médicos de la Congregación de la causa de los Santos (en el Vaticano). Tulio Ramírez Padilla, prelado vice postulador de la causa expresó: “¡Estamos por muy buen camino! ¡Ahora tenemos que superar la consulta teológica y la Plenaria de Cardenales y Obispos!

¿Cuál es ese milagro? El 10 de marzo de 2017 Yaxuri Ortega, una niña de tal solo 10 años de edad (para ese entonces), fue víctima de unos delincuentes, los cuales, asaltaron a sus padres para robarle la moto. Este hecho ocurrió en la zona rural Mangas Coveras, en el estado de Guárico.

La niña, recibió un disparo en la zona tempoparetal derecha de su cabeza, lo que comprometió gravemente su vida. Ante la gravedad de tal herida los médicos no daban ningún tipo de esperanza. Sus padres, hicieron hasta lo imposible para trasladarla al centro hospitalario de la ciudad de San Fernando de Apure.

Como si esto no requiriese de una intervención médica urgente, en el centro asistencial no se encontraba para el momento el neurocirujano. En estado estado crítico, con pérdida de masa encefálica y desangrada, esperar cuarenta y ocho (48) horas para ser intervenida no era una opción, por lo que su madre, devota de José Gregorio Hernández, empezó a orar y a pedir que le concediera el milagro. Luego, sintió una inexplicable paz interior.

Los médicos afirmaban a la temerosa y angustiada familia que en un caso hipotético de que esta sobreviviera quedaría comprometida su motricidad, también, presentaría problemas de memoria y visión, por la  gravedad del presunto daño cerebral que había causado la bala.

Para asombro de todos, la niña, fue dada de alta a los veinte (20) días posteriores a su operación. Completamente sana, caminando, hablando con fluidez, sin ningún tipo de secuela, ¡Era un Milagro!

Dicho caso,  fue estudiado minuciosamente por el tribunal médico del hospital en Diciembre del año 2018 y lo calificaron como “inexplicable”.

Gracias a una tomografía, que le habían realizado a la niña durante su convalecencia, pudieron evidenciar cada una de las lesiones que presentaba su cerebro, más sin embargo, ninguno de los pronósticos médicos se cumplieron.

Es justo este el milagro atribuido al “Médico de los pobres”, que se encuentra en manos de los expertos del vaticano y colocan a José Gregorio Hernández a un paso de su beatificación.

Oración a José Gregorio Hernández para curación

 Oración a José Gregorio para curación: Aunque puedan existir gran cantidad de oraciones para solicitar a José Gregorio Hernández el milagro requerido, lo más importante es siempre realizarla con fe y con la convicción de que este puede sanarnos; Aquí te compartimos una oración a José Gregorio para que bien puedas realizarla tal cual o modificarla como lo sienta tu corazón.

Oración a José Gregorio Hernández para los enfermos

Oh, Dios tú que eres nuestro único Espíritu y no tienes principio ni fin, y por eso eres Dios del cielo y creador del universo de cuyo océano sólo soy una simple gota; tú que siempre velas con vehemencia por el bien de todas tus criaturas.

Divino Señor, que con la intersección de tu hijo, nos comunicas que busquemos para encontrar y que llamemos para que se nos responda, en este momento invoco en tu santo nombre al Doctor José Gregorio Hernández para solicitar sanación para esta criatura (mencione el nombre de la persona a quien se dirige la curación)

En el nombre del Padre, del hijo y del espíritu santo, y que su emanación de bondad y gran deseo de ayuda a quien de verdad lo necesita, llegue hasta esta tu criatura que desea ms que nada alcanzar su sanación (nombre y apellido) inúndale con tu divino poder de salud, vigor, vitalidad y deseo de recuperación, y que de esta manera  en la mente de esta persona (nombre y apellidos) cobre fortaleza, paz y ánimo.

Te suplico señor que en este momento derrames sobre esta persona (nombre y apellidos) y también sobre todos los que tienen sufrimientos la gracia de tu amor y de tu misericordia, nos des fuerza para resistir todo el mal y vencerlo.

Gracias Dios todopoderoso por tu infinita bondad, y hágase tu voluntad te lo pedimos de todo corazón, Amén.

Como notamos, lo principal de esta y cualquier otra oración debe contar con el ingrediente más importante: la FE. También, nos recuerda que si pedimos con fuerza y fe al padre, nos será otorgado / concedido.

Solo Dios es capaz de concedernos milagros, y obrar a través de sus siervos, en este caso, el Dr. José Gregorio Hernández, así que no dudemos de su poder, gracia y misericordia.

 Novena del doctor José Gregorio Hernández

La Novena del doctor José Gregorio Hernández consta de nueve días de oración al Dr. José Gregorio Hernández, en donde se pide y solicita el milagro o petición requerida, por supuesto, con mucha fe. Veamos a mayor detalle lo que se solicita o agradece en cada día.

En el día uno: Agradecemos al padre por otorgar gracia, bendición y múltiples virtudes a su siervo José Gregorio. También, nos destaca y recuerda que “Quien ayuda al pobre, ayuda a Dios”.

En el día dos: Agradecemos de corazón a Dios Padre por haberse entregado y otorgarnos su cuerpo y sangre a través de la Eucaristía. También, damos gracias por guiar a su siervo hacia la eucaristía, la comunión y la Santa Misa. También, nos destaca y recuerda: “Yo soy el pan de vida bajado del cielo. Quien coma de este pan vivirá eternamente, no tendrá la muerte eterna y yo lo resucitaré en el último día”

En el día tres: Pedimos y damos gracias por guiar nuestros pasos en todo momento, no abandonarnos y mantenernos alejados de todo mal.

En el día cuatro: Damos gracias a nuestro Padre Celestial por habernos demostrado el más grande y profundo amor hacia nosotros, entregándonos a su propio hijo con tal de salvarnos.

En el día quinto: Damos gracias al padre por el amor que inspiró en su siervo José Gregorio hacia él y hacia todos los que le necesitasen. También, agradecemos por la entrega de su hijo, quien a pesar del sufrimiento, lo soportó todo por nosotros.

En el día sexto: Agradecemos a Dios por a través de su siervo José Gregorio nos concede la gracia de curar nuestros males y hacernos soportar con paciencia cualquier pena.

En el día séptimo: Solicitamos a Dios Padre por el perdón de nuestros pecados, la limpieza de nuestra alma y purificación, porque aunque no siempre lo merecemos, él con su misericordia infinita nos perdona y ama, y que por supuesto, a través de su siervo José Gregorio se nos conceda la gracia que le solicitamos.

En el día octavo: este día continuamos pidiendo e implorando nuestro perdón, pero también, que colme nuestros corazones de esperanza, fe, alegría, amor y gozo. Que escuche nuestros pedidos y nos conceda el milagro a través de José Gregorio.

En el noveno día: Suplicamos con fe por nuestra petición y damos gracias a Dios por suscitar en José Gregorio una inmensa devoción por la Virgen María, madre de todos los hombres, madre de Dios y Madre nuestra.

Al finalizar la oración de cada día, se hace la petición y se reza un padre nuestro y un ave maría.

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