Origen de los simbolos budistas, significado y protección

Los símbolos budistas son muy conocidos aunque no se conozca del todo su significado, han adquirido una gran popularidad. Si quieres conocer todo lo referente a los símbolos budistas de buena suerte, así como también de los símbolos budistas tibetanos y su significado, no dejes de leer este interesante artículo.

Simbolos budistas

Símbolos budistas

La mayoría de las religiones existentes en el mundo buscan la felicidad suprema del sujeto, puesto que establecen una especie de guía a seguir para que el ser humano sea capaz de vivir plenamente, mientras se encuentre habitando esta tierra. En este sentido, son variadas las religiones y sus correspondientes creencias, algunas más sutiles que las otras; pese a que las más populares son el catolicismo y el cristianismo, también existe islam, el judaísmo y budismo, entre otras.

Cada una de estas religiones utiliza un tipo de simbología con la que tratan de transmitir un mensaje, o bien sea también para rendir tributo o venerar a alguna de sus deidades. Así, hay una serie de símbolos budistas muy interesantes y diversos, los cuales provienen de la época inmediatamente posterior a la muerte de Buda. Todos estos símbolos budistas y sus significados se plantearán más adelante.

¿Quién fue Buda?

Con respecto a este importante personaje, conviene acotar que Buda fue un asceta, término que es muy conocido en el hinduismo como Sanniasi o Sanniasa, y se emplea para hacer referencia a una persona física de una casta superior, la cual se encuentra en el período áshramas, que es la cuarta etapa en la vida de un hombre (nacimiento, vejez, enfermedad y muerte), y el periodo en el cual se renuncia a todo lo que tiene que ver con más vida material. En este sentido, fue un gran sabio, sobre cuyas enseñanzas se estructuró el Budismo.

Se cree que efectivamente Buda Gautama existió, puesto que hay certeza física, histórica y científica de este hecho; además, se afirma que provenía de la segunda casta hindú, la cual estaba conformada por guerreros y por nobles. Sin embargo, no se sabe a ciencia cierta si él era un noble o un príncipe. En algunos textos se suele afirmar que él vivió gran parte de su vida en una localidad ubicada al noreste de la India, que es actualmente zona limítrofe con Nepal.

Después de contemplar los Cuatro Encuentros (un anciano, un enfermo, un cadáver y un asceta), cuando contaba con 29 años de edad, decidió dar inicio a una búsqueda personal que lo ayudara a comprender el problema del sufrimiento. A esta decisión le otorgó el nombre de la Gran Renuncia.

Así fue como posteriormente se unió a un movimiento hindú, el cual era numeroso y heterogéneo, perteneciente a los Sramanas, quienes eran vigilantes vagabundos mendicantes, momento en el cual reinició a todos y cada uno de sus bienes, posición social y herencia, con el objetivo de seguir el camino de las prácticas espirituales y la vida ascética.

Ahora bien, a lo largo de su búsqueda por la espiritualidad, en un momento de su vida se sometió a un estricto ascetismo en virtud del cual casi se muere de hambre, y fue entonces cuando se dio cuenta de que la moderación para evitar la indulgencia y la mortificación, lo ayudaban notoriamente al incremento de su energía, lucidez y meditación. En este sentido, durante dos semanas estuvo meditando bajo un árbol sagrado ubicado en la localidad de Bodhgaya, cerca de Benarés o Varanassi, en cual se conocía por el nombre de Higuera Bodhi.

Este periodo de meditación fue realizado con el objetivo de encontrar el conocimiento de sus existencias anteriores, alcanzar el conocimiento de la muerte y el renacimiento, y también para superar las tentaciones de Mara, quien era el demonio de las pasiones. Fue gracias a todo esto, que logró ser libre del aferramiento a las pasiones, pero sin verse reprimido por ellas.

Fue entonces al final de todo este proceso de ascetismo, que llegó al conocimiento de que había llegado a un estado del que ya no había retorno alguno, que se conoce a nivel mundial como Nirvana o también cese del sufrimiento; cabe destacar además que este estado no se puede describir mediante las palabras, por lo que tras alcanzar su iluminación, se ocupó de propagar los conocimientos adquiridos a través de sus acciones.

Simbolos budistas

¿Qué es el Budismo?

El budismo se originó durante el Siglo V antes de Cristo en la región de los Himalayas, en el noreste de la India. Tiempo después se fue expandiendo a lo largo del continente asiático y es, en la actualidad la cuarta religión más importante del mundo, ya que posee alrededor de 500 millones de seguidores, lo cual equivale a un aproximado del siete por ciento de la población en el mundo. En cuanto a sus deidades más importantes, se puede mencionar a Buda Gautama, Avalokiteshvara, Guan Yin, Vairochana y Manjushri, entre otros.

Aunado a ello, sus tres ramas más importantes son las siguientes: El Theravada, Mahayana y Vajrayana, y cuenta con escrituras sagradas tales como el Tipitaka o Tripitaka, también conocido como el Canon Pali. Esta es la colección de todos los textos budistas a antiguos, que fueron escritos en el idioma pali, que al mismo tiempo conforman el cuerpo de la doctrina y el fundamento del Budismo Theravada. Las principales lenguas litúrgicas del budismo son el Sánscrito, el Pali y el Tibetano, así como también tienen relevancia el chino, el japonés y el coreano.

Con respecto a estas lenguas, conviene destacar que el Sánscrito es la lengua clásica de la India, además de ser una de las lenguas indoeuropeas documentadas más antiguas, después del hitita y el griego micénico. Por otra parte, el Pali proviene de la lengua de los Vedas y guarda una relación muy estrecha con el Sánscrito clásico.

Aunado a ello, el tibetano comprende un conjunto de variedades lingüísticas chino-tibetanas, que al mismo tiempo están conformadas por ciertas variantes, tales como el Tibetano moderno estándar, la cual es la lengua oficial que se habla en la región autónoma de Tíbet; y por otra parte el Tibetano clásico también conocido como tibetano escrito, la cual es una variante conservadora de la que se encierran escritos algunos de los himnos y textos más antiguos.

Respecto de los templos budistas, se debe destacar que los mismos se denominan Pagodas, término este empleado en China, Japón, Vietnam, Tailandia y Corea. Otro nombre con el cual se conocen sus templos, es Viharas o Vijaras, y el mismo puede provenir del estado indio del Bijar, en virtud de la cantidad de monasterios budistas existentes.

Las estupas, son un tipo de arquitectura budista y yaina, la cual está hecha para contener ciertas reliquias en su interior, y están extendidas por todo el sudeste del continente asiático y Nepal. Cabe destacar que en algunos países asiáticos del sur Oriente, se les conoce como Chedi, y en otros países se les conoce como dagoba, como por ejemplo en Sri Lanka.

Finalmente, también existen los Wats, preponderantemente en las regiones de Camboya, Laos y Tailandia, en cuyo idioma quiere decir “colegio o escuela”. Así, el budismo es en sí una doctrina religiosa y filosófica, la cual es no teísta y se representa mediante una serie de numerosos símbolos esotéricos, denominados símbolos budistas que serán explicados en detalle en las líneas siguientes.

Significado de los símbolos budistas

Al indagar un poco acerca de significado original de estos símbolos budistas y su significado, en algunos casos no se encuentra información muy clara, puesto que no se han conservado documentos que expliquen el origen de muchos de ellos. Se tiene conocimiento de que Buda no buscó ser venerado por sus discípulos, motivo por el cual durante su vida fueron poco comunes los símbolos que representaban su figura y sus creencias.

Sin embargo, las representaciones de las enseñanzas de Buda mediante el arte y los símbolos se lograron popularizar durante la época del Emperador Aśoka, entre 269 y 232 antes de Cristo. Así, entre los símbolos más importantes podemos encontrar la rueda del Dharma, el parasol y la flor de Loto, entre muchos otros más, que contienen interesantes significados que se explican a continuación.

Simbolos budistas

Dos peces dorados

El símbolo de los dos peces dorados es uno de los símbolos budistas más conocidos, y cuenta con diferentes significados, entre los que se puede destacar el que ambos peces representan originalmente los ríos Ganges y Yamuna. Otra interpretación relacionada con su significado, afirma que representan la libertad, y también debido al hecho de que los peces nadan libres por el océano, de ese mismo modo se debe aspirar a navegar libremente por la vida.

En este sentido, el símbolo de los dos peces dorados guarda relación con el coraje que se necesita para para enfrentar los sufrimientos de la vida, del mismo modo en que los peces se enfrentan a la incertidumbre del océano. Con base en esta interpretación, los peces son un elemento idóneo para recordarnos que podemos ser libres. Otra interpretación asociada a los peces dorados, indica que ambos son también un símbolo de fortuna y fertilidad, debido a que ellos poseen una gran capacidad para multiplicarse en abundancia.

Aunado a ello, simbólicamente ambos Ríos representan, respectivamente, el sol y la luna, y dentro de la cultura del budismo se le atribuye un gran número de significados, tales como la sabiduría, la audacia, la alegría, la longevidad y también la pureza de todas aquellas personas que practican las enseñanzas de Buda. También los peces dorados suelen estar asociados con los ojos de Buda, lo cual se puede deducir del siguiente verso conocido: “Con ojos preciosos como los peces dorados”.

Por su parte en el territorio de la India, estos peces dorados suelen expresar la belleza de los ojos de las mujeres, por lo que se emplea la frase “ojos como un pez”. En tal sentido, a la belleza contenida en los ojos de los peces se les suele denominar minakshi, motivo por el cual a Buda se le otorga esta representación, mientras se le hace mención a sus bellos ojos. Estos robos suelen mirar con compasión, y están colmados de sabiduría, por lo que logran así liberar a los seres humanos de sus sufrimientos y en consecuencia los llena de felicidad y de paz.

Concha Shell

Los caparazones de la concha fueron utilizados como cuernos de batalla hace muchos años, de acuerdo con lo que plantea la historia, antes de que se convirtieran en un símbolo budista muy importante. Ahora bien, este símbolo representa en el budismo el amplio alcance de las enseñanzas budistas, la iluminación de las personas y como éstas dejan de ser ignorantes una vez que han recibido el mensaje.

Rueda del Dharma

Esta rueda del Dharma, también conocida como dharmachakra, es de entre los símbolos budistas, el más conocido y seguramente el más antiguo de todos. En cuanto a su significado, existen varias interpretaciones, y en cuanto a su figura, esta es una rueda de ocho radios. En un principio, se cree que era un símbolo de la monarquía, y que durante la época del Emperador Asóka fue que comenzó a ser empleado como un símbolo representativo de la cultura budista.

Acerca de su significado, por una parte se cree que representa el camino del aprendizaje del budismo, hasta el momento en que se logra alcanzar la iluminación o Nirvana. En este sentido, los ocho radios que conforman la rueda representan el noble camino óctuple, el cual es el camino que conduce al final del sufrimiento y al nirvana.

Por otra parte, también se ha tenido la creencia de que el circulo exterior representa la perfección de las enseñanzas budistas, en virtud de la cual se cree que el centro de la rueda representa la disciplina que se necesita para meditar, mientras que los radios harían alusión al nexo existente entre los dos elementos.

Aunado a ello, este símbolo budista también guarda relación con las distintas fases del Samsara, a saber, del ciclo de la vida y la existencia, el cual consiste en el nacimiento, vida, muerte y encarnación. Ahora bien, en las enseñanzas budistas se plantea que la rueda del Dharma se puso en movimiento aquel momento en que Buddha pronunció su primer sermón. Cabe destacar que si bien este símbolo se emplea como elemento representativo del budismo, en ciertas ocasiones también es utilizado para representar al mismo Buda.

En cuanto a su estructura, la rueda del Dharma es una figura que es en su totalidad un círculo que representa la perfección en la enseñanza del Dharma, entendido este como la ley o la religión. Dicha figura está comprendida dentro del hinduismo, el budismo y también el jainismo, además de que posee ocho radios que representan la misma perfección en la enseñanza del Dharma.

El centro propiamente dicho significa la disciplina, que es un elemento fundamental para la práctica de la meditación; aunado a ello, el aro que une los radios hace alusión a la conciencia que sostiene todo el conjunto en general.

Si se observa un poco hacia los costados, se puede evidenciar la presencia de las estatuas de dos ciervos dorados que se encuentran flanqueando dicha rueda, ambas estatuas representan al hombre y a la mujer, así como también simbolizan el parque de los ciervos en Sarnath, en el distrito de Beranés o Varanassi. Al respecto, cabe destacar que ésta es una de las cuatro ciudades santas del budismo en la India, en la cual Buda estuvo predicando por primera vez y así se dio inicio al Dharma.

Jarrón del Tesoro

El jarrón del tesoro es un símbolo muy importante que conforma la doctrina budista, en el sentido de que representa la bendición interminable que proviene del estado de iluminación; aunado a ello, el mensaje budista es similar a un jarrón lleno de tesoros que son inagotables. El jarrón propiamente dicho representa la salud, la riqueza y el crecimiento espiritual, así como el beneficio de a aceptar la doctrina budista.

Parasol

Este es uno de los símbolos budistas relacionados con la protección, consiste en una sombrilla o parasol cuyo significado es proteger contra el sol, las dificultades y las fuerzas que actúan en contra de las personas, como las enfermedades. Además, también representa la realeza, la dignidad, el camino óctuple, la sabiduría y la compasión.

En este orden de ideas, dicho símbolo puede representar el refugio de Buda, puesto que las enseñanzas budistas pueden ser una protección contra las fuerzas exteriores que causan sufrimiento, así como los objetos con forma de sombrilla son empleados para protegerse de los fenómenos naturales externos, como por ejemplo el Sol y la lluvia.

Cabe mencionar además, que en la India antigua la sombrilla servía para cubrir a la realeza, a las grandes personalidades o a las deidades de la incidencia del sol, lo cual indicaba que la persona o el símbolo que se encontraba debajo de la misma es el centro del universo, y por tal su apoyo espiritual. Por ende, este símbolo budista representa la protección que otorga el conocimiento del Dharma, en contra del sufrimiento y del dolor.

En la doctrina tántrica, el bastón de la sombrilla representa el canal central, y la parte alta de la misma es el chakra de la coronilla, lugar donde se encuentra una llama de sabiduría. Inclusive en Europa, hasta hace tiempos un poco más recientes, una sombrilla era un símbolo representativo de las damas de la alta sociedad.

Por otra parte, dentro del pensamiento oriental el simple hecho de que protege a su portador del calor abrasador, se considera en el ámbito religioso como una protección contra el calor de las impurezas; por ende, en frescor derivado de su sombra hace alusión a la protección del calor que genera el sufrimiento y el deseo, así como de otras fuerzas que se consideran dañinas, espiritualmente hablando.

Ahora bien, al sostener la sombrilla por el mango, la cúpula de la misma que se logra observar en lo alto es identificado como el eje del mundo, el cual es muy importante en los ritos procesionales, por lo que se transforman en verdaderos templos móviles. Por tanto motivo, es frecuente observar las representaciones de Buda llevando un gran paraguas sobre su cabeza.

Nudo Eterno o interminable

Este peculiar símbolo budista representa la interconexión existente en todo lo que compone la vida, aunque también simboliza la sabiduría infinita y la suprema de Buda. Por una parte, se puede decir que el nudo infinito representa la interconexión entre todos los elementos de la existencia, incluyendo el camino espiritual y el paso del tiempo, la relación entre las causas y los efectos, el ciclo del karma que continúa eternamente.

Otra acepción tiene que ver con que el nudo infinito representa el camino hacia la iluminación, la relación existente entre la sabiduría y la compasión. Es por ello que el camino es infinito, puesto que la sabiduría puede también cultivar de manera infinita, y siempre existen verdades por descubrir. Finalmente, el nudo infinito también puede entenderse como la sabiduría de Buddha, sin principio y sin fin.

Cuenco de mendicidad

Este es otro de los símbolos budistas al que haremos referencia en este artículo, el cual representa la simplicidad de la vida modesta que los monjes budistas deciden vivir, siguiendo siempre las enseñanzas de la doctrina budista que se contrapone al egoísmo y al apego a las cosas materiales.

Flor de Loto

Para poder entender a cabalidad el significado de la flor de Loto en el budismo, de necesario conocer un poco acerca de cómo crece esta flor y cual es su entorno. En este orden de ideas, esta es una flor que crece en el barro, y simbólicamente hablando, la forma en que va creciendo representa en cierta forma a la naturaleza humana, es decir, crecer en la adversidad para pasar posteriormente a un estado de iluminación. Así, el significado de la flor de Loto en la creencia budista se relaciona con el potencial de la mente y con la humanidad.

Para entender esto, hay que resaltar que la flor de Loto es una metáfora acerca del poder de la mente, puesto que las raíces de la flor se clavan en el barro para dar origen a una hermosa flor encima de las turbias aguas. De esta misma forma es como la mente humana puede elevarse aún por encima del sufrimiento, en aras de alcanzar la iluminación. Es por ello que la flor de Loto representa el potencial que tienen los humanos para transformar el sufrimiento en liberación.

También la flor de loto se puede encontrar en diferentes colores, los cuales representan igualmente significados distintos entre sí; por ejemplo el color azul representa la sabiduría, el morado el misticismo, el rosa la tradición, el blando la pureza espiritual y el rojo representa el amor.

Simbolos budistas

Símbolo de la Victoria

Este es el símbolo del estandarte o bandera de la Victoria, que representa la victoria del mensaje budista sobre cualquier otro obstáculo que se debiera presentar en el camino, deseos materiales o temores. En este sentido, es uno de los símbolos budistas cuyo significado se traduce en la superación de los deseos y emociones egoístas, en aras de alcanzar la iluminación espiritual.

Al respecto, se hace alusión a la victoria de Buda sobre Mara, que fue la entidad que intentó interponerse en el camino de Buda hacia la iluminación. Mara fue el obstáculo en este camino, y se cree que puede tomar la forma de un demonio o del dios de la destrucción. De cualquier manera, guarda relación con el orgullo y con la pasión, fuerzas tales capaces de interponerse en el camino hacia la iluminación.

El ojo de Buda

Otro de los simbolos budistas al cual haremos alusión en este artículo, corresponde al ojo de Buda también conocido como el tercer ojo, es considerado el ojo que todo lo ve, y en sus orígenes era una especie de amuleto que poseía cierta carga energética que se creía que contenía cierto poder místico para solucionar las necesidades de las personas, y era empleado únicamente por los hechiceros, sacerdotes y chamanes.

Este símbolo suele estar asociado también con la clarividencia, las visiones religiosas y la percepción extra sensorial, así como también a la capacidad de observar los centros de energía, conocidos como chakras, el campo energético que es el aura humana y la precognición, que es aquella capacidad para conocer los hecho, antes de que se dé su acontecimiento. De igual manera, permite llegar a experimentar experiencias que sean extra corpóreas, es decir que puedan proyectarse fuera del cuerpo.

Aquellas personas que afirman que pueden utilizar su tercer ojo, se les denomina videntes o adivinos.

Aunado a ello, el término del tercer ojo es entendido como un concepto esotérico y místico, puesto que hace referencia a una especie de vórtice energético que puede proporcionar una percepción que va más allá de aquello que se puede percibir con la vista ordinaria. Tanto en el hinduismo como en el budismo, se cree que este tercer ojo es el lugar en el cual se encuentra nuestra conciencia, y es el punto de unión con el mundo espiritual. Se considera también el centro de la clarividencia y de la intuición, y generalmente lo suelen exteriorizar con un punto rojo que se ubica en el medio de las cejas.

Además, en las diferentes variantes de la doctrina budista se contemplan ciertas técnicas y prácticas que permiten desarrollar esta capacidad de la clarividencia, pese a que el objetivo como tal consiste en comprender la realidad existente del modo tal y como es, a saber, insustancial, impermanente e insatisfactorio.

Aunando a ello, en el budismo mahayana o también llamado filosófico, así como en las prácticas tibetanas, este conocimiento suele volverse mucho más valioso que el el budismo theraveda o el religioso propiamente, pese a que existen técnicas para abrir ese ojo divino o bien para limpiar la visión.

Símbolos budistas de protección

En cualquier mitología o religión existente se puede encontrar un conjunto de símbolos que son utilizados para mantener a salvo a sus creyentes, para brindarles protección. Dichas creencias se han mantenido con el paso del tiempo, y en el budismo son completamente aplicables, ya que existe una amplia variedad de símbolos de protección que son empleados por aquellas personas que practican dicha doctrina, que además tienen la certeza de que es cierto y que tales símbolos los mantienen resguardados de todo mal, y por lo que los espíritus malos no podrían alcanzarlos.

A continuación, se señalan algunos de los símbolos budistas empleados para la protección de las personas, los más importantes.

La Caracola

La Caracola es uno de los símbolos budistas más importantes que se conoce hoy en día, así como también es uno de lo más antiguos para hacer rituales; de igual manera consiste en un espiral oval que termina en su punta. Este es un símbolo de divinidad que representa también las enseñanzas del Dharma, las cuales permiten que la persona despierte de su ignorancia.

Ahora bien, la Caracola posee algunos poderes protectores, y según algunos escritos antiguos de la India se cree que todos los héroes que iban al campo de batalla, portaban con ellos una caracola de color blanco cuyo significado consistía en tener en control sobre los cinco seres.

Es tanto así, que inclusive se afirma que uno de estos héroes tenía una Caracola que cuando la sonaba, hacía que cayera el temor sobre sus enemigos, provocando que los mismos huyeran. Entonces, se puede decir que la Caracola es un símbolo de autoridad y poder, así como también de soberanía. Aunado a ello, muchas personas creen que la Caracola también tiene el poder de mantener a los malos espíritus alejados de ellas.

Este símbolo budista es conocido de una manera más específica como Caracola Blanca dextrógira, y guarda relación con el sonido de las enseñanzas de Buda. En este sentido, es la viva representación de la alegría y el despertar que sienten los discípulos al momento de entrar en contacto con el budismo.

Por otra parte, es necesario destacar que la Caracola representa, en su mayoría, como un espiral dirigido de izquierda a derecha, motivo por el cual se considera una rareza de la naturaleza, por lo que es una metáfora de las enseñanzas de Buda, entendidas como un regalo a sus discípulos.

Es apropiado resaltar que la Caracola igualmente representa la voz, la garganta o cuello de Buda y el mensaje del Dharma, en virtud de que se utilizaba como un instrumento de llamada. Aunado a ello, simboliza la fama de las enseñanzas del maestro, que se disgregan en todas las direcciones posibles, tal y como lo hace el sonido de la trompeta de caracol.

En la cultura de la India, el estrepitoso sonido de la Caracola se considera auspicioso ya que aleja a los malos espíritus, y en los templos son utilizados para comenzar y terminar las adoraciones a las deidades o a los ídolos, cuando se sopla tres veces consecutivas, cada una de pocos segundos de duración.

De igual manera, en la antigüedad se clasificaban las caracolas en variedades de macho y hembra, donde las de cáscara gruesa eran consideradas machos, y las de cáscara delgada las hembras. Así también según el sentido de sus espirales, hacia la izquierda o hacia la derecha; las que tenían el espiral en el sentido de las agujas del reloj, es decir hacia la derecha, eran muy especiales y se consideraban sagradas puesto que eran sumamente extrañas.

Por otra parte, se creía que el movimiento del espiral hacia la derecha, hacia eco del movimiento celeste del Sol, la luna, los planetas y las estrellas de los cielos. Además, los espirales de los cabellos de Buda también giran hacia la derecha.

Jarrón precioso

Este es otro de los símbolos budistas, cuya significación hace referencia al almacenamiento de las creencias budistas; así, contiene todas las propiedades positivas que guardan relación con las enseñanzas de Buda y el Nirvana, además de riqueza, prosperidad, salud y felicidad. Hay que destacar además, que no consiste en una riqueza material si no espiritual, de una forma inagotable, que provienen de seguir el camino de Buda; aunque también guarda un significado protector.

En este sentido, es el jarrón de los tesoros inacabables que se relaciona con la abundancia y la liberación, consistente en más enseñanzas de Buda que son un tesoro que no disminuye pese a que una gran parte del mismo sea regalado. De igual manera se encuentra asociado con el cuello del Buda ya que de allí emanaron sus palabras, lo cual ha dado origen al verso siguiente: “Con un cuello como vaso de buena forma, primoroso y adornado”. Así como también simboliza la abundancia, el néctar de la inmortalidad y la riqueza espiritual.

Este símbolo también suele ser conocido como Bumpa, y se considera parte del ofrecimiento del mandala, esta hecho de oro una serie de joyas preciosas se encuentran adornándolo. Además, una bufanda tradicional ceremonial de seda, la cual es comúnmente utilizada por la cultura tibetana y mongola, ata en cuello del jarrón y su boca está sellada por el árbol que concede todos los deseos, del cual se cree que sus raíces beben de las aguas de la longevidad, que se encuentran contenidas en el jarrón.

También estos jarrones son empleados en algunos rituales tácticos, en los cuales suelen ser llenados de objetos o sustancias que son preciosas o sagradas, para ser posteriormente sellados y colocados en alters, hogares, lagos o fuentes, en los cuales su presencia atrae la abundancia y la armonía del entorno en el cual se encierra. Dichos jarrones suelen colocarse en las puertas principales de los hogares de aquellos que creen en su poder, quienes lo usan como un símbolo protector de sus espacios para llevar a todo espíritu impuro y malos pensamientos que puedan perturbar la paz.

Los mil ojos de Avalokiteshvara

Este es otro de los símbolos budistas que se emplean como una medida de protección, para alejar a todos esos malos espíritus, a los malos deseos y así evitar las calumnias. El mismo consiste en una bandera de oración que se cuelga en la puerta del lugar que se desea proteger, y se cree así que desde ese momento no va a poder entrar nada malo a ese lugar.

Hajagrivy

Así como los anteriores, este es otro de los símbolos budistas que integra este grupo de los protectores, el cual es empleado por los creyentes del budismo con la finalidad de alejar cualquier tipo de enfermedad o calamidad de sus casas; así como también se emplea para alejar el sufrimiento. Cabe destacar que dicho amuleto, se cree que puede proteger a aquellas personas que padecen enfermedades tales como la epilepsia, y la parálisis.

Símbolos budistas para la buena suerte

Así como existe una serie de símbolos budistas que son empleados para la protección de las personas que creen en los mismos, también hay un conjunto de elementos que son considerados para buena suerte. En este sentido, muchos símbolos son empleados como medidas para atraer la buena suerte, son una especie de amuleto que la gente suele llevar consigo para que las cosas le salgan bien. Todos estos símbolos budistas utilizados para atraer la buena suerte, son en su mayoría muy conocidos y se explican a continuación.

Obsidiana de Buda

Este símbolo budista consiste en una obsidiana de piedra de color negro, que posee una cadena que mide 17,3 centímetros de largo. Dicho símbolo budista es un amuleto bastante conocido entre más personas que practican esta religión, en el sentido de que es un instrumento capaz de quitar la presión, el dolor, la fatiga y otros padecimientos que son característicos de los humanos, que también son considerados sencillos pero que son un poco agobiantes.

Buda Sakyamuni

Este amuleto cuyo nombre es Buda Sakyyamuni es un instrumento hecho de metal, motivo por el cual es sumamente sólido y duro. En este orden de ideas, este símbolo es utilizado como una representación de la prosperidad y de la riqueza, puesto que es capaz de atraer la buena fortuna y la buena suerte en todos los aspectos de la vida.

Llavero espiritual

Otro de los símbolos budistas para la buena suerte al que haremos alusión en este apartado, es un llavero espiritual el cual está hecho con un vidrio y un metal que ha sido construido a mano, que es común que sea obsequiado a una persona importante o realmente querida. Así, consiste en un amuleto representativo del budismo, que puede hacer la persona que lo lleva consigo reciba muchas buenas energías, seguridad y fortuna para su hogar.

Colgante de Avalokiteshvara

Esta figura consta de un colgante, el cual se encuentra tallado en madera y generalmente es empleado por las personas creyentes y practicantes del budismo. Este amuleto suele ser utilizado colgándose en el espejo retrovisor de un auto, o también en la pared de la habitación o en cualquier otro lugar donde se desee recibir un poco de energía positiva.

Cerdo de Plata

Este cerdo de plata es también un símbolo representativo de la abundancia y de la buena suerte; en cuanto a su estructura, consiste en una figura de plata alemana muy delicada, la cual es perfecta para ser empleada como un llavero y por ende, la persona la puede llevar siempre consigo.

En este sentido, sería empleado el cerdo como un tótem personal, el cual va a enseñar su determinación y sus rápidos movimientos para tomar las decisiones más idóneas en la vida, y más correctos. Por ende, este cerdito es un importante amuleto que ayuda a atraer las mejores energías, así como también la buena suerte.

Símbolos budistas del Karma

La simbología budista es muy variada y cuenta con un gran número de elementos que sirven para representar diferentes situaciones, y al respecto conviene destacar que el karma es una creencia budista, que puede ser mayormente entendida como una energía, la cual se genera o despierta a partir de una acción que llevamos a cabo, sea buena o sea mala; energía que no desaparece si nos olvidamos o dejamos de lado lo que hicimos, puesto que está siempre allí presente.

Es tanto así que esta energía puede tener una gran influencia en el transcurso de nuestras vidas, desde el preciso miembro en que esa acción fue ejecutada.

En este orden de ideas, el Budismo ha hallado la forma de representar la complejidad de esta energía llamada Karma a través de ciertos símbolos, con el propósito de que así las personas sean capaces de entender un poco más acerca de su funcionamiento, alcance y profundidad, que será explicado en detalle un pocos adelante ya que es algo sumamente representativo dentro del budismo.

¿Qué es el Karma?

Todas más personas, en algún momento, han escuchado acerca del karma, o pueden tener una idea superficial acerca de lo que este termino envuelve. El karma propiamente dicho es una creencia que pertenece a la doctrina del hinduismo, el budismo, el jainismo, el ayyavazhi y el espiritismo; consiste básicamente en las buenas actitudes que han sido acumuladas durante las vidas pasadas, convertidas en una energía trascendente, es decir invisible e inmensurable, que se genera a partir de los actos de las personas, en pro de lograr cierto equilibrio o satisfacción.

Dicho término también ha sido interpretado y entendido como una especie de ley cósmica, de retribución o de causa y efecto, puesto que hace referencia al complejo concepto de la acción, que origina el comienzo del ciclo de causa y efecto. En este hilo de ideas, según el karma, cada una de las reencarnaciones sucesivas queda condicionada por todos aquellos actos que fueron llevados a cabo durante las vidas pasadas. Así, dentro del cristianismo lo que más se asemeja este término es el concepto teológico de la retribución.

El karma suele ser utilizado para explicar y entender los dramas de la naturaleza humana, así como la reacción a las buenas o a las malas acciones que fueron completadas en el pasado. Es decir, las personas están en la total libertad de elegir entre hacer el bien y hacer el mal, pero también están entonces sujetas a asumirlas consecuencias que se derivan de cada una de sus acciones, sean positivas o negativas.

Nudo sin fin

Este es uno de los símbolos budistas más representativos de lo que es el Karma en esta religión, debido a que es un punto de partida hacia el camino de la iluminación, que indica que todo está relacionado y en consecuencia es necesario pesar bien y estrictamente, todas y cada una de las decisiones que se van a tomar. Al observar detalladamente el nudo sin fin, se puede evidenciar que todo, absolutamente todo se encuentra relacionado, motivo por el cual cada una de las acciones que hagamos van a surtir un efecto determinado, que puede ser positivo o negativo.

En tal sentido, es muy necesario sentarse a pensar cuidadosamente acerca de nuestros pensamientos, actitudes y posteriores comportamientos, ya que todo esto va a tener una consciencia específica. Este es, por excelencia, el símbolo del Karma, puesto que representa la interconexión existente entre las causas y los efectos, el cual conforma un ciclo karmico que tiene lugar una y otra vez, y continúa eternamente.

Zonar

El zonar es otro de los símbolos budistas que se refieren al karma, o hacen alusión a éste, y se le conoce también como el símbolo del infinito y del rayo. Para entenderlo un poco mejor, hace referencia al infinito en virtud de que guarda una gran similitud con el nudo auspicioso, el cual es reconocido por el ciclo interminable de la vida y la interconexión existente entre todas las cosas. Por otra parte, el rayo de luz representa la conexión que existe a la tierra o la resolución.

Símbolos espirituales

También existe un gran número de símbolos budistas que se consideran espirituales, aunque algunas personas afirman que todos los símbolos existentes tienen que ver con el espíritu y su crecimiento. Sin embargo, en las siguientes líneas se explica en detalle cuales son estos símbolos que tienen que ver con la espiritualidad del ser humano, que es tan importante al momento de pertenecer a cualquier religión, sobre todo si se trata de una que está tan involucrada con la meditación, tal y como lo es el budismo.

Los ojos de Buda

Al momento de estudiar acerca de los símbolos budistas más representativos, es muy común encontrarse en reiteradas oportunidades con los ojos de Buda, lo cual significa que éste es, evidentemente, un símbolo de gran importancia dentro de esta cultura. En cuanto a su significación, se debe acotar que los ojos de Buda guardan relación con la presencia de un ente proveniente de la divinidad, que es capaz de visualizar todo en cualquier momento, es decir, es omnipresente.

En cuanto a su estructura, se puede decir que en el interior de este símbolo se encuentra algo que se puede apreciar como la nariz en un primer momento, pero que si se mira en detalle, nos podemos dar cuenta de que se trata del numero uno en sánscrito; al respecto, cabe mencionar que dicho número se asocia con la unidad de todo lo que existe a nuestro alrededor, así como también indica que el camino hacia el Nirvana consiste en seguir al pie de la letra todas y cada una de las enseñanzas de Buda.

Aunado a ello, dentro del símbolo también puede ser apreciado un tercer ojo, el cual es el símbolo representativo del despertar espiritual del individuo propiamente dicho, o lo que es lo mismo, la iluminación espiritual. Este símbolo budista, suele encontrarse frecuentemente en las paredes exteriores y laterales de las estupas, las cuales son construcciones budistas, en las que habitualmente se suelen hallar ciertas reliquias. En términos generales, simboliza el gran poder omnipresente de Buda.

Vajra

Este es uno de los símbolos budistas relacionados con la espiritualidad del ser humano, y consiste en un arma utilizada como un objeto que forma parte de los rituales llevados a cabo dentro de las tradiciones budistas.

Con respecto a su etimología, la palabra vajra tienen un significado en sánscrito tanto de diamante como de rayo, motivo por el cual dicho símbolo representa, por una parte la indestructibilidad derivada del diamante, y por otra la fuerza o energía derivada del rayo. Aunado a ello, este símbolo budista también es empleado como un elemento representativo de la habilidad, la creatividad y la potencia.

En el hinduismo, esta pieza representa el arma de Indra, quien era el gobernante del paraíso de la cosmología budista, y que también era conocido como el Señor de los Devas, es decir, de los dioses. La misma fue elaborada por Vishua Karma, quien era el arquitecto y artesano de los dioses, y que originalmente de acuerdo con lo que prescribe el texto más antiguo dentro de la literatura hindú, tenía una forma circular. Actualmente este símbolo budista se puede encontrar como una esfera que posee dos lotos a sus lados, los cuales se prolongan en cinco o nueve rayos, manteniendo siempre su eje central.

Cabe destacar además, que en el budismo tántrico se le conoce como el centro diamantino, símbolo que representa la autoridad espiritual. El mismo posee un eje central que sugiere concentración y estabilidad, además de aquello que no se puede perturbar, ss decir el Buda azul, cuyo nombre hace referencia a aquello que es inquebrantable e imperturbable.

La pisada de Buda

Este es otro de los símbolos budistas al cual haremos alusión en este artículo, y la misma es considerada un reliquia que se entiende como la viva representación de Buda, y al mismo tiempo tiene dos significados que son muy importantes, y se refieren en las líneas siguientes.

Por una parte, la pisada de Buda es un símbolo que funciona como recordatorio de que Buda era un humano, es decir, no era ningún sobrenatural ni una entidad cósmica. En este orden de ideas, se entiende a cabalidad que todos y cada uno de los seres humanos, están en la capacidad de alcanzar la iluminación, tal y como lo hizo Buda en su momento.

Por otro parte, se alude a la significación de la pisada de Buda como una metáfora que nos indica el camino espiritual que fue seguido por Buda, es decir, las huellas que fue dejando a lo largo de su camino y recorrido. Aunado a ello, puede notarse con frecuencia que la pisada de Buda suele estar acompañada de una rueda de Dharma, la cual se encitra ubicada en todo el centro, motivo por el cual se hace alusión a la espiritualidad.

Mandalas

uno de los símbolos budistas más conocidos por las personas, ya que también son un símbolo del hinduismo que se encuentra ampliamente asociado con la relajación, la meditación y por supuesto la paz interior. También es pertinente acotar su relación con el equilibrio, el cual es capaz de guardar todos nuestros secretos, inclusive los más oscuros.

Los mandalas se han vuelto figuras bastante populares en los últimos tiempos, debido a sus interesantes formas, diseños y colores que son realmente atractivos, pero aún más interesantes son por el hecho de todo el significado que guardan. No es solamente una figura llamativa, puesto que comprende un significado profundo que representa diferentes etapas y elementos de la vida.

En el idioma sánscrito, los mandala se pueden traducir como “rueda o círculo”, y son representaciones simbólicas de la espiritualidad y que también tienen que ver con los rituales, del macro cosmos y del micro cosmos. Cabe resaltar que estos dos términos de la filosofía son contrapuestos entre sí, y explican la relación que existe entre el ser humano y el universo.

También representa el equilibrio, así como mediante el Yin-Yang se puede representar lo opuesto y lo que complementa cualquier fundamento existente, que puede ser también un principio o un factor. Es tanto así que inclusive se puede afirmar que el mandala es una representación tibetana del concepto Taoísta del Yin-yang.

Es pertinente destacar que el universo queda representado mediante una forma circular, que se encuentra inmersa dentro de una forma cuadrangular, la cual hace alusión a la Tierra o al ser humano. Aunado a ello, los símbolos celestiales que se conocen comúnmente como la Tierra, la Luna y el Sol guardan una gran relación con los símbolos conceptuales de la familia, los amigos y la comunidad en general.

En cuanto a las funciones de la mandala en la práctica, hay que señalar que consiste en la meditación y la búsqueda del equilibrio, en aras de alcanzar la purificación mediante la cual se logra transformar el entorno, así como la mente de aquellos que meditan en este.

En cuanto a su estructura, las mandalas pueden ser de diferentes colores y formas, y cada uno de los patrones empelados guarda una relación directa con un elemento determinado. En este sentido, el triángulo se relaciona con el electro Agua, así como también con la transformación y la vitalidad; por otra parte, aquellos mandalas que poseen forma de cruz simbolizan las decisiones, y guardan relación con los puntos cardinales. Además, existen mandalas en espiral, los cuales están asociados con las energías curativas.

A su vez, hay que mencionar que también existen mandalas que poseen la forma de un corazón, y este tipo se encuentra representando la unión, la felicidad y el amor; por su parte, la libertad y la espiritualidad quedan simbolizados por aquellos mandalas que poseen la forma de una estrella. En cuanto a los pentágonos, se hace alusión a algunos elementos naturales, como lo son la tierra, el agua y el fuego. Además las mandalas cuya forma es la de un hexágono, hacen alusión al equilibrio y a la unión de aquellos elementos contrarios o contrapuestos.

La forma de la mariposa es representativa de la transformación, así como también de la muerte y la auto renovación del alma; por ultimo, están los mandalas en forma de laberinto, los cuales se asocian a la confusión, la auto reflexión y la búsqueda del centro mismo de cada quien. Además conviene acotar, que los colores dispuestos en los mandalas de la cultura budista también poseen un significado particular y específico, según sea su naturaleza; a continuación se habla un poco acerca de estas representaciones.

Los colores y su significado

Como todo lo que tienen que ver con la simbología, y más aún dentro de la doctrina budista que comprende un significado tan espiritual, los colores empleados en esta cultura también tienen significados muy particulares e interesantes, los cuales se especifican seguidamente.

De ahí que muchas personas creen vehementemente, que los colores no pueden ser empleados de manera deliberada, si no que en uso de los mismo deben estar ajustados a una situación o sentimiento determinado. A modo ilustrativo, el color negro, se encuentra directamente relacionado con la muerte, la tristeza, la ignorancia, el misterio y lo profundo.

En contraposición tenemos el color blanco, el cual representa la iluminación y la purificación, además de ser el color por excelencia de la perfección; también, se puede decir que es el color que representa a la nada o inclusive al todo por hacer.

Por su parte el olor verde es la viva representación de la naturaleza, el crecimiento, la esperanza, la libertad y la felicidad; mientras que el color azul representa la paz, la serenidad, la alegría y la satisfacción. Aunado a esto, el color gris se encuentra simbolizando la calma, la neutralidad, la sabiduría, la espera y la renovación; así como el color rojo es pura energía vital, color simbólico por excelencia de la pasión y de la sensualidad.

Continuando con este hilo, tenemos también el color naranja, el cual está directamente relacionado con el dinamismo, la energía, el valor, la ambición y la ternura. Por otra parte, con el olor amarillo se representa el color del Sol, la simpatía y la luz, mientras que con el olor rosado se alude a la dulzura, la paciencia y el altruismo; además, el color morado es un elemento encargado de representar el amor al prójimo, la contemplación, la sabiduría y el idealismo.

Mientras que el color violeta es la transformación, la espiritualidad, la magia y la inspiración. Finalmente se tiene los colores plateado y dorado, siendo el primero de ellos la representación de las capacidades psíquicas y las emociones fluctuantes, mientras que el segundo color es el que por excelencia hace alusión a la lucidez y la sabiduría.

Buda

La imagen de Buda propiamente dicho no es uno de los símbolos budistas como tal, pero se debe acotar que su figura no puede estar relacionada con la adoración o la veneración, si no que por el contrario, es necesario que sea visto como un camino a seguir en pro de dirigirse hacia el estado de iluminación.

En este sentido, el Buda o su imagen es un elemento que sirve como un medio de inspiración para todos los creyentes de esta cultura budista, puesto que fue Buda Gautama la primera persona capaz de alcanzar este estado y nivel, motivo por el cual dejó el camino abierto con el objetivo de que otros también lo pudieran alcanzar. Aunado a ello, él ha dejado la creencia de que dentro de cada una de las personas, existe un buda que trata de surgir hacia el exterior.

Unalome

El unalome es otro de los símbolos budistas que ha adquirido gran popularidad con el paso de los años, y en cuanto a su significado este símbolo hace referencia a la ruta particular y específica, que cada persona se encarga de recorrer en el transcurso de su vida. Es en si, una forma de alcanzar la sabiduría verdadera, mediante un conjunto de propias experiencias de las que se puede obtener un beneficio en el sentido del bien.

El camino particular al que se hace referencia, parte desde el centro mismo de la espiral, y en la medida que se va recorriendo, la persona se va volviendo un poco más consciente acerca de todo lo que tiene a su alrededor.

Para el miembro en que la persona ha llegado al aparato superior, que sería la parte recta, es el momento en que se habrá alcanzado por fin la sabiduría y la iluminación. Como toda religión, el budismo esta colmado de un amplio espiritualismo, que se centra básicamente en la elevación del espíritu sobre el corazón y la mente humana en aras de alcanzar la posesión de la tranquilidad, la paz y la felicidad de manera ilimitada.

Evidentemente, para que esto pueda suceder es necesario seguir una serie de principios y un entrenamiento que se inicia con la meditación, para ser cada vez un poco más conscientes de todas las cosas que nos rodean y volvernos más sensibles de las mismas. También se busca despertar nuestras conciencias en aras de avanzar en el ámbito espiritual, lo cual nos va a permitir llegar al deseado estado de la iluminación.

Símbolo Nirvana

El Nirvana es algo sumamente representativo dentro del mundo del budismo, y técnicamente hablando hace referencia a un cielo budista, aunque no es exactamente así. Antes es pertinente hacer una pequeña analogía con una de las religiones mayor abarque a nivel mundial, como lo es el cristianismo.

En esta religión, las personas que son fieles a su Dios, Jehová, y que durante sus vidas fueron fieles y agradables ante los ojos de Dios, tienen asegurado su puesto en el cielo donde entonces no va a haber ninguna necesidad, puesto que Dios va a proveer de todo lo que de requiere. En este sentido, no va a existir dolor alguno, ni daño ni sufrimiento, pues en su lugar solo va a hacer gozo y felicidad.

Ahora bien, al hacer referencia al Budismo, el Nirvana es un estado al que los humanos pueden llegar, pero que es sumamente difícil y en consecuencia no todos pueden alcanzarlo. Es en sí un estado propio del individuo, ya que la persona que lo alcanza deja este plano terrenal para ingresar a un plano espiritual, en el que va a estar en una completa más y consecuente armonía.

En si, para alcanzar el Nirvana el sujeto lo que debe hacer es desprenderse de cualquier tipo de apego a las cosas materiales y de este mundo, lo que abarca inclusive los sentimientos que lo vinculan de una forma u otra a este mundo. Si no puede realizar este acto de desapego, le será entonces imposible alcanzar el Nirvana.

En este orden de ideas, el concepto del Nirvana es mucho más profundo y complejo de lo que parece, puesto que no se trata del Nirvana en sí, si no de su simbología. Así, uno de los símbolos que representa casi cabalmente lo que es el Nirvana es la Flor de Loto abierta, ya que esta representa la paz y la serenidad que la persona logra experimentar una vez que alcanza el Nirvana.

Del mismo modo, la flor de Loto que se encuentra sostenida por las manos de Buda es otro de los símbolos que representa muy bien lo que es el Nirvana, ya que hace alusión a la liberación de todas las ataduras y el consecuente recibimiento de la iluminación espiritual de la persona.

Símbolos Auspiciosos

Bien, dentro de la cultura del Budismo existe aquello denominado los Asta-Mangala, que son mayoritariamente conocidos como los ocho símbolos auspiciosos. Todos ellos constituyen una importante herramienta de enseñanza y al mismo tiempo un punto de partida, para que todas las personas puedan alcanzar las cualidades de la iluminación mental, mente y cuerpo, corriente y mental y de la conciencia.

Todos estos símbolos auspiciosos hacen referencia a un gran número de culturas orientales, principalmente a aquellas que se basan en la tradición del Dharma. Estos símbolos son los que se señalan a continuación:

  • El nudo infinito.
  • La bandera de la Victoria.
  • La Caracola blanca dextrógira.
  • El parasol, sombrilla o paraguas.
  • La flor de Loto.
  • Los dos peces dorados.
  • El Jarrón precioso.
  • La rueda del Dharma.

Símbolos de Mano

Dentro de esta cultura del Budismo, se cree que la posición de las manos en las imágenes de Buda esconden una simbología muy profunda, pero que es también sumamente importante. Todas estas posiciones de las manos son denominadas Mudras, y son el reflejo de ciertas actitudes mentales de Buda. En este sentido, existen cinco tipos de mudas que son fundamentales, y se explican seguidamente:

Dhyana Mudra

Esta es una posición en la que la mano derecha, la cual contiene las energías masculinas, se encuentra reposando sobre la mano izquierda, que tiene las energías femeninas. Dhyana Mudra representa la fuerza de la meditación, como el camino necesario para ser capaces de alcanzar la iluminación.

Varada Mudra

Esta posición consiste en que la mano izquierda permanece en la misma posición que la anterior, mientras que la mano derecha se encuentra descendiendo en señal hacia el suelo, con la palma hacia afuera. Con esta posición se representa la generosidad, reflejada en la actitud de ofrecer y de ayudar a los demás.

Abhaya Mudra

Con respecto a esta posición, la mano derecha se eleva con los dedos abiertos y la palma hacia afuera, mientras que la mano izquierda permanece en la misma posición. Con esta posición de las manos se refleja la ausencia del miedo, así como también la protección.

Vitarka Mudra

Con respecto a esta posición, el dedo pulgar de la mano derecha se encuentra formando un círculo al unirse con el dedo índice, los cuales se tocan con las yemas; por su parte la mano izquierda permanece en la misma posición. Con esta posición de manos se representa en conocimiento y la sabiduría.

Bhumispara Mudra

En esta posición se encuentra la mano derecha con el dorso hacia el frente, que desciende con los dedos extendidos hasta entrar en contacto con el suelo; mientras que la mano izquierda continúa estando en la misma posición. Con este Mudra se simboliza el poder de la tierra, la resistencia a la tentación y el permanecer fuerte e imperturbable.

Kalachakra

Otro de los símbolos budistas al cual se hará referencia en este artículo, se trata del Kalachakra o también conocido como ciclo del tiempo, o rueda del tiempo. Consiste básicamente en una práctica de meditación muy compleja, la cual proviene de las clases superiores del tantra.

Hace referencia a la deidad tántrica llamada Vajrayana, como la filosofía y la práctica de la meditación que está contenida en el escrito cuyo nombre es Kalachakra Tantra, y muchos de los budistas más estudiosos afirman que esta es la forma más avanzada de la práctica Vajrayana, y además es uno de los complejos sistemas que se pueden hallar dentro del budismo tántrico.

El concepto de este término que hace alusión al tiempo, apunta directamente a la oscilación de los planetas, así como también a los ciclos de la respiración y al hecho de trabajar con la energía sutil del cuerpo para poder alcanzar la iluminación. Cabe destacar que este punto es aquel donde dicha rueda o espacio de tiempo ya no tiene ni principio ni final alguno.

En este orden de ideas, Kalachakra lo conoce todo y se encuentra unido a su consorte Kalachakri en una postura considerada sexual dentro del arte del budismo. Así, ellos juntos representan la temporalidad y la temporalidad en conjunto; y además su consorte se encuentra totalmente consciente de todo aquello que es infinito, que no está constringido o fuera del reino del tiempo.

Aunado a ello, se debe resaltar que el Kalachakra tantra está dividido en cinco capítulos, siendo el primero de todos ellos el Kalachakra externo, que no es más que el mundo físico, el cual hace referencia al sistema de cálculos contenido en el calendario Kalachakra, los meses, las fases de la luna, las estaciones del año, las horas del día, el nacimiento y la muerte de todos los universos, el sistema solar y también el funcionamiento de los elementos.

Por otra parte el segundo capitulo se refiere al Kalachakra interno, el cual hace alusión directa a los periodos de las etapas de la vida, tales como: la infancia, niñez, juventud, edad adulta y vejez. También este capítulo se refiere a todas las funciones del cuerpo, la experiencia de la vida humana, la expresión de la existencia física, el ciclo menstrual, el ciclo del sueño y todos aquellos ciclos circadianos.

Al mismo tiempo, la experiencia humana se puede clasificar en cuatro estados mentales, los cuales son: despierto, soñando, dormido y el cuarto estado que se encuentra disponible mediante la energía que proporciona el orgasmo sexual.

Ahora bien, los últimos tres capítulos constituyen el Kalachakra alternativo, y el mismo se refiere al camino y a sus frutos, así como también a la preparación para las prácticas meditativas del sistema, a saber: las iniciaciones al Kalachakra.

Finalmente, el cuatro de los capítulos hace referencia a las prácticas propiamente dichas, tanto del mandala, las deidades y las meditaciones, como también de la práctica de la generación y de la consumación de los seis Yogas del Kalachakra, también entendidos como las prácticas de la etapa de consumación. Por último, el quinto capitulo se ocupa de describir el estado de iluminación que se obtiene como resultado de la práctica.

Símbolo OM

Cuando se estudia a fondo la cultura budista y sus principales elementos, seguramente las personas se encuentran con el enunciado Om, el cual es una especie de mantra o vibración a la que se le atribuye un amplio poder espiritual o creativo, puesto que se considera que es el sonido básico del universo.

Ahora bien, según lo que se puede derivar dentro de la doctrina del Budismo, en el miembro en que el mantra Om es entonado, la persona logra sintonizarse y a su vez reconoce su conexión con todos los seres vivos que habitan el planeta, la naturaleza y el universo en su máxima expresión.

Se cree vehementemente que las vibraciones generadas cuando se entona, tienen un efecto físico muy positivo sobre el cuerpo, puesto que logra ralentizar el sistema nervioso y relajar la mente. En cuanto a su simbología, la figura consta de cinco partes, las cuales se describen a continuación:

Estado de despertar

El estado de despertar hace alusión al estado consciente de la mente y el yo, los cuales se encuentran activos percibiendo todo aquello proveniente del mundo material, y adquiriendo así plena conciencia de ello. Éste puede ser entendido como en estado que se ve a diario al momento de despertar cada mañana.

Estado trascendental

Este es un estado de conciencia en su máxima expresión, es un estado de conexión con todos aquellos elementos que sean de origen divino, un estado de suprema felicidad y de paz absoluta.

Velo de Maya

Con respecto a este estado, corresponde decir que es un estado de ignorancia que crea una ilusión, la cual nos mantiene desconectados de la divinidad interior y en consecuencia, nos hace creer que estamos desvinculados de todo y de todos.

Estado de Vigilia

Este es un estado en el cual estamos aparentemente dormidos en totalidad, pero lo que sucede en realidad es que los sentidos aún permanecen activos y nosotros estamos plenamente conscientes de ello. Esto puede resultar muy interesante, ya que es un estado que permite que las personas descansen, pero que las mantiene al tanto de los cambios que suceden en su entorno.

Estado de sueño profundo

Este es un estado sencillo, el cual se caracteriza porque las personas están totalmente inconscientes de todo aquello que tiene lugar en su entorno, es decir, no se percatan de los cambios existentes y en consecuencia no están al tanto de los mismos.

Mantra Om Mani Padme Hum

Dentro de los simbolos budistas más representativos, también se encuentra este mantra, que puede ser igualmente nombrado como Mantra de Avalokiteshvara. El mismo está compuesto por seis sílabas, las cuales son: Om, Ma, Ni, Pad, Me y Hum, y cada una de ellas posee una proyección en la luz y una protección en la oscuridad. Al momento de invocar todas estas energías se permite que las unas puedan purificar a las otras, y así la persona que las practica pueda alcanzar la ecuanimidad y el acceso a la sabiduría del vacío, todo ello siguiendo el camino que lo dirige hacia la iluminación.

Todos estos elementos son ampliamente entendidos dentro de la doctrina del budismo, y cada una de estas sílabas es capaz de evitar las reencarnaciones dentro de los seis reinos que componen la existencia cíclica. Con respecto a estos seis reinos, cabe destacar que son los siguientes:

  • El mundo de los Devas.
  • El mundo de los Asuras.
  • El mundo de los Humanos.
  • El mundo de los Animales.
  • El mundo de los espíritus hambrientos o pretas.
  • Y el mundo de los infiernos o Naraka.

Por otra parte, cada una de estas sílabas es capaz de purificar el cuerpo, la mente y el habla, y hacen alusión a cada uno de los aspectos que se desea transmutar, como lo son: el orgullo y el ego, la envidia y la lujuria, la pasión y el deseo, la estupidez y el prejuicio, la pobreza y el afán por poseer, la agresividad y el odio. En consecuencia, cada una de estas sílabas nos remite también a las seis virtudes trascendentales, las cuales son las siguientes: la generosidad, la ética, la paciencia, la diligencia, la concentración y finalmente la sabiduría.

Mandala Kalachakra

Bien, los mandalas son elementos muy representativos de la cultura budista, y se entienden como círculos o ruedas que reflejan aspectos espirituales y rituales, que poseen al mismo tiempo formas y colores determinados que permiten a las personas hallar un punto de equilibrio, con un significado en particular.

En este sentido, tenemos los mandalas Kalachakra, los cuales están directamente relacionados con la ceremonia tántrica más importante y al mismo tiempo más elevada del budismo tibetano, cuyo nombre es la iniciación Kalachakra. Cabe destacar que dicha celebración se lleva a cabo durante doce días aproximadamente cada cuatro años, en la ciudad de Bodh Gaya, estado de Bihar, ubicado específicamente al noreste de la India, lugar que igualmente es presidido por Dalai Lama propiamente.

Con respecto a esta celebración, durante los primeros ocho días los monjes se dedican a la elaboración del Mandala, mediante la utilización de arena de diferentes colores; cabe acotar que todo esto se lleva a cabo bajo la total asesoría de Dalai Lama, quien es el encargado de colocar los primeros granos de arena en el centro del mandala, y al mismo tiempo pronuncia las siguientes palabras: Wong-Khor, cuyo significado literal es dar permiso o conceder la autoridad requerida para poder ser capaces de practicar el tantra, en aras de que los monjes lo continúen construyendo mientras meditan acerca de su significado.

En la actualidad, la tradición del Kalachakra es practicada por cuatro escuelas del budismo tibetano, como lo son; nyingma, kagyu, gelug y sakya, aunque de todas estas, su predominancia se concentra en la escuela gelug, conocida como la secta amarilla o también la secta de los gorros amarillos. Es pertinente mencionar que esta es también la práctica del tantra oficial y principal de la escuela Jonang, y que actualmente se encuentra en la lucha por ser reconocida como la quinta tradición del budismo tibetano.

El árbol de Bodhi

Al hablar un poco acerca de los símbolos budistas más importantes y conocidos por las personas, el árbol de Bodhi sale a relucir en el sentido de que el mismo es considerado, dentro del budismo, como un árbol sagrado. Al respecto, cabe acotar que la tradición indica que Siddharta Gautama, personaje importante dentro de la cultura del budismo, se sentó debajo de este árbol con el objetivo de meditar tanto, hasta ser capaz de alcanzar la iluminación y en consecuencia poder transformarse en Buda.

Por tal motivo, este árbol se considera sagrado y en consecuencia posee ciertos poderes relacionados con la espiritualidad.

Este árbol del que estamos hablando, es una higuera y se ejecuta ubicado en la India. Cabe resaltar que en la actualidad el árbol que existió en ese momento, es decir, el original, ya no existe; sin embargo, en el punto donde se encontraba está actualmente otra higuera, la cual se considera que es descendiente de la original. Finalmente, hay que mencionar que desde los tiempos de Buda inclusive, este lugar en el cual se halla la higuera fue convertido en un sitio dedicado a la peregrinación, principalmente entre aquellos que son fieles creyentes y seguidores del Budismo.

Como se ha podido observar, los símbolos budistas son muy variados e interesantes, motivo por el cual han adquirido una gran popularidad con el paso de los años, y cada vez son más los seguidores y creyentes que se apegan a estas creencias.

Tiene mucho que ver con la espiritualidad del alma, alcanzar el estado de iluminación que es un estado de paz suprema y su consecuente felicidad, es el punto máximo de la expresión de las enseñanzas budistas.

Todo en la tierra tiene un significado, y más aún aquello que tiene que ver con la religión y en este caso con el budismo, inclusive los colores. Es muy interesante, pero al mismo tiempo representan aspectos profundos de la condición humana, a los que no todos las personas pueden acceder.

Si este artículo referente a los símbolos budistas ha sido de tu interés, te invitamos a compartirlo y a leer los siguientes:

Historia de la Doctrina del Budismo y la Meditación

Para la buena suerte y riquezas, oración a Buda

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Categorías Budismo

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