Significado de la conciencia moral y características

Conciencia Moral, dicho de una manera simple es esa vocecita a la que llamamos “conciencia” y nos permite diferenciar el bien del mal. En este artículo estaremos explicando todo lo relacionado a la conciencia moral: concepto, características, tipos y mucho más.

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Definición de Conciencia Moral

La Conciencia Moral es lo que nos permite distinguir el bien del mal, pero también, fortalezca los principios, valores y mandamientos que te ayuden ser mejor persona la conciencia debe educarse o adecuarse a las leyes civiles o religiosas.

Cabe destacar que, el entorno de esta, es completamente personal, puesto que es fruto de la mente, además de la educación y el trasfondo cultural que tiene cada individuo.

Podemos decir entonces que la conciencia moral es sumamente importante porque es una especie de “juez mental” que nos ayuda a regular nuestras conductas. En otras palabras, es la máxima autoridad de la conciencia humana, por decirlo de alguna manera y que no diferencia entre hombres y mujeres, creyentes y no creyentes.

La realización del bien

Nuestra conciencia moral está condicionada por ciertas normas que determinan ¿qué conductas o acciones son “correctas” y cuáles son consideradas “incorrectas”? También, influyen leyes generales y universales, así como nuestras propias creencias y conceptos de lo que está “bien” y lo que está “mal”.

Todas estas leyes, normas y creencias nos van permitiendo internalizar, definir y distinguir lo que conocemos como modelos de conducta socialmente aceptados. Básicamente, es una especie de adoctrinamiento justo y necesario para el desenvolvimiento y desarrollo social lo más armonioso posible.

La sociedad, cumple un rol muy importante en la construcción de nuestra conciencia moral y ética. Mediante la educación nos va “moldeando” y transformándonos en hombres o mujeres de bien.

Como seres humanos tenemos la libertad como un don que nos permite realizar acciones benéficas, pero también, esta misma libertad, nos puede llevar a cometer actos de naturaleza malintencionada o de mala praxis, a pesar de que entendamos que es moral o éticamente “incorrecto”.

La importancia de la conciencia moral radica en entender que todo acto tiene una consecuencia y toda consecuencia debe ser asumida con responsabilidad y sin titubeos.

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La importancia del ejemplo familiar

No existe mayor ejemplo de conciencia moral y ética correctas para un niño que sus padres. Estos, son una referencia y guía para el niño en crecimiento, sediento de aprender e imitarles en todo (inclusive de manera inconsciente).

Si existe un buen ejemplo y normas que se hagan cumplir en casa, y además, se refuerzan por los maestros e instituciones, el resultado será un niño ejemplar y un adulto modelo.

La familia brinda desde el origen, los estímulos que satisfacen las necesidades emocionales, período que se garantiza el desarrollo psíquico y físico de los pequeños y el ejemplo es el mejor instrumento pedagógico con que cuenta la familia, esta es plantel de vida y los padres, mentores naturales.

En el seno familiar desarrollamos nuestras primeras destrezas musculares, y adquirimos por medio de la imitación y los juegos el lenguaje. Construimos de a poco nuestra identidad personal, y desarrollamos destrezas y actitudes que nos permitirán desenvolvernos a lo largo de nuestra vida. Aun sin pretenderlo, la conducta de los progenitores aparece ante los hijos como crónica o base de su conducta.

El ejemplo es una de las mejores herramientas con que cuentan nuestros padres para asumir y poder lograr la compleja tarea de educar. Estas acciones dejan una huella en el niño, principalmente en la forma que construye y percibe la realidad, y el compartir con otros y el asombroso descubrimiento de todo cuanto lo rodea.

Nuestra autoestima y autopercepción, son desarrolladas en la infancia. Actitudes, valores, la seguridad o temor, maneras de relacionarnos con otros, dependen en gran medida de lo aprendido mediante observación e imitación.

Algunos ejemplos del impacto que generan los padres en los hijos son: A relacionarnos de manera cortés y cordial con otros; aspectos como la higiene, la educación al expresarnos, la disposición de ayudar a otros; la postura; aprendizaje de tareas domésticas y cuidado del hogar, entre otros.

Como vemos, nuestros padres dejan una gran huella en nosotros en todo sentido, y es bastante fuerte, en cuanto a conciencia moral y ética se refiere.

Características de la Conciencia Moral

Una de las características de la conciencia moral principal, es sin duda, la capacidad de reflexión acerca de nuestras acciones pasadas. Dicha observación (sin auto juzgarnos) nos permite ajustar, reconocer y asumir nuestras responsabilidad ante un hecho, sin esta capacidad de raciocinio o “conciencia” seríamos incapaces de evolucionar o construir mejores versiones de nosotros mismos.

La conciencia moral es entonces el resultado de nuestras experiencias y aprendizajes, además de las imposiciones sociales, las cuales generan que reprimamos ciertas conductas consideradas “incorrectas”.

El conocernos y reconocernos es un camino y acto reflexivo, moral y consciente, que surge desde la libertad y nos permite aprender de nuestros errores y comprender mejor nuestra naturaleza humana, destrezas, habilidades, es similar a un examen de conciencia, sin juzgarnos o castigarnos.

La conciencia moral es presentada ante nosotros como un saber universal, mejor conocido como “sentido común”, el cual, lleva una carga importante sobre el cómo debemos comportarnos de acuerdo a las normativas del hogar, instituciones y sociedad en general.

El comprender las leyes y verdades elementales van condicionando las leyes de lo “correcto” o “incorrecto” de nuestra consciencia, y a su vez, esto va moldeando nuestra propia conducta.

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Tipos de Conciencia Moral

Quizás, te preguntes si existen diversos tipos de conciencia moral, y la respuesta es si. En realidad, todas surgen de una misma “fuente”, por decirlo de alguna manera, pero el enfoque, es lo que cambia.

Conciencia Verdadera

En sintonía con el “sentido común”, trata de “verdades” socialmente aceptadas por un colectivo, en base a ciertas normas morales “tradicionales”. Algunos ejemplos: Uso del uniforme en instituciones, o empresas, normas de etiqueta, entre otros.

Conciencia Recta

Se refiere a cuando la persona actúa de acuerdo a sus propios principios, valores y creencias, con la intención de defender su postura ante una situación específica. Algunos ejemplos: Activistas, veganos, ambientalistas, entre otros.

Conciencia Recta Verdadera

La persona actúa con “rectitud” y “objetividad”. Un ejemplo: un juez al dictar sentencia.

Conciencia Recta, falsa o errónea

La persona actúa de manera impulsiva, de acuerdo a lo que según él o ella es correcto, sin embargo, la mayoría no comparte su visión.

Conciencia errónea de Ignorancia Vencible

Podemos hablar de este tipo de conciencia cuando una persona comete un error por desconocimiento, pero se arrepiente o hace lo posible para reparar el daño. También, aplica en el caso de una persona que haga una acción buena que al final resulte ante otros, no tan buena, pero que igualmente, se arrepienta o rectifique su conducta luego; Errar es de humanos, pero asumir nuestra responsabilidad, es de sabios.

Errónea de Ignorancia Invencible

Cuando se comete una falta que no tiene reparo por más que se implore por perdón. Por ejemplo: Cuando dos personas discuten y dicen “cosas sin pensar”, aunque luego se arrepientan, el daño ya está hecho.

Conciencia Viciosa

Presente en aquellas personas que no son sinceras consigo mismas, e incluso, son incapaces de reconocer sus faltas. Simplemente actúa de acuerdo a sus pasiones e impulsos, y aun, a sabiendas de que no es correcto, se engaña así misma elogiándose por su conducta “recta” y ejemplar.

Conciencia Rígida

Aquellas personas que siguen al pie de la letra las normativas y leyes de la sociedad, pero se van al extremo. Pues para ellos, es inconcebible que otros no cumplan dichas normas de acuerdo a su percepción exagerada de rectitud exagerada.

Este tipo de conciencia, puede a su vez tener un tono un tanto “negativo”, pues aunque cumple con las reglas, pretende imponer a otros su rigidez, por lo que pudiese ser considerada como “conciencia falsa”.

Conciencia Laxa

Es todo lo contrario al caso anterior, este tipo de conciencia es más bien extremadamente relajada. Es ese tipo de persona que “todo le da igual” y vive en un aparente estado zen, en el que nada le perturba, y en ocasiones, vacila las normativas.

Conciencia Escrupulosa

Bastante similar a la conciencia rígida- La persona, es dura consigo misma y el más mínimo error es motivo para desatar el caos contra sí mismo. Dicho de otra manera, es el tipo de persona que se recrimina por todo y cataloga sus acciones de inmoral, pecaminoso, incorrecta, entre otros.

Juez de nuestras acciones

Ser jueces de nuestras propias acciones, en ocasiones, puede convertirse en un círculo vicioso y una actitud para nada positiva que solo nos genera estrés, tensiones, frustraciones y momentos de amargura, vergüenza, rabia, entre otros.

Toma de conciencia Moral

La toma de conciencia moral no debe ser tomado a la ligera, puesto que pueden afectarnos de manera significativa. Si, la moral es importante en nuestra vida, pero no debe ser motivo para vivir una vida de autocastigos.

Conducta moral e inmoral

Son conceptos que como vimos en los tipos de conciencia moral varían de una persona a otra. Lo que puede ser moralmente correcto para algunos, no necesariamente debe ser correcto para otros.

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