El Sermón de las Siete Palabras y sus Enseñanzas

Existen muchas festividades religiosas las cuales se caracterizan por ser tradicionales y específicas. El Sermón de las Siete Palabras y sus Enseñanzas, es costumbre escucharlo en época de Semana Santa, de ello hablaremos aquí y sabremos mucho más de sus enseñanzas.

Sermón de las Siete Palabras 2

El Sermón de las Siete Palabras y sus Enseñanzas

Ello es referido, tal como su nombre lo indica, a las Siete Palabras (Septem Verba en latín), que es la denominación común  de las palabras mencionadas por Jesús en el momento de su crucifixión, y antes de morir. Ellas están contenidas en los evangelios canónicos.

Los evangelios que lo mencionan son Mateo y Marcos, sin embargo en ellos sólo se menciona la cuarta palabra. En el evangelio de Lucas se mencionan tres (primera, segunda y la séptima palabra). Así el evangelio de Juan menciona las tres que restan (tercera, quinta y sexta).

No se ha podido determinar el orden cronológico de las mismas. El orden de las mismas está traducido en su originalidad en la Biblia de Jerusalén, a continuación las mencionamos de esta manera:

«Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen». – Pater dimitte illis, non enim sciunt, quid faciunt (Lucas, 23: 34).

«Yo te aseguro: hoy estarás conmigo en el Paraíso». – Amen dico tibi hodie mecum eris in paradiso (Lucas, 23: 43).

«Mujer, ahí tienes a tu hijo. […] Ahí tienes a tu madre». – Mulier ecce filius tuus […] ecce mater tua (Juan, 19: 26-27).

«¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has abandonado?». – ¡Elí, Elí! ¿lama sabactani? (Mateo, 27: 46) – Deus meus Deus meus ut quid dereliquisti me (Marcos, 15: 34).

«Tengo sed». – Sitio (Juan, 19: 28).

«Todo está cumplido». – Consummatum est (Juan, 19: 30).

«Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu». – Pater in manus tuas commendo spiritum meum (Lucas, 23: 46).

Breve historia sobre el Sermón de las Siete Palabras y su Enseñanza

El sacerdote y vicario de la Arquidiócesis de Cartagena Sahabel Porto, comenta el mensaje de las siete palabras que Jesús pronuncia en el momento de su agonía, luego de haber padecido miles de humillaciones, vejámenes, como todos los creyentes sabemos en relación a lo que padeció por el único propósito de la salvación de la humanidad.

Con el Sermón de las Siete Palabras se identifican las frases que Jesús pronuncia en la cruz, identificadas en varios de los evangelios y comentadas por algunos autores como sermón del Viernes Santo, el cual se conmemora en la fiesta de Semana Santa o Semana Mayor de la religión católica.

Es una tradición no obligatoria, pues igualmente se celebra la lectura de la pasión y adoración de la cruz, ello es conmemorado el Viernes Santo.

Sin embargo, es una tradición de la Iglesia Católica la cual es muy importante, valorada y apreciada en Colombia, la cual es presentada por muchas emisoras, en Venezuela también es costumbre colocarla en las emisoras radiales el día Viernes Santo, lo cual se ha hecho una tradición muy respetada entre los creyentes.

Estas Siete Palabras se comparan a la realidad económica, política, familiar y cultural de las personas, los predicadores, que son en su mayoría Arzobispos, las enseñan con el sentido que los creyentes las apliquen al diario vivir de cada persona.

Ellas deben ser oídas con un sentido profético, así como una luz de esperanza ante las crisis de los tiempos actuales. Esto es afirmado por el padre Sahabel Porto.

El Sermón de las Siete Palabras y sus Enseñanzas dichas por el propio Cristo en el momento de su agonía, son sacadas de los 4 evangelios, determinadas así:

El evangelio de Lucas relata tres, la primera, segunda y séptima.

En el de Juan se tratan las tres que restan, la tercera, quinta y sexta.

Marcos y Mateo, sólo mencionan una, la cuarta palabra.

Análisis de las Siete Palabras

Ellas fueron recogidas y determinadas con detenimiento en el siglo XII por el monje cisterciense Arnaud de Bonneval por afirmación del padre Sahabel.

Desde ese momento las enseñanzas de estas palabras en la teología y la piedad se han multiplicado. Sin embargo fue en 1542 y 1621 a través de san Roberto Berlamino, quien impulsó su aplicación y práctica cuando escribió el tratado sobre las Siete Palabras determinadas por Cristo.

A raíz de ello fue creciendo la costumbre de la predicación en el Viernes Santo del tradicional “sermón de las siete palabras”, el cual se efectúa durante la mañana o mediodía de este día viernes.

Las Siete Palabras pronunciadas por Cristo en la cruz, al momento de su agonía, como ya lo hemos mencionado anteriormente, están determinadas de la forma siguiente:

Primera Palabra

«Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen» (Lucas 23,34).

Este es el mayor testimonio o testificación de lo que Jesús anunciaba y predicaba a su pueblo:  el máximo testimonio de lo Jesús anuncio y enseñaba: “Han oído que se dijo: amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo; pero yo les digo: amen a sus enemigos y rueguen por los que los persiguen, para que sean hijos de su padre que está en el cielo”

Sermón de las Siete Palabras 3

Esto es una clara invitación a la aplicación del perdón a las ofensas y a prevalecer una cultura de reconciliación, amor y paz.

Esta palabra se encuentra ubicada o mencionada como decíamos con anterioridad en el evangelio de Lucas, específicamente 23: 34.

Esta palabra fue ofrecida para los culpables de su muerte. Debido a ello no es difícil pensar que esta palabra fue dirigida a los judíos y soldados romanos, todo lo cual al final del versículo se puede observar como aparecen en actitud de juego y la túnica de Jesús.

Segunda Palabra

«Hoy estarás conmigo en el paraíso» (Lucas 23,43).

En esta palabra la expresión “Hoy” representa el sentido de la salvación.

Esta palabra es dicha por Jesús al ladrón en el momento del arrepentimiento de éste, podríamos darle relación con la rehabilitación de personas que se encuentran en vicios o delitos. Igualmente nos muestra el gran amor de Jesús a los pecadores en especial a los que tienen grandes deudas con la sociedad.

En relación a esta lo que se trata es de la respuesta que da Cristo al ladrón que estaba con él en el momento de la crucifixión, cuando el ladrón le decía en tono de súplica «acuérdate de mí, cuando vengas en tu reino». Con esta respuesta de Cristo se le asegura al ladrón la salvación sin que se tomen en cuenta los pecados cometidos por éste, debido a la fe puesta en Jesucristo.

Tercera Palabra

«Mujer, ahí tienes a tu hijo», y al discípulo: « ahí tienes a tu madre» (Juan 19,26 s.).

Con este acto de amor Cristo agonizando nos muestra y entrega a su madre la cual siempre veló por él y ahora a partir de ese acto de amor interceda y proteja a su pueblo. Ella nos es mostrada como discípula y misionera, así como modelo de la fidelidad a Cristo hasta la cruz y la resurrección.

Como primera señal en cuanto a este pasaje se ven dos particularidades el sentido social y ético: lo que se interpreta como que Cristo entrego el cuidado de su madre a quien se lo encomendó, en este caso a uno de los discípulos, determinándose con ello un deber filial entre ambos.

En relación a esta enseñanza se puede determinar que no solamente se debe recibir amor, sino también se debe dar sin ver las circunstancias o de quien se trate, todo ello se ve reflejado en el amor que debe existir hacia el prójimo, tal como nos lo enseña Jesús.

Dado que Jesús no tenía hermanos y por consiguiente su madre no tenía más hijos, Jesús descansa el deber de cuidar a su madre; y a la vez se la concede por madre al discípulo Juan. Asumiendo éste esa encomienda con total abnegación y amor real y verdadero.

Cuarta Palabra

«Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?» (Mt 27,46).

Esta expresión significa súplica. Nos enseña a no darle al dolor y abandono sentido de ofrenda e intercesión a otros, ya que el sufrimiento es misionero. Igualmente esta frase está plasmada en el salmo 22, el cual Jesús debió pronunciar en la Cruz. Este salmo expresa dolor, sufrimiento sin embargo igualmente nos muestra la confianza en Dios, en el momento de silencio.

Aparece en idioma arameo  (Elohi, Elohi, lema’ šĕbaqtani) en el Evangelio de Marcos y en hebreo en el Evangelio de Mateo ( ‘Eli, ‘Eli, lĕma’ šĕbaqtani ).

Para los estudios de teología Jesús se sacrificó de forma libre por la humanidad entera sin embargo en su naturaleza humana siente soledad y abandono, tal como lo expresado en Getsemaní.

Jesús es considerado el siervo sufriente de Dios, sin embargó él acepta tal sacrificio para salvación de la humanidad entera. Este sufrimiento de Cristo representa igualmente el sufrir de los humanos aún cuando exista la mayor de la fe.

Quinta Palabra

«Tengo sed» (Jn 19,28).

Esta palabra esta tomada de varios Salmos 21, 16 y 69. Se puede deducir que esta palabra no sólo se refiere a la sed fisiológica del organismo, sino a la sed espiritual de Cristo, la cual trata de consumar la redención y lograr la salvación de todos los creyentes en él.

En América Latina y en la Iglesia de Cartagena se han venido realizando misiones para que las personas que están lejos de la creencia en Cristo beban de la fuente de agua viva la cual es el mismo Cristo. Todos tenemos se de Dios y Cristo tiene sed de cada uno de sus hijos.

Sexta Palabra

«Todo está consumado» (Juan 19,30).

Con la pronunciación de esta palabra se observa como Jesús cumple hasta lo último su misión de redención. Es la ultima parte del programa de su vida, cumple la Escritura según la voluntad del Padre.

Con ello se nos invita al cumplimiento de la voluntad de Dios en todas las áreas de nuestra vida diaria tanto con la familia, el trabajo, nuestros deberes cívicos ya que en cada paso de nuestra vida se presentan diversos escenarios de misiones que cumplir y debemos dar lo mejor de nosotros, aún pasando por diversos sacrificios que sean necesarios.

Séptima Palabra

«Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu» (Lucas 23,46).

Llama la atención la intima, continua relación de Dios con el Padre. Siempre lo invocaba y Jesús lo presenta siempre con la característica de ser un Dios misericordioso. Con esta palabra los creyentes debemos tomarla y aplicarla en nuestra vida diaria así como en nuestros problemas diarios, proyectos, sueños, obligaciones en fin en todas las áreas de nuestra vida.

Con estas palabras se trata de hacer una comparación con la vida diaria de los creyentes, así como la situación específica que esté viviendo en el momento. A estas palabras le ha sido atribuido una visión profética del Antiguo Testamento.

En relación con la creencia y fe de los creyentes sobre la pasión y vida de Jesús, estas palabras son consideradas como “verdaderas palabras” de Jesús.

Sermón de las Siete Palabras

Las Siete Palabras y sus Enseñanzas

En cuanto a ello, y aunque al comienzo de este artículo se hicieron algunas determinaciones en cuanto a lo que significan las Siete Palabras, vamos a tratar de ilustrarle al lector otras enseñanzas que las mismas nos presentan, según las palabras pronunciadas por Jesús.

1ª Palabra: “Padre, perdónalos, porque no Saben lo que hacen.”(Lc.23,34)

Ello sucedió en el Huerto de los Olivos, en una noche y en medio de una profunda y sincera oración Jesús pronunciaba desde lo más hondo de su corazón “Abbá, Padre”.

Con ello Jesús demuestra su rendición a la voluntad del Padre, y así comienza su camino hacia la Cruz camino del Calvario, aceptando con resignación pero a la vez como señorío de ser el Mesías y Salvador del mundo.

Igualmente con ello demuestra la revelación del amoroso corazón del Padre Dios, quedando claro que él era el hijo de Dios, cuando lo presento Pilato ante el pueblo molesto, y Jesús menciona “Ecce Homo”. Así quedarían unidos en la cruz el Hombre y Dios.

Es sabido por todos los creyentes que Poncio Pilato coloca sobre  la Cruz “Jesús, el Nazareno, Rey de los judíos”. Este escrito se determinaba en tres lenguas: griego, latín y hebreo. Podría decirse que inocentemente el Procurador de la época nombraba con ello a Jesús Rey Universal.

Cuando Jesús dice la primera palabra, ésta es dirigida a su Padre: “Padre, perdónalos” de este modo está orando como él mismo nos enseñó y con la enseñanza que nos dejó de “Amad a vuestro enemigos, haced el bien a los que os odian” (Lc.6, 27-35).

Jesús en ese momento apelaba al amoroso y gran corazón de Dios como sólo él lo conocía. Esta palabra nos revela el amor de Jesús por su pueblo y a la vez el amor al Padre.

En esta oración dice a Dios en cuanto a los que lo estaban crucificando “no saben lo que hacen”, olvidándose de el mismo y del dolor pide al Padre el perdón para toda la humanidad, aún para todos los que lo habían condenado, crucificado, a los que pidieron su muerte. Lo que nos hace reflexionar sobre la misericordia del Padre.

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2ª Palabra: “Hoy estarás conmigo en el Paraíso” (Lc.23,43).

Llevándonos un poco por la imaginación y viendo a lo lejos las tres cruces donde se encuentran tres hombres vistos como peligrosos, por las autoridades de aquellos tiempos. En ese momento Jesús se encuentra con los dos ladrones uno a cada lado de él.

Pasando por los insultos que éstos le confieren, hasta el momento en que uno de ellos al momento cercano a la muerte y dando un giro de ochenta grados le suplica a Jesús que lo lleve con él al Paraíso.

Aquí la enseñanza de la palabra nos dice que ese hombre que muere entre dos ladrones , es el mismo que ha venido a juzgar al mundo, lo cual hará con juicio y misericordia. Y muestra de esta misericordia es cuando le confiere al ladrón que pide salvación, le dice: “Hoy estará conmigo en el Paraíso”.

Se hace sumamente importante que el mundo escuche y entienda la fuerza y seguridad como Jesús las dice: “Yo te aseguro”. Ella caracteriza la majestad de Jesús, lo que él pretende sobre la última palabra en cuanto al hombre. Jesús en ese momento da ejemplo claro que él es el único que tiene la llave del Paraíso.

3ª Palabra: “Mujer, ahí tienes a tu Hijo… Ahí tienes a tu madre” (Jn. 19, 26).

En esta palabra Jesús nos continúa revelando su inmenso amor hacia los demás, esta vez nos entrega lo más grande para él y enorme: su madre. Con ello se aseguraría que ella no quedaría al desamparo después de su muerte, sin embargo, ve en Juan, su mejor amigo, y le otorga la responsabilidad del cuido de su madre.

Aunque Jesús más que una responsabilidad le hace ver que ella será la Madre de toda la humanidad y la intercesora ante su hijo por cada uno de sus hijos en la tierra, por ello se dirige primero a la Madre, la llama “mujer” y le dice: “Ahí tienes a tu hijo”. Luego dirigiéndose a él dice: “Ahí tienes a tu madre”.

Con ello Jesús nos deja a María como la Madre universal de la humanidad así como de la Iglesia. Así en el caso de Juan, el discípulo amado que recibió a María en su casa, en ese caso representa a cada uno de los seres humanos del mundo entero.

Con ello podemos definir como que esto fue el último regalo de Jesús al mundo antes de que llegara su momento, esto se puede ver como la gran responsabilidad que fue encomendada a María. Se puede tomar como una segunda anunciación.

Sermón de las Siete Palabras

Debido a que ya no es un Ángel el que hace la ordenanza, sino el propio hijo quien la da, y esto se ve como una tarea aún más complicada tratada sobre recibir como hijos de su corazón a la humanidad completa.

María, aceptando sumisa de nuevo debido a su fe, ella silenciosa dice “hágase”, mi Señor. María, como nuestra madre, nos ayudará a tener verdaderos ojos de fe y entender estos hechos.

4ª Palabra: “¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has abandonado?” (Mc. 15, 34).

Eran las tres de la tarde, y la muerte de Jesús estaba ya cerca. En el lugar quedaban pocas personas ya y en el sitio donde estaba la cruz se percibía ya mucha soledad. Jesús se encontraba solo.

Existe una soledad que solamente Jesús fue capaz de vivir, ya que ningún hombre la ha vivido. Esta palabra es un poco desconcertante. Según los teólogos esta no fue una frase dolorida fue serena en comparación con las demás que Jesús mencionó. Esto es lo que nos revela esta palabra de Jesús.

Esta palabra fue dicha por Jesús ante una situación ya de esfuerzo, forzando sus pulmones y tomando aire dio un grito fuerte “Elí, Elí, lama Sabactani? Que quiere decir: ¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has abandonado?”. Cuando esto sucedía había un gran silencio en el lugar.

5ª Palabra: “Tengo sed” (Jn. 19,28).

La sed es un terrible padecer que en algunas ocasiones presenta cualquier ser humano, sin embargo podemos decir que la sed que experimentaba Jesús en la cruz no sólo era sed fisiológica, sino también trataba sobre la sed del espíritu.

En relación a esta palabra Jesús muestra a toda la humanidad el sentido de ésta palabra en el momento de la agonía. Pero debemos preguntarnos ¿Jesús hablaba de otra sed?, sería ¿sed de amor, comprensión o salvación?. Debemos reflexionar un poco sobre esto.

En cierto modo, la respuesta sería afirmativa ya que Jesús siente en esos momentos u horas dentro de su corazón ya agotado, la verdad de que su salvación para muchos no sería reconocida o ésta sería inútil.

En ese momento tan difícil para Jesús uno de los soldados de la época viendo la situación con algo de emotividad, moja una esponja en un recipiente con mezcla de agua, vinagre y vino agrio, los cuales utilizaban los soldados para su propio alivio, éste soldado se la acerca a la boca y otro que estaba cercano a él dice mofándose: “Deja, veamos si viene Elías a salvarle”.

Cumpliéndose de esta manera otro pasaje de los salmos :“En mi sed me dieron a beber vinagre” (68, 22).

Tengamos presente y viéndolo desde la cruz, regalémosle la alegría de la fe en unión de todo su pueblo y pidámosle para toda la humanidad Agua Viva.

6ª Palabra: “Todo está consumado, todo está cumplido” (Jn. 19, 30).

Esta sexta Palabra de Cristo se traduce en el grito del triunfador, el Hijo cumplió la voluntad del Padre. “Yo he bajado del cielo para hacer, no mi voluntad, sino la del que me ha enviado” (Jn. 6, 38). “Mi alimento es hacer la voluntad del que me ha enviado y llevar a cabo su obra” (Jn. 4, 34).

Con esta palabra llega Jesús al momento de su muerte. A Jesús lo mataron sus propios enemigos, ya que no aceptaban a un Dios de amor, de bondad, tan humano, tan Padre. No aceptaban sus enseñanzas, por ello lo llevaron a las puertas de la muerte. Así para que nadie creyera en él prefirieron llevarlo a la cruz.

sermón de las siete palabras

7ª Palabra: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” (Lc.23,46).

Considerada la palabra más dulce y tierna expresada por Jesús en el momento ya de expirar. La muerte siempre ha sido vista para algunos como algo trágico, sin embargo los que creemos en Jesús debe ser visto no como una noche sin fin ni un salto al vacío. El mismo Jesús pone en las manos de su Padre su confianza.

La muerte de Jesús se describe como una muerte tranquila, al punto de cuando inclina su cabeza del Padre y regala a la humanidad entera su Espíritu. Decía el poeta ortodoxo Eugeueni Evtushenko, de nacionalidad rusa:

 “Cuando una persona muere, Dios acaba de amasar su existencia para la eternidad… Y en las manos de Dios… no se pierde ni una lágrima, ni un esfuerzo, ni una ilusión, ni un sufrimiento, ni un instante de la vida…”.

Podemos resumir que en las manos de Dios nada está perdido menos aún después de su muerte. Es nuestro deber creer en el confiar como él confió en su Padre en ese difícil momento.

Al momento de la muerte de Jesús, el Centurión que estaba observando, alaba a Dios, esto es dicho por San Lucas. Debemos tomar este ejemplo del Centurión y dar alabanzas a Dios Padre, por enseñarnos e impartirnos amor, sentimiento de paternidad.

Debemos alabar en todo momento al Espíritu Santo, ya que a través de él fue posible que llegara esta Buena Nueva a través de los tiempos a toda la humanidad.

A ti, Señor, todo honor y toda alabanza por los siglos de los siglos. Amén.

Meditación de las Siete Palabras de Jesús en la Cruz

La oración siempre ha sido tomada muy importante desde los tiempos de Jesús, ya que en esos tiempos el propio Jesús oraba directamente a su Padre en momentos de dificultad o angustia.

En los tiempos actuales igualmente la oración se ha convertido en el paso de comunicación entre las personas y las figuras religiosas como Santos y hasta la misma imagen de Jesucristo.

El pueblo de Dios cada día se aferra más a ellas en momentos difíciles, pruebas que estén pasando, hasta de mismo agradecimiento por algún motivo. Todo lo cual hace que estas hayan tomado un momento importante en la vida de todo creyente.

Existe la oración de las siete palabras, la cual nombra en su inicio cada una de las palabras que el mismo Jesús pronunció en el momento antes de morir, y hace una oración al final de cada una de ellas así como una muy breve descripción o enseñanza.

sermón de las siete palabras

La dejaremos al lector para que le sirva de guía y le ayude en momentos de dificultad si lo considera de su agrado.    

Oración de las 7 palabras

Jesús en la Cruz aboga:

da al ladrón: lega su Madre:

quéjase: la sed le ahoga:

cumple: entrega el alma al Padre

Al Calvario hay que llegar

porque Cristo, nuestra Luz,

hoy también nos quiere hablar

desde el ara de la Cruz.

¡Virgen de dolores y Madre mía! Que, como Tú, acompañe yo siempre a tu Hijo en vida, redención y muerte. Y después de glorificado en la tierra, le glorifique por toda la eternidad, junto a Él y junto a Ti. Te lo pido por tu aflicción y martirio, al pie de la Cruz. Asísteme siempre especialmente en este último momento del combate cristiano que abrirá la eternidad feliz, en compañía de tu Hijo. Así sea.

Señor pequé, Ten piedad y misericordia de mí.

Primera Palabra

“Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lc 23,34)

Aunque he sido tu enemigo,

mi Jesús: como confieso,

ruega por mí: que, con eso,

seguro el perdón consigo.

Cuando loco te ofendí,

no supe lo que yo hacía:

sé, Jesús, del alma mía

y ruega al Padre por mí

Señor y Dios mío, que por mi amor agonizaste en la cruz para pagar con tu sacrificio la deuda de mis pecados, y abriste tus divinos labios para alcanzarme el perdón de la divina justicia: ten misericordia de todos los hombres que están agonizando y de mí cuando me halle en igual caso: y por los méritos de tu preciosísima Sangre derramada para mi salvación, dame un dolor tan intenso de mis pecados, que expire con él en el regazo de tu infinita misericordia.

Señor pequé, Ten piedad y misericordia de mí.

Segunda Palabra

“Hoy estarás conmigo en el Paraíso” (Lc 23, 43)

sermón de las siete palabras

Vuelto hacia Ti el Buen Ladrón

con fe te implora tu piedad:

yo también de mi maldad

te pido, Señor, perdón.

Si al ladrón arrepentido

das un lugar en el Cielo,

yo también, ya sin recelo

la salvación hoy te pido.

Señor y Dios mío, que por mi amor agonizaste en la Cruz y con tanta generosidad correspondiste a la fe del buen ladrón, cuando en medio de tu humillación redentora te reconoció por Hijo de Dios, hasta llegar a asegurarle que aquel mismo día estaría contigo en el Paraíso: ten piedad de todos los hombres que están para morir, y de mí cuando me encuentre en el mismo trance: y por los méritos de tu sangre preciosísima, aviva en mí un espíritu de fe tan firme y tan constante que no vacile ante las sugestiones del enemigo, me entregue a tu empresa redentora del mundo y pueda alcanzar lleno de méritos el premio de tu eterna compañía.

Señor pequé, Ten piedad y misericordia de mí.

Tercera Palabra

“He aquí a tu hijo: he aquí a tu Madre” (Jn 19, 26)

Jesús en su testamento a su Madre Virgen da:

¿y comprender quién podrá de María el sentimiento?

Hijo tuyo quiero ser,

sé Tu mi Madre Señora:

que mi alma desde a ahora

con tu amor va a florecer.

Señor y Dios mío, que por mi amor agonizaste en la Cruz y , olvidándome de tus tormentos, me dejaste con amor y comprensión a tu Madre dolorosa, para que en su compañía acudiera yo siempre a Ti con mayor confianza: ten misericordia de todos los hombres que luchan con las agonías y congojas de la muerte, y de mí cuando me vea en igual momento; y por el eterno martirio de tu madre amantísima, aviva en mi corazón una firme esperanza en los méritos infinitos de tu preciosísima sangre, hasta superar así los riesgos de la eterna condenación, tantas veces merecida por mis pecados.

Señor pequé, Ten piedad y misericordia de mí.

sermón de las siete palabras

Cuarta Palabra

“Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” (Mt 27, 46)

Desamparado se ve

de su Padre el Hijo amado,

maldito siempre el pecado

que de esto la causa fue.

Quién quisiera consolar

a Jesús en su dolor,

diga en el alma: Señor,

me pesa: no mas pecar.

Señor y Dios mío, que por mi amor agonizaste en la Cruz y tormento tras tormento, además de tantos dolores en el cuerpo, sufriste con invencible paciencia la mas profunda aflicción interior, el abandono de tu eterno Padre; ten piedad de todos los hombres que están agonizando, y de mí cuando me halle también el la agonía; y por los méritos de tu preciosísima sangre, concédeme que sufra con paciencia todos los sufrimientos, soledades y contradicciones de una vida en tu servicio, entre mis hermanos de todo el mundo, para que siempre unido a Ti en mi combate hasta el fin, comparta contigo lo más cerca de Ti tu triunfo eterno.

Señor pequé, Ten piedad y misericordia de mí.

Quinta Palabra

“Tengo sed” (Jn 19, 28)

Sed, dice el Señor, que tiene;

para poder mitigar la sed que así le hace hablar,

darle lágrimas conviene.

Hiel darle, ya se le ha visto: la prueba, mas no la bebe:

¿Cómo quiero yo que pruebe la hiel de mis culpas Cristo?

Señor y Dios mío, que por mi amor agonizaste en la Cruz, y no contento con tantos oprobios y tormentos, deseaste padecer más para que todos los hombres se salven, ya que sólo así quedará saciada en tu divino Corazón la sed de almas; ten piedad de todos los hombres que están agonizando y de mí cuando llegue a esa misma hora; y por los méritos de tu preciosísima sangre, concédeme tal fuego de caridad para contigo y para con tu obra redentora universal, que sólo llegue a desfallecer con el deseo de unirme a Ti por toda la eternidad.

Señor pequé, Ten piedad y misericordia de mí.

Sexta Palabra

“Todo está consumado” (Jn 19,30)

Con firme voz anunció Jesús, ensangrentado,

que del hombre y del pecado

la redención consumó.

Y cumplida su misión,

ya puede Cristo morir,

y abrirme su corazón

para en su pecho vivir.

Señor y Dios mío, que por mi amor agonizaste en la Cruz, y desde su altura de amor y de verdad proclamaste que ya estaba concluida la obra de la redención, para que el hombre, hijo de ira y perdición, venga a ser hijo y heredero de Dios; ten piedad de todos los hombres que están agonizando, y de mí cuando me halle en esos instantes; y por los méritos de tu preciosísima sangre, haz que en mi entrega a la obra salvadora de Dios en el mundo, cumpla mi misión sobre la tierra, y al final de mi vida, pueda hacer realidad en mí el diálogo de esta correspondencia amorosa: Tú no pudiste haber hecho más por mí; yo, aunque a distancia infinita, tampoco puede haber hecho más por Ti.

Señor pequé, Ten piedad y misericordia de mí.

Séptima Palabra

“Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” (Lc 23, 46)

A su eterno Padre, ya el espíritu encomienda;

si mi vida no se enmienda,

¿en qué manos parará?

En las tuyas desde ahora

mi alma pongo, Jesús mío;

guardaría allí yo confío

para mi última hora.

Señor y Dios mío, que por mi amor agonizaste en la Cruz, aceptaste la voluntad de tu eterno Padre, resignando en sus manos tu espíritu, para inclinar después la cabeza y morir; ten piedad de todos los hombres que sufren los dolores de la agonía, y de mí cuando llegue esa tu llamada; y por los méritos de tu preciosísima sangre concédeme que te ofrezca con amor el sacrificio de mi vida en reparación de mis pecados y faltas y una perfecta conformidad con tu divina voluntad para vivir y morir como mejor te agrade, siempre mi alma en tus manos.

Señor pequé, Ten piedad y misericordia de mí.

Oración Final

1 Padre Nuestro, 1 Ave María, 1 Gloria

Sermón de las Siete Palabras

¡Viernes Santo!… ¡Sermón de las Siete Palabras!.

Es una tradición cristiana que existe desde tiempos antiguos de que los Viernes Santo se escuche en emisoras radiales el Sermón de las Siete Palabras. En algunos casos no sólo son pronunciadas por un Padre o representante de la Iglesia, sino que suelen ser explicadas en detalle sobre lo que decía o enseñaba Jesús en cada una de ellas.

El Viernes Santo es visto como un día de dolor debido a la aprensión de Cristo, el haber sido juzgado, condenado y torturado,  luego llevando esa pesada cruz hacia camino del Calvario, para posteriormente ser crucificado en ella donde luego de varias horas de agonía muere en la cruz, para la redención del mundo.

Sin embargo igualmente este día Viernes Santo es considerado día del amor debido a que con este acto de Jesús de morir en la cruz, él salva a toda la humanidad del pecado y la muerte, y con su sacrificio nos regala una vida de gracia y perdón.

Que estas siete bellas palabras pronunciada por Cristo desde la cruz sea motivo de una verdadera reflexión para poder conmemorar dignamente su pasión y muerte, y así prepararnos para celebrar la pascua de su resurrección mediante una auténtica conversión a Dios.

Durante el tiempo en que Nuestro Señor estuvo clavado en la cruz pronunció siete breves palabras de grandes significados, por lo que cada una tiene un valor inmenso que nos ayudan y guían en nuestro caminar en la fe cristiana en el día a día de nuestra existencia

El viacrucis de Jesús al Calvario

Se refiere a una devoción cristiana sobre la Pasión de Cristo o lo que es lo mismo los Misterios dolorosos de Cristo, en los actuales tiempos los feligreses la representan, comúnmente en la época de Semana Santa, para lo cual van caminando mientras meditan sobre los episodios representados por la Pasión.

Esta costumbre del Viacrucis tiene y ha tenido mucha relación con la orden franciscana. Sin embargo debemos decir al lector que no fue San Francisco el que la instituyó, sino que desarrollo con ello la devoción de los creyentes y particularmente a los misterios del Calvario y Belén.

Igualmente San Francisco compuso un Viacrucis determinándose la Pasión con un carácter bíblico, caracterizado como un «vía crucis franciscano», rezándose a diario cada hora, invocando a la Virgen. La Orden Franciscana tomando en consideración el espíritu del que la fundó, propaga esta costumbre, en ello se destacó San Leonardo de Porto Maurizio.

El Vía crucis está compuesto por 14 estaciones, en las mismas se rememora un episodio de la Pasión de Cristo, cuando iba camino del Calvario. En algunas ocasiones se agrega una estación más con la cual se rememora la resurrección de nuestro Señor Jesús.

Dentro de esta devoción cristiana se presenta una característica y se toma en cuenta un pasaje del Evangelio tomado de la misma tradición cristiana, esto nos lleva a meditar y contemplar la vida o momentos más impactantes de la Pasión de Jesús.

En el mismo momento de la representación del Viacrucis, se acostumbran oraciones que se van recitando así como cantos, especialmente religiosos, entre el paso de una estación y otra, igualmente puede ser desde el principio al final de la caminata.

Esta práctica igualmente es una de las devociones más comunes efectuadas entre los feligreses católicos. Es el resumen de manera representada de lo momentos que vivió Jesús desde el momento de la aprensión hasta la crucifixión y posterior sepultura.

Igualmente la expresión es utilizada en todo tipo de dificultades o situaciones específicas, cuando se tratan de alcanzar los objetivos.

Igualmente el Viacrucis es conocido como “estaciones de la cruz” y “vía dolorosa”, debemos verlo como una representación piadosa, el camino a la oración en busca de meditación sobre la Pasión y muerte de Jesucristo en su camino al Calvario.

En este camino se van representando las 14 estaciones con imágenes o cuadros que usan los feligreses, denominadas estaciones, los cuales tratan sobre incidentes particulares de sufrimiento de Jesús, lo cual se basa en tradiciones y relatos evangélicos.

Generalmente este acto de costumbre se hace por medio de un recorrido de grupo, lo cual puede ser dentro de un templo, iglesia, así como puede ser realizado y muchas veces lo vemos, en las diferentes calles de las ciudades.

El recorrido, como ya mencionábamos anteriormente se trata de ir orando y representando cada estación o Pasión de Cristo, generalmente es una hora cada estación. En ello se hacen oraciones o lectura de la palabra de Dios en la Biblia.

Si hablamos de la representación de imágenes que son utilizadas en la representación de las distintas escenas del Viacrucis, vemos que en relación a esto el arte dejo muchísimas representaciones específicas de la vida y Pasión de Jesús.

Existen Viacrucis inmensos en muchos sitios del mundo, como el de Lorca, el cual finaliza en un sitio único del mundo como es Ortigueira, éste hace un recorrido por las principales calles costeras, haciendo compañía a Jesús Nazareno.

En el siglo XVII se construyeron una serie de ermitas en el Monte Calvario, sirviendo esto como posibilidad a los peregrinos que no puedan llegar a Tierra Santa, o en Mérida. Otro Viacrucis famoso es el de Lourdes Montserrat.

A título de que el lector y creyente tenga una mejor claridad sobre cuales son las 14 estaciones, las iremos enumerando de acuerdo a su orden cronológico que aparece en la historia católica, estas son:

Primera estación: Jesús es condenado a muerte

Segunda estación: Jesús carga la cruz a cuestas

Tercera estación: Primera caída de Jesús

Cuarta estación: Jesús encuentra a María, su madre

Quinta estación: El Cirineo ofrece ayuda a Jesús y carga la cruz

Sexta estación: Momento en que la Verónica limpia el rostro de Jesús.

Séptima estación: Segunda caída de Jesús

Octava estación: Jesús consuela a las mujeres que lloran

Novena estación: Tercera caída de Jesús

Décima estación: Jesús es despojado de las vestiduras.

Undécima estación: Jesús es clavado en la cruz

Duodécima estación: Jesús muere en la cruz

Decimotercera estación: Jesús es descendido de la cruz y colocado en los brazos de su madre María.

Decimocuarta estación: Jesús es enterrado o sepultado

Reforma de Juan Pablo II

Se crea un nuevo Viacrucis con catorce estaciones basadas estas en situaciones recogidas del Nuevo Testamento, esto se crea el Viernes Santo en 1991,​ hecho por el sumo Pontífice de la época Juan Pablo II, estas estaciones se basan en situaciones de la tradición cristiana, desglosados en los Evangelios.

Este nuevo Viacrucis es comenzado con la oración de Jesús en el Huerto en Getsemaní, finalizando con la sepultura o entierro de Jesús. Fue un intento de acercar de forma generalizada a las ideologías cristianas, y aunque es usado de forma alterna del tradicional Viacrucis, no ha sido su sustituto de ninguna forma.

Algunas referencias tradicionales

Existen tradiciones en torno a la celebración de la Semana Santa, en ella se respeta mucho sobre todo el Viernes Santo, fecha en la cual se realiza la lectura de las Siete Palabras por emisoras de radio y televisión, aunque por esta última resulta no muy común.

Igualmente el Viernes Santo es considerado el día de la procesión tanto del Nazareno de San Pablo así como el Santo Sepulcro, donde es acompañado por diferentes lugares de la ciudad y seguido por un grupo de feligreses pertenecientes a la Iglesia.

En algunos lugares del día Viernes Santo, así como al día siguiente, se acostumbra la predica de retiros espirituales así como las confesiones por parte de los sacerdotes, para luego escuchar la homilía o Misa.

Tanto el Viernes Santo y el Sábado de Gloría, se acostumbra no celebrar misa, como símbolo de que existe luto por la muerte de Jesús. Igualmente es costumbre no sonar las campanas ni los órganos musicales internos de la Iglesia.

Viacrucis

Esta tradición o vivencia de Jesús es antecesora al momento de su crucifixión, momento en el cual, como es bien sabido proclama las Siete Palabras. En el Viernes Santo se conmemora la tradición de las estaciones de Jesús camino del Calvario, en ella algunas personas se caracterizan por cargar la cruz caminando al mismo tiempo que van rezando.

Principales tradiciones de Semana Santa

Aunque éste no es el tema que nos ocupa en el desarrollo de este artículo, a modo de ilustración para el lector vamos a tratar de algunas tradiciones que se practican en fiestas religiosas, específicamente la Semana Santa.

Ramos de olivo y palmas

Una semana antes de la muerte de Jesús, éste fue recibido con ramos de olivo y palmas. En tiempos actuales se conmemora este día con el comienzo de la Semana Santa la cual inicia el Domingo de Ramos.

La tradición es que sube un grupo de personas a la montaña, pertenecientes a los palmeros de Chacao (en Caracas), los cuales van a buscar palmas benditas, éste grupo al bajar distribuyen las palmas en las distintas iglesias de la ciudad, para ser bendecidas y entregadas a los feligreses.

Estas palmas se colocan en la entrada de las casas en señal de protección y como simbolizando bendición para dichas casas y familias que viven allí. Igualmente existe la tradición de buscar palitos de romero, aunque ésta práctica ya no es tan común.

Se estilaba todos los Viernes Santos ir al campo en busca de ramas de romero (7 generalmente), con ello se alejaban los rayos y centellas.

Misa y procesión de El Nazareno

El miércoles santo es característico de la Semana Santa, este día las personas se colocan sus túnicas de color morado, asisten a las iglesias y actos religiosos. Algunos se ven cumpliendo promesas fuertes, llegando incluso de rodillas o Es otra de las tradiciones de Semana Santa. El miércoles santo las personas y peregrinos asisten a los actos religiosos vistiendo prendas moradas. Éstas son símbolos de penitencia.

Después de la eucaristía, sale la procesión acompañadas de diversos feligreses cargando una imagen de Jesús en la cruz. Esta es una tradición que más atrae a los fieles.

En la Basílica de Santa Teresa en Caracas, se encuentra la imagen muy venerada del Nazareno de San Pablo, el cual tiene una fecha desde el siglo XVII, a esta imagen se le atribuyen muchísimas anécdotas religiosas.

Entre las más conocidas esta El Limonero del Señor, referido a que cierto día la imagen fue sacada de la iglesia en procesión. Para ese entonces había una peste muy grande en Caracas, los feligreses le pedían a Jesús Nazareno que los curara.

En ese momento la cruz de la imagen se enredó en la rama de un Limonero y comenzaron a caer frutos de ella, hicieron bebidas curativas y empezaron a sanar.

En ese mismo momento las personas gritaban ¡Milagro, Milagro!, de allí comenzó la leyenda sobre el Limonero del Señor.

Otra imagen muy venerada se trata de El Nazareno de Achaguas, en el estado Apure, se dice que el Nazareno de Achaguas ha sido visto por muchas personas en las vías y carreteras de esa localidad. Es considerado igualmente muy milagroso.

Estas dos imágenes están caracterizadas de que todos los Miércoles Santo son adornadas con Orquídeas de muchos colores.

Visita a los siete templos

Una tradición muy particular pero muy tierna de sentimientos es el acto simbólico que realizan los feligreses el día Viernes Santo. Se trata de la visita de siete templos o iglesias diferentes. Con ello se simboliza la estancia de Jesús en el monte de los Olivos antes de su captura.

Existe otra  práctica en los Andes, sobre comer siete sopas o potajes, esta tradición incluye siete comidas diferentes que pueden contener platos dulces y salados. Con esto es recordada la última cena de Jesús así como las siete personas que estuvieron en el camino del Calvario.

Quema de Judas

Esta es una tradición propia de pasada la fiesta religiosa de la Semana Santa, específicamente se practica el Domingo de Resurrección, se trata de que las familias de un sector elaboran un muñeco de tamaño grande “Judas”, el cual luego de algunos rituales graciosos suele ser quemado.

Generalmente puede tener características de algún personaje específico como autoridades o figuras políticas como forma de critica.

Aplicación de Las Siete Palabras en la actualidad

En cuanto a las tradiciones cristianas y católicas principalmente, existe un suceso digno de recordar como son las últimas “Siete Palabras de Jesús”, ello sucede durante la época de la Cuaresma.

Con estas palabras o frases hemos podido alcanzar a tener una fuerte impresión de Jesús hombre, el cual lleva los últimos momentos de su vida caracterizados por amor, espíritu de amor y miedo. La parte donde Jesús exclama: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” ha sido pronunciada por muchos siglos.

Cada frase va encerrada dando un vivo ejemplo del ministerio cristiano o doctrina de Cristo. Ello nos debe llevar a comparar el tiempo de Jesús así como el sufrimiento y las injusticias que aún en los actuales momentos se siguen presentando ante la condición humana.

Con estas Siete Palabras debemos estar siempre reflexionando sobre cada uno de los mensajes que Jesús nos quiso compartir y dejar en su momento antes de ir con el Padre. Estas Siete Palabras debemos saber instaurarlas en cada una de las situaciones de nuestra vida en momentos difíciles, pero siempre teniendo como norte el hermoso amor que Jesús nos da y su noble y maravillosa misericordia para cada uno de nosotros como sus hijos.

Por ello la reflexión de las últimas “Siete Palabras” de Jesús debemos permitir igualmente que nos haga profundizar sobre el amor abnegado y profundo misterio de que trata la Pascua de Resurrección.

Jesús y la oración desde tiempos antiguos

Algunas personas a veces suelen pensar o decir “yo no sé” orar. El hablar con Dios puede ser a través de la oración que él mismo nos dejó, como lo es el Padre Nuestro. Sin embargo el contacto directo con el Padre Dios puede ser en una conversación directa entre él y cada uno de nosotros como sus hijos.

Aunque existen muchas oraciones bien sea para pedir un favor o pedir por salud, una situación específica por la que estemos atravesando, no debe llevar a reflexionar sobre cada una de las palabras mencionadas por Jesús en su agonía.

Si detallamos cada una de ellas y la forma y el momento que Jesús las dijo, es para que nosotros igualmente como él confiemos plenamente en su poder, ya que en varios textos de la Biblia, se ve como Jesús siempre oraba directamente al Padre:

“Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: “Padre mío, si es posible, pasé de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tu”. (Mt.26:39).

En esta oración se ve claramente como Jesús se dirige al Padre de una manera directa, segura y confiada, pero aceptado a la vez que la voluntad del Padre es lo que debe prevalecer.

Otro texto bíblico donde se ve igualmente el dirigirse Jesús a su Padre de manera directa lo vemos en esta otro argumento de la biblia:

Estas cosas habló Jesús, y levantando los ojos al cielo, dijo:

“Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti” (Jn. 17:1).

Igualmente vemos a un Jesús clamando a su Padre con todo amor, y a su vez con una seguridad en la respuesta a recibir lo que se resume en la verdadera fe y confianza que debemos tomar como ejemplo a seguir, de esta bella enseñanza.

¿Qué es la oración, ¿cómo orar?

En relación a la iglesia católica, la oración es vista como el diálogo que debe existir entre Dios y el hombre. El hombre fue creado para glorificar a Dios, ello será hecho a través de la oración, de todo lo cual podría decirse que el ser humano  tiene beneficio  en la parte espiritual; recibiendo el amor del Padre a través de estar en comunión con Jesús a través del Espíritu Santo.

En la Biblia, específicamente en el Nuevo Testamento, Jesús nos explica como debemos hablar con nuestro Padre-Dios. Muchas personas han tenido experiencias al orar a lo largo de los siglos, sin embargo algunas veces el ser humano no sabe como dirigirnos a Dios o pensamos que no nos atienda.

El hombre en general o la humanidad están llamados a comunicarse con Dios. Dios llama a todos desde el inicio del tiempo hasta la actualidad. Luego del hombre haber perdido por medio del pecado,  la semejanza con Dios, el hombre sigue y seguirá siendo imagen del Creador.

Dios es el inicia en nosotros el proceso de la oración dándonos el deseo de hablarle de nuestros problemas personales, situaciones, que tengamos en nuestra vida. Las personas cuando rezan y escuchan a Dios y se disponen a hablarle, dan respuesta a esta iniciativa  divina.

Cuando se habla del lugar desde donde se da la oración en las escrituras se habla del alma y el espíritu. Sin embargo es el corazón directamente el que ora.

El corazón de cada ser vivo o hijo de Dios es un lugar escondido donde solamente Dios entra y lo sondea y lo conoce. Es considerado el sitio de la decisión en cuanto a las tendencias psíquicas. Es el sitio de la verdad, nuestro lugar de encuentro con Dios, donde nos relacionamos cada uno de nosotros de forma personal con Dios.

Oraciones de fe

Todos los hombres están llamados a la comunicación con Dios. Por la creación, Dios llama a todo ser desde la nada a la existencia. Incluso después de haber perdido, por su pecado, su semejanza con Dios, el hombre sigue siendo imagen de su Creador. Conserva el deseo de Aquel que le ha creado y le busca.

Dios llama incansablemente a cada persona al encuentro misterioso de la oración. Dios es el que toma la iniciativa en la oración, poniendo en nosotros el deseo de buscarle, de hablarle, de compartir con Él nuestra vida. La personas que reza, que se dispone a escuchar a Dios y a hablarle, responde a esa iniciativa divina.

Cuando rezamos, es decir, cuando hablamos con Dios, el que ora es todo el hombre. Para designar el lugar de donde brota la oración, las Sagradas Escrituras hablan a veces del alma o del espíritu, y con más frecuencia del corazón (más de mil veces): Es el corazón el que ora.

El corazón es nuestro centro escondido, sólo el Espíritu de Dios puede sondearlo y conocerlo. Es el sitio de la decisión, en lo más profundo de nuestras tendencias psíquicas.  Sitio de la verdad, allí donde se elige entre la vida y la muerte. Es el lugar del encuentro con Dios, de la relación entre Dios y cada uno de nosotros personalmente.

Debemos entender como punto final en cuanto a esto que la oración debe ser vista como la comunicación más directa de Dios con el hombre, ya que es de corazón a corazón. La oración está considerada de mucho poder y es nombrada en muchas partes como la fuerza que mueve la mano de Dios.

Todo ello se logra teniendo igualmente una fe verdadera en Dios y confianza de que nuestras súplicas serán escuchadas, esto lo haremos sin ninguna duda.

Comentarios finales

En el artículo que hemos desarrollado hemos expuesto al lector bellísimas anécdotas de la vida y la Pasión de Jesús. Aunque algunos momentos en la vida de Jesús también se denotan en situaciones dolorosas y tristes, sin embargo él las vive y soporta con ese amor característico que solamente él sentía hacia la humanidad entera.

De allí que como es sabido todas las humillaciones, vejaciones, situaciones dolorosas de la Pasión de Cristo, fueron vividas por Jesús para la redención del mundo, tal como fue la voluntad del Padre de que su único Hijo, fuera escogido para la salvación de las almas de los pecados en general.

Sin embargo en estas reflexiones que se han hecho en este artículo denominado el Sermón de las Siete Palabras y sus Enseñanzas, se hace una breve explicación de cada una de ellas y se trata de hacer ver al lector lo importante de aplicar estas bellas palabras en la vida de cada uno de los hijos de Dios.

Esperamos que este artículo haya sido de ayuda al lector para conocer un poco más sobre la vida y Pasión de Jesús.

De igual forma que haya adquirido el conocimiento sobre algunas tradiciones celebradas principalmente en épocas religiosas como la Semana Santa, igualmente algunas particularidades: el Nazareno de San Pablo, de Achaguas.

Cada una de estas tradiciones pasan a ser hermosos testimonios sobre apariciones de Jesús, sus milagros, aunque en este caso hay personas que piensan que los milagros de Jesús sólo eran en una determinada época. O cuando Jesús estaba aún en el mundo.

Queremos dar al lector como un consejo sabio, ya adentrándonos un poco a la actualidad de los tiempos, la importancia que debemos darle a Dios en nuestras vidas, ya que como es sabido por todos el mundo está atravesando por múltiples situaciones, que nos hacen pensar en la venida pronto de Cristo.

Por tal razón y llevándonos por lo que dice el apocalipsis en la propia Biblia, Jesús da ciertos mensajes a sus discípulos sobre su regreso a la tierra. Si nos vamos a los textos bíblicos no sería descabellado pensar que es totalmente cierto, ya que se ven situaciones de enfermedades, hambre, incredulidad entre la misma humanidad.

Por ello debemos buscar más ahora que nunca las enseñanzas que el propio Jesús nos da a través de su palabra, tratando de ir por la vida de forma correcta y sobre todo llevando su palabra a las personas más necesitadas, así como haciendo obras de fe.

Es bueno tener presente a Cristo en nuestros corazones no sólo en momentos de dificultad, tal como sucede con algunas personas, no, esto no debe de ser así; a Cristo debemos tenerlo presente en nuestras vidas en todo momento y hacerlo participe de todas nuestras actividades diarias

Jesús debe ser visto como un amigo y considerarlo como tal entre nosotros, darle el puesto en nuestras vidas que él merece. honrarlo, adorarlo, tener verdadera fe en él, y cuando pidamos algo en oración verdaderamente esperar confiados la respuesta de ese Dios tan maravilloso que tenemos como amigo, Padre, hermano.

Hagamos propagar su palabra ante las personas necesitadas, seamos verdaderos soldados de Cristo, defendamos su palabra y demostrémosle que estamos dispuestos a servirle, a creer en él.

No debemos dejarnos llevar por malas influencias, ya que el demonio se vale de algunas almas débiles para cometer sus actos dañinos contra la humanidad. Por ello demostremos a Dios-Cristo que somos sus fieles soldados en todo momento.

En este caso, aunque sabemos que los lectores lo tendrán claro, Jesús es el mismo ayer hoy y siempre. Ya que Jesús en tiempos pasados llevó una vida donde no solamente predicaba su palabra, sino que hacía milagros, ello es igual hoy ya que Jesús hoy en día sigue estando entre toda la humanidad, tal como en tiempos pasados.

Sólo es deber del hombre saber buscarlo, y entender los mensajes que nos sigue dando a través de su palabra, como el mismo lo decía tantas veces. Por ello hoy más que nunca, debemos aplicar su palabra, sus enseñanzas, de amor hacia el prójimo.

Debemos ser fieles servidores de su palabra y volvernos soldados verdaderos de Cristo, y que nuestro único pensamiento sea para él, defendamos verdaderamente la fe en Cristo-Jesús.

Debemos igualmente aplicar a nuestra vida los mandamientos, que son leyes claras y precisas, donde debe verse en cada una de esas leyes una obligación para cada hijo de Dios, aunque todo ello se resume en un solo Mandamiento que es: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”.

Recomendamos ver al lector:

Los Dolores de la Virgen María

¿Que es la santidad?

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