Descubre una lista de las Parábolas de Jesús

Las Parábolas de Jesús son historias o narraciones breves compartidas por este. Suelen transmitir un mensaje de un modo simple para que puedan ser fáciles de recordar. La finalidad de las parábolas narradas por Jesús es enseñarnos como debemos actuar para entrar al Reino de los Cielos. Otras, revelan también muchos de sus misterios.

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Parábolas de Jesús

Parábolas de Jesús son la manera que este tiene para que quienes le hayan aceptado en su corazón puedan comprender y recordar de manera sencilla su palabra y que aquellos que hayan decidido cerrar sus corazones y oídos no puedan entenderle.

Las parábolas de Jesús son su manera de hacernos llegar sus enseñanzas utilizando ejemplos de la vida ordinaria, pero dándole un nuevo sentido.

Las parábolas de Jesús y su significado: No sólo le permitían compartir sus enseñanzas sobre el cómo actuar para entra al reino de los cielos, el amor y la devoción al llamado de Dios y la importancia de este para poder alcanzar la salvación, sino que además, esta era su manera de predicar.

Después de que Jesús duró más de un año recorriendo distintos caminos en Palestina, predicando el evangelio e invitando a otros a que siguieran su camino y se convirtieran, haciendo milagros y confirmando su doctrina, poder y divinidad mediante milagros, unos le siguieron, pero otros, continuaban incrédulos.

Existen debates sobre si el significado original del uso de las parábolas por Jesús tenía estas intenciones, o si en realidad, fue agregado por su discípulo Marcos al verse perseguido para reforzar la fe de sus lectores.

Esta explicación pareciera ser esencial para comprender del todo el mensaje real que quería transmitirnos Jesús a través de sus parábolas, ya que este nos deja muy en claro que es necesario tener fe, seguirle y estar abiertos y dispuestos a recibirlo en nuestro corazón para entenderlas, de otro modo, sus enseñanzas y mensaje pasaría de manera desapercibida.

Tanto el vocablo como el por qué Jesús impartía sus enseñanzas por medio de parábolas tienen como antecedente el Antiguo Testamento, el cual, originalmente se escribió en Hebreo. La versión griega (LXX o Septuaginta) empezó a predominar cuando el Hebreo llegó a ser un idioma muerto para los judíos.

El vocablo “mashal” se traduce en la Septuaginta como “parabolé” o “parábola”, aunque en realidad, el término “mashal” puede poseer distintos significados en el Antiguo Testamento. Curiosamente, muy pocas veces significa lo que conocemos como historia parabólica.

Mashal, entonces, puede significar también: proverbio, enigma, máxima ética, frases breves de sabiduría popular hebrea. En ocasiones, estos “mashal” se dan de forma poética, otras, nos invitan a una especie de comparación.

La mayoría de los mashal en el Antiguo Testamento no llega a significar “parábola” en el sentido literal, es decir, no está entendida como una historia o narración ilustrativa.

Con todo, hay expresiones cortas (no historias) en los Evangelios que corresponden exactamente a lo que se halla en el Antiguo Testamento, y se llaman expresamente parábolas (ver Luc. 4:23, p. ej.).

Esto nos lleva a la conclusión de que tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, el término “parábola” puede tener diversos significados y variedad de dichos.

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Propósito de las Parábolas de Jesús

Ciertamente, existe duda, sobre el propósito de Jesús al comunicarse a través del uso de las parábolas, sin embargo, podemos encontrar dicho propósito en el pasaje de Marcos 4:10-12

Cuando estuvo solo, quienes estaban a su alrededor, junto a sus doce discípulos, y le preguntaban sobre las parábolas, él les decía:

“A vosotros se os ha dado el misterio del Reino de Dios: pero para los que están afuera, todas las cosas están en parábolas, para que viendo vean y no perciban, y oyendo oigan y no entiendan; de modo que no se conviertan y les sea perdonado”.

Si interpretamos esto de manera literal podremos comprender que Jesús utilizaba las parábolas como una manera de comunicar el mensaje del Reino de Dios a los de “afuera”, es decir, dirigida principalmente a quienes no eran aun discípulos de este.

Pero, ¿esto no es un tanto contradictorio? ¿No habíamos dicho al inicio que se dirigía más bien a sus discípulos y creyentes? Esta quizás, sea una de las pruebas que nos hagan comprender  el motivo por el cual se desconoce su verdadera intención.

Existen diversidad de opiniones en cuanto al por qué Jesús utilizaba parábolas. Unos, se inclinan hacia la idea de que fue la manera que tuvo Jesús para ocultar a sus enemigos y no creyentes los mensajes transmitidos acerca del Reino del cielo en la tierra.

Otros, defienden una postura muy distinta: Que Jesús utilizaba las parábolas con el único fin de aclarar conceptos que generasen confusión respecto a la promesa del Reino de Dios en la tierra. Analicemos un poco entonces, algunos autores y eruditos quienes intentan darnos una perspectiva sobre el propósito “real” que intentaba reflejar Jesús a través de la utilización de las Parábolas.

C.H. Dodd (pp. 23,24) un Teólogo protestante, conocido por promover “la escatología cumplida”: La creencia de que las referencias de Cristo al Reino de Dios hacen referencia a una realidad más presente y no tanto a un futuro apocalíptico.

Este alega que tales palabras no fueron realmente dichas por Jesús, sino más bien, reflejan más un vocabulario de la “Iglesia Primitiva”, específicamente, aquella que estuvo bajo la influencia de Pablo. Esta explicación entonces supondría un intento de esta Iglesia Primitiva en intentar explicar la postura incrédula de los Judíos ante la predicación de la palabra de Dios (Evangelio).

Siguiendo entonces este lineamiento, Dios mismo “cegaría” los ojos de los Judíos para que estos no pudiesen entender, mucho menos aceptasen la palabra de Dios acerca del Reino. Aceptando esta postura entonces estaríamos pensando (o imaginando) una Iglesia Primitiva amargada y vengativa, ante la oposición constante por parte de los Judíos.

La aceptación de esta idea, implicaría el no poder saber, sin ningún tipo de base además, el propósito que Jesús tenía al trasmitir sus enseñanzas mediante el uso de parábolas.

Joachim Jeremias (las parábolas, pp 16-22). Un Teólogo alemán Luterano y además profesor de estudios de Nuevo Testamento aborda este aparente rechazo por parte de los Judíos con relación al pasaje de Marcos (4:10-12).

A través de una discusión realmente magistral y fundamentada en su gran destreza en idiomas bíblicos, concluye que las palabras escritas en el pasaje de Marcos, son realmente de Jesús, más sin embargo, como evangelista decidió darles un contexto diferente al original.

Para Jeremías, no existe ninguna duda de que la parábola que nos ofrece Marcos en 4:1-9 es de Jesús y que las palabras en los vv. 10-12 también son de este, pero fueron colocadas en un contexto muy distinto por Marcos. Según Jeremías, la interpretación de la parábola vv. 13-20 en definitiva es una parábola pensada e incluida por la Iglesia Primitiva y no dicha propiamente por Jesús.

Jeremías concluye entonces que cuando Jesús hacía referencia a la parábola en el contexto original (no la manifestada por Marcos), este no hacía más que una referencia a la predicación por parte de su Maestro Jesús.

Para nadie es un secreto que a los discípulos de Jesús les fue revelado los misterios del Reino presente, pero para los que están “afuera”, no ven ni oyen (ni quieren hacerlo) estas palabras permanecen sin ser entendidas.

Tampoco son capaces de reconocer su misión, mucho menos hacen penitencia. Es por ello, que se cumple en ellos la terrible profecía de Isaías 6:9 ss “Al oír, oiréis y no entenderéis, y viendo, veréis y no percibiréis” (las parábolas, pp. 21,22).

Jeremías concuerda con Dodd en algo: el texto usado por Marcos y la Iglesia Primitiva fue un intento para demostrar que Jesús excluía de manera notoria del Reino de los Cielos a los Judíos incrédulos.

Continuemos entonces, con Günther Bornkamm, otro Teólogo protestante, que enseñó en Konigsberg, pero posteriormente fue expulsado por los nazis debido a su pertenencia a la Iglesia Confesante. Abrió nuevas perspectivas, ofreciendo un sinfín de críticas en cuanto a la redacción de los Evangelios, especialmente los escritos por parte de Mateo.

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Günter asegura que las parábolas no pueden haber sido dichas o creadas con el propósito de generar confusión en los mensajes de Dios, puesto que resulta impensable e ilógico que Dios ocultara sus enseñanzas acerca de su Reino a los Judíos por el mero hecho de que se resistiesen a seguirle o creer en su palabra.

Más bien, creía que estas parábolas eran usadas por el Maestro Jesús a modo de conclusión de las enseñanzas que impartía a todos (creyentes o no). Dice: “Con muchas parábolas semejantes les hablará la palabra, conforme a lo que podían oír” (Mar 4:33). Esta postura pareciera tener un poco más de sentido.

Por supuesto, Jesús, como el Maestro que era, impartía sus enseñanzas a todos sin exclusión alguna, esperando que todos entendieran, sin embargo, era de esperarse que cada persona interpretase sus parábolas de acuerdo a su nivel de conocimiento, fe y creencia (y lectura) de su palabra (evangelio).

Jesús en sus parábolas utilizaba un tono un tanto misterioso, invitando entonces a quienes le escuchaban a una reflexión a partir de su vivencia y creencias, como mencionamos anteriormente.

Bornkamm expresa claramente que dichos textos ofrecen un misterio: el advenimiento aparentemente oculto del Reino de Dios, ya que a pesar de no poder “visualizar” dicho reino de manera literal, sus creyentes saben que existe, e incluso, afirman “poder ver” miles de señales ofrecidas por Dios de que así es y si siguen su camino.

Es importante escuchar, creer y comprender todo esto no desde una teoría o el seguir una tradición, sino más bien se refiere a la interpretación personal que cada persona pueda tener de cada una de sus enseñanzas.

Es importante reconocer que las palabras de Jesús y su propósito “original” según Mateo es que estas resultaban ser incomprensibles para aquellos faltos de fe, por lo que los “enemigos” de Jesús no podían entenderle en forma alguna.

Desde esta discusión, Mateo le dio un nuevo contexto, sin embargo, mantuvo su orden original, aunque añadido de la cita tomada de la Septuaginta (la versión Griega del Antiguo Testamento).

Además, Mateo se tomó también el atrevimiento de incluir un versículo adicional tomado de Isaías, el cual, implicaba, que existía de por medio un auto endurecimiento del corazón. Dicho de otra manera, que quienes no comprendían las parábolas de Jesús, no era por causa de su claridad al expresar estas, sino más bien, la incomprensión de las mismas eran consecuencia de su incredulidad.

Jones nos presenta entonces la siguiente hipótesis: ¿Sería que Jesús tuviera a Isaías 6 presente al confeccionar su parábola del sembrador? Bien pudiese ser que dicha parábola hiciese referencia o sea una especie de comentario acerca del Reino de Dios o un midrash.

Si esto fuese cierto, entonces, pudiésemos decir que la parábola no es más que una declaración y la interpretación de esta variará dependiendo del receptor.

Por otra parte, T.W. Manson, quien fue profesor de Comentario y Exégesis Bíblica en la Universidad de Manchester, desde 1936 hasta su muerte en 1958, nos ofrece su perspectiva respecto a esta gran confusión en Marcos 4.

Según este escritor británico, el problema se debe a una aparente falla en la traducción del Arameo (idioma de cuna de Jesús) al Griego (idioma empleado en los Evangelios que se escribieron).

Siguiendo entonces esta nueva línea de pensamiento, Manson cree que Jesús originalmente habría dicho que las parábolas eran para aquellos que no entendían, no para que no entendieran (Manson, p. 78).

A.M. hunter, un escritor inglés, en su libro The Work and Words of jesús (La obra y las palabras de Jesús) nos ofrece un resumen sobre las “salidas” mencionadas sobre la confusión acerca del propósito real de las parábolas empleadas en marcos 4.

El significado que atribuye Marcos en 4:11,12 que Jesús “usaba las parábolas para cegar y endurecer a la gente” es realmente absurdo. Por lo que Hunter nos propone 4 posibles soluciones para aclarar de algún modo este “misterio”:

  1. Las palabras son de la Teología posterior de la Iglesia que pretende explicar el por qué los judíos rechazaban el evangelio como un “todo”.
  2. Son una especie de determinismo semítico puesto en los labios de Jesús y expresado de un modo irónico en Rom 11:8 “Como está escrito: Dios les dio espíritu de estupor, ojos con que no vean y oídos con que no oigan, hasta el día de hoy”.
  3. “Jina” (término Griego traducido o empleado como “para que”) es igual a “Joti” (término Griego traducido o empleado como “por que”). Mateo 13:13 expresa “Joti” en lugar de “Jina” que figura en Marcos, lo cual, quiere decir que “los de afuera” o no creyentes carecen de madurez espiritual, por tal motivo, Jesús se ve en la necesidad de usar un lenguaje parabólico.
  4. “Jina” es una mala traducción del Arameo, que era más bien ambiguo. Podía funcionar como “quien” (pronombre relativo) o como “que” (conjución). Dicho de otra manera, “los de afuera” son aquellos que poseen inmadurez espiritual.

Clasificación de las Parábolas de Jesús

La clasificación de las parábolas de Jesús varían de acuerdo a quien la interprete. Según Thomas Walter Manson, un erudito bíblico inglés se pueden distinguir o identificar dos (02) clases de parábolas en el Antiguo Testamento.

Al igual que las parábolas de Jesús que pueden dividirse en dos (02) clases generales, obedeciendo a los mismos principios de dicha clasificación.

Una primera clase hace referencia a un tipo de conducta humana, es decir, apela a una conciencia más ética-humana. Por otro lado, la segunda clase, hace referencia al Reino de Dios en la tierra, esta, por su parte, apela a reavivar o fortalecer la fe del oyente.

Independientemente de las distintas agrupaciones de parábolas, podemos notar que las parábolas de Jesús, se desglosan de un modo mucho más peculiar. Por ejemplo, hay parábolas de Jesús que no son más que “dichos”, un ejemplo de ello, podría ser: “Sois sal de la tierra” en Mat 5:13 Otro ejemplo sería, “Nadie puede servir a dos señores” en Mat 6:24

Esta clase de dichos pareciera predominar en el Evangelio de Mateo, específicamente en el “Sermon del monte”:

“Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores” (Mc 2,17).

“Nadie pone remiendo de paño nuevo en vestido viejo; de otra manera, el mismo remiendo nuevo tira de lo viejo, y se hace peor la rotura” (Mc 2,21).

También, podemos encontrar un ejemplo de ello en el Evangelio de Lucas:

“Él les dijo: Sin duda me diréis este refrán: Médico, cúrate a ti mismo; de tantas cosas que hemos oído que se han hecho en Capernaum, haz también aquí en tu tierra”. (Lc 4. 23)

Evidentemente, esta clase de “parábola” no es la que hicimos referencia al inicio que es una historia o narrativa ilustrativa, sino más bien, pudiésemos considerarla una “parábola de germen”. En estos casos, la “semilla” es una especie de “comparación”.

También, existen parábolas más extensas, estas pueden ser consideradas más bien como “similitudes”. Este tipo de parábolas, detallan una situación común o típica y van acompañadas de una apelación, demanda o requerimiento de una experiencia común que pudiésemos vivir en nuestra vida cotidiana.

Por lo general, estas inician con una especie de comparación, ejemplos de ello:

“Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo (Mat. 13:44)

“También el reino de los cielos es semejante a un mercader que busca buenas perlas”… (Mat. 13:45)

Porque “¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla? No sea que después que haya puesto el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él”…  (Luc. 14:28–32)

Entonces él les refirió esta parábola, diciendo: “¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va tras la que se perdió, hasta encontrarla?

Y cuando la encuentra, la pone sobre sus hombros gozosos; y al llegar a casa, reúne a sus amigos y vecinos, diciéndoles: Gozaos conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido.

Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento.”… (Luc. 15:3–7).

Una tercera clase o tipo de parábola que utilizaba Jesús podría definirse como parábola narrativa. En este tipo de parábola existe mucho más que un simple cuadro pintado, se detalla toda una serie de eventos con la intención de transmitir una enseñanza, dicho de otra manera, este tipo de parábola, tiene como objetivo dejarnos una moraleja.

A pesar de que puedan existir algunas excepciones, podemos decir, que esta clase de parábola podemos encontrarla mayormente en el Evangelio de San Lucas. Sin duda, las parábolas narrativas son las que mejor se adaptan a la definición de “parábola”, por lo que es a la que más estamos familiarizados. Veamos un ejemplo de ello:

“Entonces comenzó Jesús a decirles por parábolas: Un hombre plantó una viña, la cercó de vallado, cavó un lagar, edificó una torre, y la arrendó a unos labradores, y se fue lejos”. Y a su tiempo envió un siervo a los labradores, para que recibiese de éstos del fruto de la viña. 

Mas ellos, tomándole, le golpearon, y le enviaron con las manos vacías. Volvió a enviarles otro siervo; pero apedreándole, le hirieron en la cabeza, y también le enviaron afrentado”. Volvió a enviar otro, y a éste mataron;

Y a otros muchos, golpeando a unos y matando a otros. Por último, teniendo aún un hijo suyo, amado, lo envió también a ellos, diciendo: Tendrán respeto a mi hijo. Más aquellos labradores dijeron entre sí: Este es el heredero; venid, matémosle, y la heredad será nuestra. Y tomándole, le mataron, y le echaron fuera de la viña. 

¿Qué, pues, hará el señor de la viña? Vendrá, y destruirá a los labradores, y dará su viña a otros” (Mar. 12:1–9)

Dodd es de los que opinan que no es viable distinguir de manera radical entre las distintas clases de parábolas, lo que si hay que saber diferenciar es el fenómeno gramatical presente en cada una de estas. Podemos resumirlas y clasificarlas entonces de la siguiente manera:

  • Dichos parabólicos: Suele haber solo un verbo y está en tiempo presente.
  • Parábolas sencillas: Hay más de un verbo, sin embargo, también está en tiempo presente.
  • Parábolas Narrativas: Existe pluralidad de verbos y estos se encuentran en un tiempo pretérito histórico.

Hay otro erudito (Hunter), quien a través de su obra Interpreting the Paraboles (Interpretando las parábolas) apoya y comparte dicha clasificación.

Ray Summer también clasifica las parábolas de Jesús en tres (03) grandes grupos, de acuerdos a las parábolas que se encuentran en los Evangelios, sin embargo, este difiere de las clasificaciones que hemos destacada hasta ahora, ya que para Summer la mayoría de las parábolas las categoriza o incluye como “Historias parabólicas”. Un ejemplo de esta:

Parábola Los dos cimientos: “Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca.

Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.

Y cuando terminó Jesús estas palabras, la gente se admiraba de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas” (Mat. 7:24–29); Podemos encontrar más ejemplos de este tipo de parábolas en Mat. 7:24–29, Mat 12:43–45 o Luc. 7:41–44.

Luego, dentro de la clasificación según Summer estaban las “parábolas de semilla o dichos”, algunos ejemplos de ello Mar 2:19-22 y Luc 6:39, veamos una de ellas:

“Jesús les dijo: ¿Acaso pueden los que están de bodas ayunar mientras está con ellos el esposo? Entre tanto que tienen consigo al esposo, no pueden ayunar. Pero vendrán días cuando el esposo les será quitado, y entonces en aquellos días ayunarán.

Nadie pone remiendo de paño nuevo en vestido viejo; de otra manera, el mismo remiendo nuevo tira de lo viejo, y se hace peor la rotura. Y nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera, el vino nuevo rompe los odres, y el vino se derrama, y los odres se pierden; pero el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar” (Mar 2:19-22).

La tercera clasificación según Summer son “Actos Parabólicos”. Aunque podemos notar que hasta este punto no existía gran diferencia (en cuanto a clasificación) respecto a Jones y Dodd, esta tercera clasificación si se diferencia. Podemos encontrar ejemplos de estos en: Mat. 21:18–22; Mar. 11:12–14, 19–25; Jn. 2:1–11; 5:1–18; 6:1–71; 9:1–41).

Esta última clasificación según Summers incluía más acciones que palabras. Principalmente, los actos parabólicos se referían concretamente a un acto de Jesús o de otro que ilustrase una verdadera comparación.

Hunter, en su obra, encuentra alrededor de 60 parábolas contenidas en los sinópticos, de las cuales, cuatro de estas, enseñan por ejemplo y no por medio de una analogía. Entre estas algunas de las más destacadas son: el fariseo y el publicano, el rico insensato y el buen samaritano, el rico y Lázaro.

Veamos un ejemplo entonces para entender mejor a que se refería con ello.

“En esto se presentó un experto en la ley y, para poner a prueba a Jesús, le hizo esta pregunta:

—Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?

 Jesús replicó:

—¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo la interpretas tú?

Como respuesta el hombre citó:

—“Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser, con todas tus fuerzas y con toda tu mente”, y: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”.

—Bien contestado —le dijo Jesús—. Haz eso y vivirás” (Lucas 10:25-28)

Will Marxsen pareciera compartir esta misma clasificación, con la diferencia que en una de sus clasificaciones hace referencia a las “Historias ejemplares”.

Una de las maneras más precisas de destacar una parábola y diferenciarla respecto a otras historias comparativas es notar que la parábola no es en esencia un hecho literal. Adolfo Jülicher nos muestra que la naturaleza de las parábolas de Jesús no son literales, además, hace la acotación de que debemos distinguirlas radicalmente y no confundirlas con un símil o una metáfora.

A pesar de que en el Nuevo Testamento podemos notar la existencia de interpretación alegórica de parábolas, consideramos importante destacar el hecho de que la parábola está basada mayormente en símiles y no en metáforas.

Algunas de las grandes diferencias entre la alegoría o hechos literales y una parábola, es que la parábola tiene solo un mensaje o enseñanza que dejar. La alego tiene diversos puntos de comparación mientas que la parábola tiene solo uno.

La diferencia más grande que existe entre estas es el hecho de que la parábola muestra un hecho de la vida cotidiana y además un hecho muy realista, por lo que quien la escucha le genera gran identificación y puede comprenderla inmediatamente.

Las parábolas de Jesús aunque pudieron haber tenido sus bases en capítulos de la vida real, su propósito al contarlas no se limitaba a dar datos históricos o biográficos, sino que estas iban más allá. Las parábolas de Jesús destacan por su atmósfera realista, mientras que la alegoría son más hechos fantasiosos e increíbles.

Hunter destaca tres aspectos de las enseñanzas parabólicas de Jesús que ayudan a comprender mejor este tipo de relatos, veamos cuales son:

El primer rasgo: Las parábolas son ejemplos tomados de la vivencia diaria o prácticas comunes, por lo que no solo eran historias que se contaban con un fin, sino que además, estas incluían la repetición para llevar al lector a una especie de “climax” en la lección que quería destacarse.

Hacen incapié en la distinción de lo que era considerado “correcto” o “incorrecto”, entre el “bien” y el “mal”; Era común utilizar una combinación del número tres en las historias para destacar a los personajes principales. Esto podemos verlo en la parábola del samaritano, por ejemplo.

El segundo rasgo de las enseñanzas parabólicas de Jesús que destaca Hunter es que las parábolas empleadas por este eran basadas en hechos de la vida cotidiana; El tercer rasgo que resalta Hunter es que Jesús utilizaba parábolas para obtener una respuesta, reflexión o análisis por parte de sus oyentes.

Jones señala la existencia de “racimos” de parábolas, es decir, aquellas que se agrupan de manera natural. Un “racimo”, por ejemplo, se puede agrupar en base al promesa hecha por el padre del paraíso terrenal.

Mapa Conceptual de las parábolas de Jesús

El mapa conceptual de las parábolas de Jesús podríamos resumirlo y entenderlo mejor con una imagen.

Lista de Parábolas de Jesús

A continuación te compartimos una extensa lista de parábolas de Jesús, con su respectiva interpretación y el mensaje que este desea transmitirnos:

La parábola del sembrador

Esta parábola nos da un hermoso mensaje. El “sembrador” es representado por aquel o aquellos que comparten la palabra de Dios a través del Evangelio con otros, y la “semilla” es el mensaje que Dios tiene para nosotros.

La parábola de la cizaña

Primero, entendamos ¿qué es cizaña? Cizaña es generar o propiciar un ambiente conflictivo. Ahora, en cuanto a la parábola, esta hace referencia a varios elementos.

Si habíamos dicho que el “sembrador” era el que compartía la palabra de Dios y la “semilla” el mensaje de Dios para nosotros, entonces el que siembra la buena semilla es son los Hijos de los sembradores, es decir, los hijos de los hombres. El campo, representa al mundo; la “buena semilla” son los hijos del reino de Dios, es decir, los que creen, tienen fe y siguen el camino de Dios, y la cizaña, son los demonios, que siempre nos invitan a rendirnos ante la tentación y cometer pecado.

La parábola del grano de mostaza

El Reino de Dios es similar a un grano de mostaza. Recordemos la enseñanza de Jesús cuando nos invita a “ser como niños” ya que de estos es el Reino de los cielos. El grano de mostaza entonces en este caso es como plantar un árbol, regarlo, cuidarlo y verlo crecer. Obviamente, aquí hace referencia a nuestro lado espiritual, a nuestra conversión de corazón, a renovar nuestra fe y hacerla crecer. 

Parábola de la levadura

Dicho de manera simple, se refiere a un crecimiento interno, para luego, poder exteriorizar y manifestar ese crecimiento interno.

Las parábolas del tesoro escondido y la perla

Con esta parábola Jesús intenta mostrarnos lo afortunados que somos al creer en la promesa del padre y poder un día compartir el Reino de los cielos en la tierra junto a él.

Parábola de la red barredera

Veamos la parábola de esta manera: el Reino de los cielos representa una gran red, que puede recoger muchas cosas, pero en realidad, busca “pescar” hombres de fe ¿Esto te suena similar a Lucas 5 y la pesca milagrosa?

Parábola de la oveja perdida

Una manera de interpretar el mensaje que Jesús quiere darnos a través esta parábola sería: Dios siempre nos cuida y orienta. Si en algún momento perdemos el norte, este nos ofrece su misericordia, permitiendo que retomemos el camino nuevamente.

Parábola de la dragma perdida

Esta parábola nos muestra que la “moneda” somos nosotros. Al igual que la parábola de la oveja perdida nosotros somos para Dios como esa moneda, ¡Súper valiosos! El hará todo lo posible por encontrarnos y que sigamos su camino, pero también, está en nosotros el responder a su llamado.

Parábola del hijo pródigo

Una de las parábolas más reconocidas de Jesús. Dios nos muestra la relación de un padre con dos hijos. Uno, que es obediente y no cuestiona al padre, el otro, es tan rebelde que se va de casa. Así es nuestra relación con Dios. Algunos le siguen, otros no, sin embargo, Dios siempre está dispuesto a recibirnos nuevamente con los brazos abiertos, tal como lo haría un padre con su hijo.

Parábola de los obreros a la hora undécima

En esta parábola podemos apreciar varias cosas. Primero, el padre de familia indiscutiblemente es Dios. Él nos llama a todos, pero como se dice “muchos son los llamados pero pocos los elegidos”. Segundo, Dios quiere que estemos con él, que disfrutemos de su gracia, amor y reino, pero si nosotros no lo decidimos de manera libre y nos entregamos a él por voluntad él no nos forzará.

Parábola de los invitados a las bodas

Cuando aceptamos a Dios como nuestro rey, no sólo lo estamos aceptando a él, su amor y su gracia, sino que estamos aceptando también su banquete (su cuerpo y sangre), y esto es lo que él quiere para nosotros. Que disfrutemos de todas las bendiciones y gracia que nos ofrece.

La cuestión de la herencia

A esto se refiere Dios con la parábola La cuestión de la herencia: No hay mayor bendición y riqueza que tener a Dios en nuestro corazón y en nuestras vidas y recibir gozosos todo lo que nos brinda a diario.

Dios nos muestra que aunque muchos le sigan no todos practican lo que predican. Algunos, se dejan deslumbrar por los bienes materiales y los placeres terrenales, manera avariciosa incluso, deseando los bienes ajenos y la mujer de otro incluso. Otros, por el contrario, deciden servir al señor y llevar una vida humilde y simple tal y como lo hizo su hijo-

La parábola del administrador

Es la manera que Dios nos comunica que la astucia siempre está relacionada con el maligno, por el contrario, nuestro deber como cristianos es ser justos, ser más bien sagaces y no actuar con mala intención aprovechándonos de la necesidad de otros.

La higuera estéril

La higuera estéril se refiere a un pueblo alejado del camino del Padre. A través de su misericordia nos da la oportunidad de arrepentirnos arrepentidos de corazón y no tener que esperar a ser juzgados y condenados como pecadores. Evitemos la desgracia siguiendo el camino que Dios nos propone.  

La parábola del rico epulón y el pobre Lázaro

El mensaje principal que Dios nos quiere dar a través de esta parábola es sencilla: las recompensas de las que gozaremos eternamente dependerá principalmente de las decisiones que tomemos ahora (tiempo presente) y de nuestras acciones a lo largo de nuestra vida.

Parábola del buen samaritano

Una de las parábolas más bellas: Representa la vida que debe llevar todo buen cristiano. Ser un “buen samaritano” no es simplemente ir a misa, congregarnos, saber las oraciones de memoria y predicar el evangelio, sino más bien, practicar lo que se predica y estar dispuestos a apoyar al prójimo sin juzgarle.

La parábola del fariseo y el publicano

Esta parábola  muestra cómo el reconocernos humildes ante Dios y aceptar nuestros pecados nos permite acercarnos a Dios. El fariseo, aunque no ofendía a nadie pecaba de soberbia, al creer que su vida era perfecta y que por sus acciones tenía asegurado el reino de los cielos, Por otro lado el publicano, se reconoce humilde y “pecador”, es por ello que finalmente es perdonado y recibe a Dios como su salvador; No es hacer, sino ser y reconocer.

Parábola de los dos hijos

Esta parábola nos enseña a decir “sí” a Dios sin pensarlo y nos invita a comprometernos en acciones y no con palabras y promesas. Evitemos ser como el hijo que dice “no” o vive postergando sus compromisos.

Parábola de las vírgenes necias y prudentes

Dios representa al “novio” y las “diez vírgenes” simbolizan a las distintas Iglesias como un solo cuerpo: Iglesia Mundial; Saber que Dios viene y esperarlo no es suficiente, debemos estar preparados espiritualmente y no “dormirnos” porque Dios aún no ha venido nuevamente: oremos más, amemos más, evangelicemos a donde vayamos.

Parábola de los talentos

No habla de riqueza material, sino de aquellos que se han acercado a Dios pero no creen realmente en él.

Parábola del juicio final

Dios nos recuerda que la vida es efímera y que vendrá por segunda vez como Rey y juzgará nuestras acciones, ¿estaremos preparados?

Parábola del juez injusto

Dios nos hace hincapié en que oremos sin desmayar, nos invita a ser como la viuda, orando y manteniendo la fe de su regreso. Dios, a diferencia del juez, es justo.

Parábola de los viñadores homicidas

Algunos creen que serán herederos del Reino de Dios simplemente por pertenecer a un círculo religioso y hacerse llamar “creyentes”, sin embargo, Dios nos dice que estos quedarán totalmente desheredados al actuar de manera injusta, abusiva, inmoral o criminal.

Parábolas de Jesús para los niños

Las parábolas de Jesús para los niños no tienen diferencia alguna, simplemente, estas deben ser adaptadas en la manera en cómo se comparten, es decir, adaptarlas a un lenguaje más infantil, más simple, para que los niños puedan comprenderla mucho mejor. Eso sí, se puede hacer hincapié en parábolas que hagan referencia a los hijos, por ejemplo, las parábolas del trigo, el hijo prodigio, la hija de Jairo, multiplicación de panes, el fariseo y el publicano.

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