Pasión, muerte y resurrección de Jesús y mucho más

Pasión muerte y resurrección de Jesús, está considerado uno de monumentos histórico religiosos más importantes de la humanidad, describir esos momentos permite aclarar algunas cosas con respecto a la vida de Jesús, entérate leyendo este artículo.Pasión, muerte y resurrección de Jesús

Pasión, muerte y resurrección de Jesús,

Representa un momento relevante en la historia del ser humano, entender todo el proceso por el cual Jesucristo tuvo que pasar para poder lograr el objetivo principal, el cual consistió en hacer entender a los hombres del porque el motivo de su presencia en la tierra.

Jesús se sacrificó para que las personas entendieran una forma de redimir sus pecados, estableció una serie de procesos en los cuales se entendiera por qué había tomado ciertas decisiones, no  comprendidas por la mayoría de los que estuvieron a su lado.

También existen historias de la pasión muerte y resurrección de Jesús para niños describe las últimas horas que Jesús de una manera mas sencilla. La historia comienza con la oración en el monte de los olivos y termina con la resurrección y aparición a los seguidores, veamos cómo sucedieron.

Acontecimientos en el Huerto de los olivos

La historia relata algunos hechos que sucedieron antes de la fiesta de Pascua y después de la última cena, cuando Jesús les notifica a sus discípulos que debían subir a Jerusalén con el objeto de ser entregado al sumo sacerdote y los doctores de la Ley, seré condenado a muerte y me entregaran a los romanos, será motivo de burla y me azotaron y luego me asesinaran, pero a los tres días resucitaré.

Al término de la Última cena los apóstoles junto a Jesús, deciden reunirse en el monte más cercano y aislado llamado el “Monte de los Olivos”, al llegar allí Jesús se retiró por unos instante y procedió a orar a Dios, Mateo lo describe de la siguiente forma:

“Y adelantándose un poco, se postró rostro en tierra mientras oraba diciendo: Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz; pero no sea como yo quiero, sino como quieras Tú”

Traición de Judas

Previamente como habíamos comentado Judas decide vender a su maestro, aprovechando la reunión de los sumos sacerdotes y los doctores de la Ley que desde hace mucho tiempo estaban buscando a Jesús con el objeto de apresarlo y matarlo,  Iscariote decide entonces acudir donde los maestros y sacerdotes y les dice:

“Estoy dispuesto a entregarles a Jesús. A ellos les encantó oír esto y le prometieron una buena recompensa: treinta monedas de plata. Desde aquel momento, Judas buscaba la ocasión para entregar a Jesús.”

Esa noche habían ideado un plan con el objeto de apresar y entregar a Jesús en el lugar  que ya Judas conocía de manera que todo estaba listo para la entrega del el Señor.Pasión, muerte y resurrección de Jesús

El Monte de los Olivos

Estando en el huerto de los Olivos Jesús se encontraba apartado junto a otros apóstoles y les dice:

“Orad para ser fuertes en la tentación. Después Jesús entró al huerto solo. Allí se arrodilló y oró de esta manera: Padre, si quieres puedes quitarme este sufrimiento y la muerte. Pero no se haga mi voluntad sino la tuya.”

Angustiado, Jesús oraba con mucha intensidad, que algunos pudieron observar que el sudor se había convertido en sangre, debido al intenso temor que sentía, pasado un rato Jesús se levantó y regresó donde estaban durmiendo los apóstoles y les dijo para levantarlos:

“¿Por qué duermen? Estén dispuestos y oren para resistir la prueba que ha de llegar.”

Entrega de Jesús

Justamente cuando Jesús se encontraba conversando con los discípulos entraron unos hombres y guardias al huerto, con ellos venía en la vanguardia Judas Iscariote, quien les dijo a los guardias, “Aquel a quien bese ese será”, Judas se acercó a Jesús para darle el beso y Jesús le dijo:

“Judas, ¿me vas a entregar con un beso?”

Inmediatamente los hombres que venían con judas apresaron el Mesías, y aunque los apóstoles intentaron impedirlo no pudieron interceder porque los guardias estaban armados, los apóstoles para no ser detenidos tuvieron que huir.

Detención de Jesús

Jesús, sabía  todo lo que iba a ocurrir por eso no se opuso, de hecho el momento indica que Jesús sorprendió a Judas cuando se le adelantó y le dijo  ¿A quién buscáis?, esta respuesta sorprendió a Judas que sin embargo procedió a dar el beso. Seguidamente Simón Pedro que tenía una espada golpeó al guardia cortándole la oreja.

Malco que era el nombre del guardia, se tocó la oreja y Jesús acercándose le dijo a Simón Pedro

“Envaina tu espada  ¿Acaso no voy a beber el cáliz que el Padre me ha dado?” y Jesús tocando la herida del guardia la sano colocando de nuevo la oreja.

Después de  este suceso, Jesús fue llevado al pueblo ante la justicia en primer lugar frente Anas, ya que este es el suegro de Caifás el sumo sacerdote, Simón Pedro era conocido por algunos sacerdotes y siguió a Jesús hasta la entrada de la residencia del sumo pontífice, cuando estaba observando lo que sucedía una mujer se le acercó y le preguntó:

“¿No eres también tú de los discípulos de este hombre?”

Él contestó inmediatamente no no lo soy, en ese momento Anás interroga a Jesús acerca de la doctrina que profesaba y su relación con los discípulos, Jesús respondió:

“Yo he hablado abiertamente al mundo, he enseñado siempre en la sinagoga y en el Templo, donde todos los judíos se reúnen, y no he dicho nada en secreto. ¿Por qué me preguntas?, Pregunta a los que me oyeron de qué les he hablado: ellos saben lo que he dicho. Al decir esto, uno de los servidores que estaba allí dio una bofetada a Jesús, diciendo: ¿Así respondes al Pontífice? Jesús le contestó: Si he hablado mal, declara ese mal; pero si bien, ¿por qué me pegas?”

Sabiendo esto Anas no tuvo otra opción que enviarlos donde Caifás, en ese momento Pedro se encontraba junto a otras personas calentándose del frío cuando de repente alguien se le acercó y le preguntó:

“¿No eres tú también de sus discípulos? Él lo negó y dijo: No lo soy.” Posteriormente uno de los familiares de Marco (Al que habían cortado la oreja) observó a Simón pedro y le preguntó: ¿Acaso no te vi yo en el huerto con él? Pedro negó de nuevo, e inmediatamente cantó el gallo.”

Jesús ante el Sanedrín

Al día siguiente de la detención de Jesús los ancianos del pueblo se reunieron junto a los sumos sacerdotes y los doctores de la ley, con el objeto de proceder a interrogar a Jesús:

“Si eres Tú el Salvador prometido por Dios a su Pueblo, dínoslo”, Jesús respondió: “Aunque se los dijera, no me creerían. Y si le hiciera una pregunta, no me responderían. Pero pronto el Hijo del Hombre estará sentado a la derecha de Dios.” Entonces los miembros del Sanedrín le preguntaron: ¿Así que tú eres el Hijo de Dios? Jesús respondió: Ustedes mismos lo están diciendo: lo soy.”

En ese momento todos se asombraron: “Ya no necesitamos testigos. Todos hemos oído lo que ha dicho.”

Todos los miembros del Sanedrín previamente habían decidido darle muerte a Jesús, pero hicieron una situación falsa para aparentar que le habían hecho un juicio, de hecho  colocaron falsos testigos con el objeto de poder acusarlo, Lucas lo describe de la siguiente forma:

“Al final le preguntó el Sumo Sacerdote si era el Hijo de Dios, y ante esa pregunta Jesús respondió: “Tú lo has dicho. Además os digo que en adelante veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del Poder y venir sobre las nubes del cielo” .Posteriormente  acusaron a Jesús de blasfemo y procedieron a sentenciar a muerte.”

La mañana siguiente el sumo Sacerdote y los ancianos del pueblo decidieron conducir a Jesús frente a Pilato.

Juicio de Pilatos

Con la presencia de Jesús frente al gobernador Romano se establecía una relación que Pilatos no le dio suma importancia, y aunque era el único que podía imponer la pena de muerte en el juicio jamás se pudo demostrar su culpa.

Pilatos lo interrogó y se dio  cuenta que era inocente ya que no infringía las leyes de Roma, recordemos que para ellos las leyes y creencias judías no tenían ninguna importancia, de manera que Pilatos observó Jesús no representaba ningún peligro y solo había sido llevado a su presencia únicamente por envidia:

“Pilatos preguntó, ¿Y qué haré con Jesús, el llamado Cristo? Todos contestaron: ¡Sea crucificado! Les preguntó: Pues ¿qué mal ha hecho? Pero ellos gritaban más fuerte: ¡Sea crucificado! Al ver Pilato que no adelantaba nada, sino que el tumulto iba a más, tomó agua y se lavó las manos ante el pueblo diciendo: Soy inocente de esta sangre; vosotros veréis.”

“Y todo el pueblo gritó: ¡Su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos! Entonces les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de haberle hecho azotar, se lo entregó para que fuera crucificado”,

Luego se llevaron a Jesús donde Caifás con el objeto de que procediera con el procedimiento llamado petitorio, aunque es temprano en la mañana, ninguno entró al lugar ya que temían como lo decía la tradición de contaminarse y no poder comer en la Pascua. El relato de Mateo continua de la siguiente forma:

“Entonces Pilato salió fuera donde estaban ellos, y dijo: ¿Qué acusación traéis contra este hombre? Le respondieron: Si éste no fuera malhechor no te lo hubiéramos entregado. Les dijo Pilato: Tomadle vosotros y juzgadlo según vuestra ley. Los judíos le respondieron: A nosotros no nos está permitido dar muerte a nadie.”

De esta forma se cumplía lo que había predicho Jesús  con respecto a la forma en la cual iba a morir, Después de esto Pilatos regreso al pretorio y dijo:

“¿Eres tú el Rey de los judíos? Jesús contestó: ¿Dices esto por ti mismo, o te lo han dicho otros de mí? Pilato respondió: ¿Acaso soy yo judío? Tú gente y los pontífices te han entregado a mí: ¿qué has hecho? Jesús respondió: Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que no fuera entregado a los judíos; pero mí reino no es de aquí. Pilato le dijo: ¿Luego, tú eres Rey? Jesús contestó: Tú lo dices: yo soy Rey.”

“Para esto he nacido y para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad; todo el que es de la verdad escucha mi voz. Pilato le dijo: ¿Qué es la verdad? Dicho esto, se dirigió de nuevo a los judíos y les dijo: Yo no encuentro en él ninguna culpa. Hay entre vosotros la costumbre de que os suelte uno por la Pascua, ¿queréis, pues, que os suelte al Rey de los judíos? Entonces gritaron de nuevo: A éste no, a Barrabás. Barrabás era un ladrón.”

Como Pilatos no conseguía culpa y para complacer a los judíos procedió entonces a azotar a Jesús, los soldados para mofarse realizaron una corona de espigas y se la colocaron en la cabeza vistiendo con un manto púrpura, se le acercaban y le decían “Salve, Rey de los judíos.” y le daban cachetadas, lo escupen y lo insultaban.

Mateo relata entonces los siguientes acontecimientos:

“Pilato salió de nuevo fuera y les dijo: He aquí que os lo saco fuera para que sepáis que no encuentro en él culpa alguna. Jesús, pues, salió fuera llevando la corona de espinas y el manto de púrpura. Y Pilato les dijo: He aquí al hombre.”

Los miembros del Sanedrín al verlo comenzaron a gritar:

“¡Crucifícalo, crucifícalo! Pilato les respondió: Tomadlo vosotros y crucificadlo pues yo no encuentro culpa en él. Los judíos contestaron: Nosotros tenemos una Ley, y según la Ley debe morir porque se ha hecho Hijo de Dios.”

“Cuando Pilato oyó  estas palabras temió más. Y entró de nuevo en el pretorio y dijo a Jesús: ¿De dónde eres tú? Pero Jesús no le dio respuesta alguna. Pilato le dijo: ¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo poder para soltarte y poder para crucificarte?”

“Jesús respondió: No tendrías poder alguno contra mí, si no se te hubiera dado de lo alto. Por eso el que me ha entregado a ti tiene mayor pecado.”

La fama de Pilatos en toda la pasión, muerte y resurrección de Jesús, se extendió por el mundo a través de los años gracias a la siguiente situación, si nunca le hubiera sido presentado a Jesús hubiese sido únicamente un mandatario romano más en la historia.

Pilatos buscaba de alguna forma como soltarlo, pero los judíos gritaban:

“Si sueltas a ése no eres amigo del César, pues todo el que se hace rey va contra el César. Pilato, al oír estas palabras, sacó fuera a Jesús y se sentó en el tribunal, en el lugar llamado Litóstrotos, en hebreo Gabata”

“Era la Parasceve de la Pascua, hacia la hora sexta, y dijo a los judíos: He ahí a vuestro Rey. Pero ellos gritaron: Fuera, fuera, crucifícalo. Pilato les dijo: ¿A vuestro Rey voy a crucificar? Los pontífices respondieron: No tenemos más rey que el César. Entonces se lo entregó para que fuera crucificado.”

La flagelación

Se denomina de esta forma porque consiste en un castigo que se realiza con un látigo llamado romano “flagellum”, el cual era una vara de varias tiras con pedazos de huesos, metal y en ocasiones tenían pequeños garfios en las puntas.

Con esta lanza Jesús fue golpeado y nuevamente tuvo que  soportar el mayor de los castigos que para esa época se conoce que haya recibido un hombre, la muerte en la cruz era únicamente el castigo reservado solo para delincuentes con el objeto de darle un gran escarmiento, siendo para la época en una de las más dolorosas.

El Calvario de Jesús

Seguidamente Jesús fue llevado a la crucifixión donde él mismo tenía que cargar su cruz, teniendo que recorrer el camino llamado la calavera  que en hebreo significa Gólgota, donde  finalmente sería crucificado, Pilato tomó un trozo de madera y escribió “INRI” Jesús de Nazaret Rey de los Judíos.

El camino hacia la crucifixión fue terrible para Jesús, la Iglesia católica mantienen como sagradas la siete palabras que pronuncio antes de su muerte, llegado al Gólgota para que se cumpliera la palabra, los soldados se repartieron la ropa de Jesús antes de subirlo a la cruz, la palabra dice los siguiente:

“Se repartieron mis ropas y echaron a suerte mi túnica.”

Junto a la cruz se encontraba María su madre y su tía María de Cleofás, María Magdalena y otras personas, sin embargo entre la agonía Jesús pudo decir lo siguiente:

“Mujer, he ahí a tu hijo. Después dice al discípulo: He ahí a tu madre.”

Se dice que a partir de ese momento Jesús fue recibido por Dios en sus brazos, posteriormente Jesús tenía mucha sed y dijo:

“Tengo sed. Había allí un vaso lleno de vinagre. Sujetaron una esponja empapada en el vinagre a una caña de hisopo y se la acercaron a la boca. Jesús, cuando probó el vinagre, dijo: Todo está consumado. E inclinando la cabeza falleció”

Después de la muerte de Jesús, los llantos no se hicieron esperar, sin embargo por ser sábado y era la época de Parasceve, donde no se podía realizar ninguna actividad, pidieron a Pilato que le partieran las piernas a los crucificados con el objeto de que terminaran de morir y no se quedaran en la cruz.

Pilato que ya estaba cansado de los Sanedrines  accedió para quitárselos de encima, dándole órdenes a los soldados de que hicieran lo que los sacerdotes habían pedido, cuando llegaron donde Jesús decidieron no romperles las piernas ya que estaba muerto.

La muerte y resurrección de Jesús en resumen también forma parte para que se cumplieran las escrituras, el soldado procedió a dar testimonio de la muerte de Jesús enterrando la lanza en el costado izquierdo con el objeto de verificar que ya había fallecido

José de Arimatea, el cual era uno de los discípulos de Jesús y miembro del Sanedrín, solicitó a Pilato retirar el cuerpo y otorgarle los santos óleos y una sepultura digna, Pilato accedió y José retirar el cuerpo, donde con la ayuda de Nicodemo quien era amigo de Jesús lo ayudó a colocarle mirra y aloe para retardar su descomposición.

Sepultura de Jesús

Entre ambos tomaron el cuerpo y lo envolvieron en lienzos, agregando aromas ya que era una costumbre judía sepultar a los muertos de esa forma, cerca del lugar donde había sido crucificado Jesús,  existía un huerto donde había una pequeña caverna que sirvió de sepultura que estaba vacía, de manera  que procedieron a colocar a Jesús en ese lugar mientras pasaba la Parasceve.

La Resurrección

El domingo en la mañana, María Magdalena se dirigió al sepulcro para orar por Jesús, cuando llegó a la sepultura encontró la piedra removida, asustada salió corriendo y llego donde Simón Pedro y le dijo:

“Se han llevado al Señor del sepulcro y no sabemos dónde lo han puesto.”

Inmediatamente salieron corriendo hacia el lugar de la sepultura observaron los lienzos en desplegados como si alguien se hubiera salido sin quitárselos, ambos tenían miedo, pero Simón Pedro entró junto al otro discípulo y observaron con asombro lo que habían encontrado.

El sudario estaba de la misma forma como se lo habían colocado a Jesús enrollado y sin desprenderse, aunque Jesús les había hablado de las escrituras y reiterado que resucitaría, los discípulos no creían, por lo que decidieron regresar a su casa.

María magdalena estaba llorando frente al sepulcro y se le acercaron dos figuras blancas que le dijeron:

“Mujer, ¿por qué lloras? Les respondió: Se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto. Al decir esto se volvió y observó la figura de Jesús, quien le dijo: Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella, pensando que era el hortelano, le dijo: Señor, si te lo has llevado tú, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré.”

“Jesús le dijo: ¡María!  Suéltame, que aún no he subido a mi Padre; pero vete a mis hermanos y diles: subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios. Fue María Magdalena y anunció a los discípulos: ¡He visto al Señor!, y me ha dicho estas cosas.”

Los discípulos estaban reunidos conversando sobre lo sucedido, estaban escondidos  escondiéndose de los judíos y en ese momento se le apareció Jesús diciéndole:

“La paz sea con vosotros.Y dicho esto les mostró las manos y el costado. Al ver al Señor se alegraron los discípulos. Les dijo de nuevo: La paz sea con vosotros. Como el Padre me envió así os envío yo. Dicho esto sopló sobre ellos y les dijo: Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les son perdonados; a quienes se los retengan, les son retenidos.”

La noticia comenzó a correrse entre los  discípulos hasta que se reunieron posteriormente una semana después, pero algunos como Tomás no creía y justamente en ese momento se le apareció a todos y le dijo específicamente Tomas:

“Trae aquí tu dedo y mira mis manos, y trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente. Respondió Tomás y le dijo: ¡Señor mío y Dios mío! Jesús contestó: Porque me has visto has creído; bienaventurados los que sin haber visto han creído.”

Después de este suceso, Jesús continúo durante muchos días realizando milagros y sanaciones que no fueron reflejados en la Biblia, sin embargo los testimonios quedaron en la mente y el corazón de los que pudieron ser bendecidos y tocados por la mano de Jesús.

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