Nuestra Señora Virgen del Refugio, su historia y oración

La Virgen del Refugio es una importante mediadora ante el Creador, para pedirle perdón por sus hijos pecadores; en este sentido, se le venera en muchos lugares y se le mantiene gran devoción, pues a ella recurren los de corazón verdaderamente arrepentidos. Si quieres conocer un poco más acerca de la historia de la Virgen del refugio, continúa leyendo este artículo, pues es para ti.

Virgen del refugio

Virgen del Refugio

La historia de nuestra señora Virgen del Refugio data del año 1690, cuando un campesino habitante de la Toscana halló una imagen mariana de arcilla, la cual se encontraba en un establo. Movido por su fe, el campesino decidió ubicar la imagen en una encina de sus terrenos, en aras de obtener la protección de la Virgen María.

Con el paso del tiempo, las personas de la zona comenzaron a frecuentar ese lugar, para rezar el rosario delante de dicha imagen, motivo por el cual decidieron construir una pequeña gruta alrededor del árbol, en el año 1699, y desde entonces se le llamó “Virgen de las Encinas”.

Posteriormente, en el año 1709, algunas niñas pintaron a la Virgen de las Encinas sobre papel, y con toda inocencia la llevaron en una procesión por el barrio, junto con un grupo de personas que rezaban oraciones acompañadas de cánticos.

Por otra parte, el beato Antonio Baldinucci asistió a la ceremonia religiosa, y en ese momento se dió cuenta de cuál era su verdadera vocación: el ser un misionero del pueblo con la imagen de María. Cabe destacar que él era un sacerdote jesuita florentino, y también maestro de Filosofía en Roma.

En este orden de ideas, el sacerdote llamó a un pintor de su confianza y le ordenó la realización de tres cuadros sobre tela, en los cuales se representara a la madre de Dios de la misma  manera en que la había visto honrada por las niñas, evento que lo conmovió.

El beato le dió por nombre la “Refugio de los pecadores, y la primera copia fue llevada por él mismo a las misiones del pueblo. Lo que este personaje quería, y efectivamente halló, era una imagen mariana que fuera su compañera, guía y maestra en las misiones, que consiguiera el reformar las costumbres y hacer renacer la devoción y coadyuvará a que sus devotos obtuvieran los favores de María.

La segunda imagen fue enviada a México por parte de los Jesuitas, y desde entonces es sumamente venerada en ese país; finalmente, la tercera imagen quedó para la veneración privada del Beato, por lo que la guardaba en su habitación hasta que, después de su muerte, los Jesuitas la llevaron a Galloro.

En cuanto a su apariencia, la Virgen del Refugio se representa sentada, y posee al niño de pie sobre su regazo, hacia quien inclina el rostro tiernamente. Tanto las sienes de la madre como de su hijo se encuentran coronadas por una diadema real con pedrería, y está vestida con una túnica rosada y un manto azul, junto con un paño de color avellanado que le rodea el cuello.

Por su parte, el hijo está vestido con un ligero paño de pudor, que es en realidad una túnica larga confeccionada con tela traslúcida. Sus manos se encuentran entrelazadas con las de María, quien lo sostiene y entonces es capaz de estar de pie sobre ella. En la parte superior de las imágenes se puede encontrar algunos ramilletes de flores que trazan un arco festivo, que entornan hermosamente la imagen.

Virgen del refugio

A medida que el Beato realizaba sus múltiples procesiones llevando el lienzo de la Virgen del Refugio de los pecadores, a lo largo de muchas provincias, pueblos y regiones, Dios operaba milagros y realizaba milagros inexplicables. Inclusive eran capaces de llorar sus pecados en público, aquellos que eran más obstinados, y también todo aquel que poseía odio en su corazón era capaz de reconciliarse con su enemigo, y entonces lograba allegar la vida cristiana a su corazón.

Era increíble notar tantas lágrimas de sincero arrepentimiento que eran derramadas al frente de la imagen de la Virgen del Refugio, quien lo único que deseaba era los corazones de sus creyentes; se le conoció como un refugio seguro en nuestro transitar por esta Tierra, para que intercediera y mediará ante Jesucristo por el perdón de nuestros pecados.

En este sentido, se le consideró un refugio para alcanzar la conversión de los pecadores, que recurrían a ella para lograr sus favores. Durante sus recorridos, la Virgen era adornada con coloridas flores, cintas y velas, aunque también había quienes colocaban alrededor de su trono brazaletes y plata, pese a que ella no quería riquezas.

Fue el 4 de Julio del año 1717 cuando el Vaticano decidió coronar con oro a la virgen y al niño Jesús, a pedido de un gran número de feligreses que realizaron la solicitud. Desde entonces, la advocación de Nuestra Señora del Refugio se celebra cada 4 de Julio, y su imagen es una pieza única que hace recordar el gran amor de María por todos nosotros.

Un poco después, el 7 de noviembre de 1717, falleció el honorable misionero de la Virgen del Refugio con solo 52 años de edad, justamente en su habitación delante de la imagen de la virgen, mientras le rezaba con gran devoción y le pedía a ella que se mostrase tal cual era.

Finalmente, la capilla de la Madre de Dios fue embellecida gracias a donaciones realizadas por sus más fieles creyentes, y en el año 1732 los padres Jesuitas dejaron la iglesia al clero diocesano que le guardó siempre gran devoción a la virgen. Desafortunadamente, en el año 1943, Frascati fue bombardeada por aviones aliados, y la imagen de María que se encontraba en la Catedral quedó totalmente destruida.

Entonces fue sustituida por el lienzo que se encontraba en Gallora, y desde siempre inspira el profundo amor maternal e infinita devoción, un refugio para los pecadores, haciendo un verdadero honor a su nombre.

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