El Ecumenismo: ¿Qué es? ¿Es bíblico para el cristiano?

El Ecumenismo es el movimiento que promueve la conciliación de todas las iglesias cristianas. Si es primera vez que escuchas este concepto o si ya lo habías escuchado pero deseas conocer a mayor profundidad no puedes dejar de leer este artículo.ecumenismo-1

Encontrarás: Definición y origen de ecumenismo, historia del movimiento ecuménico, personajes más reconocidos de este movimiento, si es o no bíblico para los cristianos y mucho más.

Ecumenismo: ¿Qué es?

El Ecumenismo busca la unidad y la comunión de las iglesias que se encuentran divididas por doctrinas, prácticas y tradiciones, para que todas lleguen a cumplir la voluntad de Dios “que sus discípulos sean solo uno”.

Es importante diferenciar el Ecumenismo del Diálogo Interreligioso, este último tiene como objetivo la participación de distintas religiones: Islámica, cristiana, abrahámicas, entre otras.

Múltiples personalidades del último siglo empiezan a tener coincidencia en que el Ecumenismo es el camino para lograr la unificación y la reconciliación del pueblo cristiano.

Origen del Ecumenismo

El origen de esta palabra podemos dividirlo en tres “visiones” distintas: según los historiadores, según los evangelios y según el inicio histórico de la iglesia.

Según los historiadores

La palabra “Ecuménico” tiene un origen griego. Proviene de la palabra «Oikoumenē», que significa tierra habitada y civilizada, universo y está vinculada a términos derivados de oikos: casa, hogar, economía, administración.

Distintas personalidades (todos romanos) han dado su propio significado a esta palabra con una connotación más político-religiosa.

Polibio: “Todas las partes del mundo habitado («oikoumenē») han venido a estar bajo el dominio de Roma”

Dion Casio: (Historia Romana 37,1,2; 43,14,16; 43,21,2)

Flavio Josefo, escribió que el rey Agripa dijo: “En el mundo habitable («oikoumenē») todos son romanos” (La guerra de los judíos 2, 388).

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Según los evangelios

En los evangelios, el término «oikoumenē» es poco utilizado como tal. Por ejemplo, en Lucas 4,5 dice: “También, el diablo tienta a Jesús ofreciéndole todos los reinos de la tierra («oikoumenē»)”.

Según el inicio histórico la historia de la Iglesia

El significado de «oikoumenē» comenzó a tornarse positivamente cuando Constantino I el Grande convocó el primer Concilio ecuménico de cristianos en Nicea, en 325, con la participación de obispos de todo el «oikoumenē», creando un vínculo entre el concepto de universalidad de la Iglesia (es decir, sin exclusiones) y el término “ecuménico” («oikoumenē»).

Breve historia del movimiento ecuménico

El movimiento ecuménico ha estado marcado por distintos objetivos, por tal motivo, podemos dividir su historia en dos grandes etapas:

Primera Etapa (1910-1937)

Todos los especialistas coinciden (y datan) que este movimiento tuvo como inicio la Conferencia en Edimburg (1910), en la cual, surge la creación de un Comité de Continuación (posteriormente nombrado “Consejo Misionero Internacional”).

En el año  1914, Robert Gardiner había enviado una carta de invitación en latín al cardenal Pietro Gasparri. El papa Benedicto XV había contestado que “se consideraba a sí mismo como la fuente y la causa de la unidad de la Iglesia”, a pesar de que, en 1916, este mediante el  Romanorum Pontificum pidió rezasen por la unificación de la Iglesia con una oración divulgada en los EE.UU, bendecida por el padre Pío X y aprobada por los obispos estadounidenses.

En 1919, una delegación de obispos episcopalianos se acercó a diferentes iglesias europeas. Al llegar a Roma, los recibió Benedicto XV, quien les dijo que la única disponible se encontraba en su regreso a la Iglesia católica. Por primera vez Nathan Söderblom, en una carta abierta, propuso la creación de un Consejo ecuménico de las Iglesias, el cual, fue nombrado C.OE.E.

Entre 1920 y 1921 surgieron reuniones y conferencias de las cuales se estableció un comité que afianzará las bases del movimiento “Fe y Constitución” en Ginebra, mientras que en Londres se fundaría el “Consejo Misionero Internacional”. Paralelamente, se iniciarán una serie de debates informales entre clérigos católicos y anglicanos, cuyo objetivo o intención principal era estudiar las posibilidades de encuentro entre la Iglesia católica y la Iglesia de Inglaterra.

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En 1925 en la Conferencia del catolicismo práctico (Estocolmo) se desató un ataque violento por parte del canónigo católico Charles Journet contra el catolicismo práctico en su libro L’unión des églises et le Chatolicsme pratique, por lo que tuvo que reprogramarse la primera “Conferencia Mundial de Fe y Constitución”, efectuándose al fin en Lausana, luego de dos largos años (1927).

Un hecho que no podemos dejar pasar en esta primera etapa es que en 1928 el papa Pío XI publicó su encíclica Mortalium Animos, en la que trató con palabras duras las primeras iniciativas del movimiento ecuménico.

En 1929, se realizó la primera evaluación seria del trabajo ecuménico por parte de los católicos, con el libro de Max Pribilla s.j.: Um kirchliche Einheit, Stockholm, Lausanne, Rome y en 1930, Nathan Söderblom, un arzobispo luterano sueco recibió el Premio Nobel de la Paz por su labor unificando a las iglesias por la paz.

Segunda etapa (1938-1991 )

Esta segunda etapa coincidió con la historia del “Consejo Mundial de Iglesias” (CMI). Su estatuto con fecha provisional 1938 no logró desarrollarse sino hasta 1948 en Amsterdam debido a la explosión de la Segunda Guerra Mundial. El consejo se definió como una “comunidad de Iglesias que reconocen a Cristo como Dios y Salvador”.

Desde su constitución se han logrado establecer 7 asambleas generales: Ámsterdam (1948), Evanston (1954), Nueva Delhi (1961), Upsala (1968) , Nairobi (1968), Vancouver (1983) y Canberra (1991).

A mediados del siglo XIX surgió una nueva corriente unificadora y reconciliadora de todos los que invocan a Jesucristo como Dios y cabeza de la Iglesia, generando un cambio de mentalidad y dando un nuevo aire de respeto, aceptación, tolerancia, libertad de conciencia y derechos humanos.

Clérigos anglicanos de la “Iglesia alta” pertenecientes al “movimiento de Oxford” como Newman, Pusey, Froude, entre otros, establecieron un nuevo concepto de catolicidad (comunión católica anglicana de proporciones mundiales) y un diverso concepto de unidad (teoría de las tres ramas).

En cuanto a la Iglesia católica, el papa Juan XXIII promovió un cambio de rumbo al crear el “Secretariado para la promoción de la unidad de los cristianos”, luego nombrada, “Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos”, una comisión preparatoria al Concilio Vaticano II, en la cual, fue designado el cardenal Augustin Bea como primer presidente del recién creado Secretariado (6 Junio de 1960).

Las palabras anunciadas por Juan XXIII en su lecho de muerte manifestaron su compromiso con el movimiento ecuménico: “Ofrezco mi vida por la Iglesia, por la continuación del Concilio Ecuménico, por la paz en el mundo y por la unión de los cristianos… Mis días en este mundo han llegado a su fin, pero Cristo vive y la Iglesia debe continuar con su tarea”.

En 1865, los anglo-católicos respondieron con una carta de aclaración al cardenal Patrizi, generándose la primera confrontación sobre el movimiento de unión de los cristianos, dicho acto, interrumpió el movimiento por un tiempo más no lo extinguió y resurgió años después.

La primera reunión de Obispos en comunión Anglicana ocurre en Lambeth (1867) estableció una reunión cada diez años, dando inicio casi de manera simultánea a las alianzas mundiales de confesiones históricas como: Alianza reformada mundial, Federación luterana mundial, Alianza bautista mundial, entre otros (iglesias protestantes).

Los movimientos juveniles empezaron a ganar importancia tanto a nivel internacional como interconfesional a partir de 1844 cuando nace el YMCA (Asociación de Jóvenes Cristianos). Luego, le seguirán: YMCA: Asociación de Jóvenes Cristianas (1844), WSCF: Federación Mundial de Estudiantes Cristianos y SCM: Movimiento Estudiantil Cristiano (ambos en 1985).

La Federación Mundial de Estudiantes Cristianos se orientaba hacia la misión, por lo que decidió crear sociedades misioneras Internacionales en tierras de África y Asia, convirtiéndose en gran promotor (tanto en el protestantismo como en el catolicismo) de muchos ecumenistas del siglo XX.

En 2004 se constituyó la comunidad religioso-ecuménica de los Misioneros y Misioneras del Amor Sacramentado, orientada a la creación de proyectos sociales que promuevan el amor y el servicio, obras solidarias y oratorios donde se promueva la oración universal y no al debate religioso.

El Ecumenismo ¿por qué y para qué?

En Florencia (1439) se logró una pasajera unión entre la Iglesia católica y la ortodoxa, sin embargo, luego de más de quinientos años, el Ecumenismo continúa en pro de generar acciones que promuevan la unidad de todos los cristianos, que por diversos motivos continúan divididos y algunos enfrentados.

Pareciera una guerra de nunca acabar, pero el fallecido Papa Juan Pablo II, con su estilo muy particular escribió: “El ecumenismo, el movimiento a favor de la unidad de los cristianos, no es sólo un mero ‘apéndice’ que se añade a la actividad tradicional de la Iglesia. Al contrario, pertenece orgánicamente a su vida y a su acción y debe, en consecuencia, inspirarse y ser como el fruto de un árbol que, sano y lozano, crece hasta alcanzar su pleno desarrollo”.

Esto nos brinda un aire de esperanza en que en un futuro las iglesias puedan lograr la tan anhelada unión y todos nos convirtamos en uno.

¿Es bíblico para el cristiano?

El objetivo está marcado: una sola fe y una sola comunión eucarística, expresada en el culto y la vida común en Cristo.

El ecumenismo pudiésemos definirlo en términos más generales como “un movimiento que promueve unidad mundial entre todas las religiones a través de una mayor cooperación”, sin embargo, vamos a definirlo como: “el movimiento hacia la unidad entre los grupos cristianos” a manera de no generar confusión.

Ahora bien, ante estos conceptos, surgen las siguientes preguntas ¿Son correctas y bíblicas las iniciativas promovidas por las comunidades ecuménicas? ¿Es correcto o necesario involucrarnos con otros “cristianos” en actividades conjuntas a nivel local, nacional o internacional? La respuesta, un rotundo NO.

A pesar de que la unidad entre los cristianos es sumamente importante (Salmo 133:1; Juan 17:22) ¿qué ocurre cuándo algunos de los que dicen profesar el cristianismo en realidad niegan aspectos fundamentales de la fe? Es aquí donde debemos analizar cada situación de manera individual ¿Aquellos a los que nos estamos uniendo son verdaderamente cristianos? (Bíblicamente hablando) Esta son interrogantes que debemos hacernos para posteriormente tomar decisiones que honren a Dios.

Muchas personas, instituciones y organizaciones divulgan acciones “En nombre de Cristo”, e incluso, declaran que “Él es el Señor y Salvador”, pero se contradicen al rechazar aspectos fundamentales acerca de la naturaleza y obra de Cristo descritos en la Biblia.

Algunos ejemplos de ello son los Mormones y Testigos de Jehová, quienes niegan o subestiman la inspiración y la autoridad de la Biblia (2 Timoteo 3:16), el carácter exclusivo de la salvación en Cristo (Juan 14:6; 1 Timoteo 2:5) y la completa dependencia en la gracia de Dios para la salvación, aparte de las obras humanas (Romanos 3:24, 28; Gálatas 2:16; Efesios 2:8-9).

Hoy en día, existen grandes diferencias entre evangélicos y católicos romanos. El cristianismo bíblico y el catolicismo romano son dos religiones diferentes que no solo practican cosas diferentes, sino que además, sus creencias acerca de la salvación, autoridad en la biblia, sacerdocio de sus creyentes, obra de Cristo, entre otros, son totalmente distintas. Son estas notorias diferencias lo que ha imposibilitado el logro de un objetivo conjunto. Quienes niegan esto solo demuestran que no fieles a lo que dicen creer.

Cualquier católico (que se toma en serio su fe) rechazará lo que crea un cristiano evangélico firme y viceversa.

Uno de los atractivos del ecumenismo es que a pesar de sus diferencias también encontramos objetivos comunes, por ejemplo, tanto los cristianos bíblicos como otros grupos contrarios a esta mantienen una postura firme a favor de la vida, una visión tradicionalista en cuanto a la familia y sus valores, la idea de ayudar a enfermos y desamparados y un ferviente deseo por la justicia y la paz en el mundo, de allí, la tentación de unificarlos.

Otra pregunta relevante a considerar sería: ¿cuál es el objetivo final de esta iniciativa ecuménica? Y si estos objetivos están siendo o no logrados. En lugar de predicar el evangelio (o palabra de Dios) o transformar corazones el Ecumenismo se centra principalmente en mensajes con un tono más político-social logrando la transformación de entornos políticos, sociales o económicos.

No hay nada en la biblia que manifieste que los ángeles se regocijan cuando se aprueba una nueva ley o se pavimenta una calle, por ejemplo, y no es que esto no sea importante, sino que no se puede opacar, o mejor dicho, secundizar el evangelio por dichas acciones; Mientras se consideran las iniciativas ecuménicas, es importante reflexionar y sobre todo asegurar que el reino de Dios se extienda a través del Evangelismo.

Por otra parte, la escritura nos brinda una orientación clara acerca de cómo deben vivir los cristianos creyentes en la Biblia:

Lucas 15:10: “Los ángeles del cielo se regocijan cuando un pecador se arrepiente”

Colosenses 3:17: “Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él”.

Mateo 5:16, Jesús nos dice: “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos”.

Mateo 28:18-20 y 1 Corintios 2:2 convierte el evangelio en nuestra máxima prioridad.

Efesios 2:1-3: “El objetivo final de nuestras acciones debe ser la salvación de los pecadores perdidos”

En resumen, todo lo que hacemos debe ser para la gloria y el honor a Dios: compartir al mundo el mensaje acerca de cómo ” El evangelio cambia vidas”  y que la muerte y resurrección de Cristo trae gloria a Dios.

Entonces, ¿Debemos o no involucrarnos en la cooperación con otras iglesias cristianas u otros grupos de creyentes? Sí, siempre y cuando: La doctrina y creencias fundamentales de la fe cristiana no se vean comprometidas, el evangelio no sea deshonrado, los creyentes puedan mantener un claro testimonio ante el mundo, Dios sea glorificado, entonces, perfectamente y con nuestra conciencia tranquila podemos de manera libre y gozosa unirnos a otros creyentes en la búsqueda del reino de Dios.

¿Existen variedad de Ecumenismos?

Una pregunta que resulta curiosa y llama nuestra atención. Si bien este es uno solo, podemos definir diversos tipos de Ecumenismo en base a las acciones, caminos que consideran, tareas que realiza o personas que lo promueven.

La historia nos muestra que los principales personajes que promueven estos movimientos son hombres carismáticos con una visión profética, que posteriormente encabezaron la andadura ecuménica mucho antes de que éste adoptara algunas formas propias desde un enfoque más “institucional”.

Como dijo el Cardenal Congar: “El ecumenismo es como un órgano con cuatro teclados y con muchos registros”. Va dirigido al futuro y se centra en la unidad de la iglesia y la humanidad. Mantiene su referencia hacia la Escritura y la Tradición, y a su vez, revisa antiguas querellas desde sus raíces.

Clasificación de Ecumenismo

Como mencionamos anteriormente, en base a diversas acciones y promotores, podemos clasificarlos en diversos tipos, entre ellos destacan:

Protestante

Un movimiento a favor de la unidad de los cristianos. Para los ortodoxos y protestantes son sumamente importantes el Consejo Mundial de Iglesias y sus documentos.

Los personajes que sentaron las bases de este tipo de Ecumenismo podemos destacar:

Carlos Brent: Fundador del movimiento “Fe y Constitución”, cuyo objetivo era unificar la doctrina.

Natan Sôderblom: Dio un enfoque a la unidad de los cristianos bajo un aspecto práctico y no doctrinal. En el Congreso de Estocolmo de 1925 fundó el Movimiento “Vida y Acción” y en 1927 recibió el premio nobel a la paz.

Juan Mott: Fue un Metodista enamorado del ecumenismo. En 1946 recibió el Premio Nobel de la Paz y fue presidente vitalicio del Consejo Ecuménico.

Católico

Preocupados por la gran división del pueblo cristiano, la Iglesia Católica continúa el movimiento ecuménico, a través de distintas acciones. Organizaron diversos encuentros y reuniones, uno de los más importantes los “Diálogos de Malinas”, entre el cardenal Mercier, arzobispo de Malinas y primado de Bélgica, y los anglicanos (1925).

En 1930, el padre José Metzger fundó una asociación llamada “Una Sancta” con el propósito de promover el ecumenismo.

El Padre Watson, un protestante convertido al catolicismo, fundó el “Octavario por la Unión de los Cristianos”. Este consiste en dedicar cada año ocho (08) días (18 al 25 de Enero) de oraciones  y estudio a favor de la unión de los cristianos. Esta práctica ha adquirido gran popularidad alrededor del mundo.

En 1960, el Papa Juan XXIII funda el “Secretariado para la Unión de los Cristianos”. Bajo la presidencia del Cardenal Agustín Bea, se ha convertido en el organismo católico promovido por excelencia con el fin de  lograr la unificación de los cristianos.

El “Decreto Conciliar sobre el Ecumenismo” (Unitatis Redintegratio) fue promulgado por el Papa VI el 21 de Noviembre de 1964 durante el Concilio Ecuménico Vaticano II. Representa las bases doctrinales y líneas de acción práctica del ecumenismo católico.

La Asociación “Ut Unum Sint”, palabras tomadas de Jn 17, 21, que significan “Que sean una sola cosa” fue fundada por la Congregación del Concilio y tiene como finalidad promover la unidad de todos los cristianos en una única Iglesia de Cristo.

Doctrinal o Teológico

Hace referencia a cuando las diferentes Iglesias o Comunidades cristianas reflexionan en conjunto sobre fe, sacramentos y organización eclesiástica, para posteriormente poder entrar en un diálogo que lleve a la comunión cristiana. Esta clase de ecumenismo exige de quienes la realizan una sólida formación doctrinal.

La separación de las iglesias se da principalmente por motivos de creencias, doctrinas y prácticas, por lo que se han realizado diversos encuentros y diálogos a nivel mundial para lograr la unidad cristiana, sin embargo, cada uno se mantiene firme en su postura, lo que ha hecho imposible lograr tal fin.

No todo ha sido un fracaso, hoy en día, existen comisiones mixtas de teólogos, representantes de las diversas iglesias en el diálogo doctrinal, documentos resultantes de los múltiples diálogos bilaterales (entre dos Iglesias) o multilaterales (entre tres o más tradiciones eclesiales), las cuales, constituyen la prueba irrefutable de que las distintas comunidades existentes están comprometidas con el movimiento ecuménico.

Institucional

Es el promovido, desarrollado y realizado por las iglesias. No se queda en un trabajo personal o grupos privados, sino que se genera entre responsables de la iglesia y se esfuerza en alcanzar un cambio significativo en las instituciones, apoyándose de estructuras y organizaciones como el “Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos”, los Directorios ecuménicos y otros documentos.

Dentro de estas instituciones hay que destacar al “Consejo Ecuménico de las Iglesias” (CEI), sin equivalente alguno en la historia del cristianismo. Es importante resaltar que no es una Iglesia, una superIglesia ni mucho menos la Iglesia del futuro, sino más bien, la expresión más completa de los anhelos de unidad cristiana que existe hoy entre las iglesias. No abarca (ni pretende hacerlo) el movimiento ecuménico en su totalidad.

Conformado por más de 334 iglesias de todas las tradiciones eclesiales y casi todos los países del mundo mantiene relaciones fraternales con muchas Iglesias que no forman parte de él, como es el caso de la Iglesia católica.

La pertenencia de una Iglesia al CEI depende de la aceptación de su base doctrinal. Cada Iglesia tiene su propia confesión de fe a la que no renuncia por su entrada a dicho organismo. Es importante recalcar que el CEI no puede tomar decisiones en nombre de las Iglesias representadas, ni tiene autoridad impositiva sobre ellas.

Las Iglesias pertenecientes al CEI se apoyan en el Nuevo Testamento para declarar que la Iglesia de Cristo es una y reconocen en otras iglesias elementos de la “verdadera Iglesia”, lo cual, les obliga a reconocer su solidaridad, prestar ayuda mutua y asistencia en caso de necesidad y a abstenerse de todo acto inconciliable con el mantenimiento de relaciones fraternales.

Evidentemente al CEI no pueden pertenecer organizaciones seculares, partidos políticos o sociedades religiosas no cristianas. Solo pueden ser miembros las iglesias que considerándose cristianas, pueden en conciencia suscribir la base doctrinal.

La base que actualmente está vigente y se aprueba en la asamblea de Nueva Delhi (1961): “El CEI es una asociación fraternal de iglesias que son creyentes de Nuestro Señor Jesucristo como Dios y Salvador según las Escrituras y se esfuerzan por responder en conjunto a su vocación común para gloria de sólo Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo”.

Al CEI pertenecen las Iglesias de la comunión anglicana, la mayoría de las iglesias ortodoxas, y muchas de las Iglesias protestantes de tradición luterana y calvinista.

Gran parte de las iglesias de tradición libre, mejor conocidas como “evangélicas”: bautistas, algún sínodo luterano y extensas zonas pentecostales no pertenecen al CEI, porque han creído ver en él un peligro para su propia autonomía.

En realidad, las Iglesias que rechazan al CEI son doctrinalmente muy conservadoras, opuestas al diálogo y reagrupadas en el Consejo Internacional de las iglesias cristianas (1948) o en la Federación Evangélica Mundial (1963), organismos claramente anti ecuménicos.

El CEI mantiene además relaciones con las grandes familias cristianas reunidas en alianzas, federaciones o conversiones mundiales; Las relaciones entre el CEI y la Iglesia católica han sido siempre cordiales, sin embargo, la incorporación de Roma al CEI como Iglesia miembro ha generado algunos debates.

La incorporación de la Iglesia católica al movimiento ecuménico es tardía si tomamos como referencia la mayoría de las Iglesias protestantes y anglicanas que desde 1910 venían trabajando arduamente por la unidad de los cristianos.

Los interlocutores de la Iglesia Católica en el diálogo teológico oficial pertenecen a casi todas las vertientes del cristianismo: Iglesias ortodoxas, Iglesias antiguas orientales, Comunidad Anglicana, Federación Luterana Mundial, Alianza Reformada Mundial; Alianza Bautista Mundial, Discípulos de Cristo, Iglesia Metodista, y con grupos pentecostales.

Su labor ha sido inmensa, solamente el trabajo llevado a cabo para la elaboración del decreto conciliar Unitatis Redintegratio, bastaría para dar un juicio altamente positivo. Con la Alianza Bíblica Mundial ha establecido normas específicas para la traducción ecuménica de los textos bíblicos y es muy notable el trabajo que lleva con respecto al judaísmo en materia religiosa.

Oficial

Conformado por las autoridades jerárquicas o representantes nombrados directamente por ellas.

Diálogo

Realizan analogías en lo esencial de la doctrina como por ejemplo los “diálogos” en diversos niveles, desarrollados en grupos mixtos de trabajo.

Local

Es el tipo de ecumenismo que realizan los laicos, dicho de otra manera, el que está presente en parroquias de acuerdo a las orientaciones de la Iglesia.

De base

Ejecutado al margen del ecumenismo oficial. En América Latina existen centros ecuménicos que no siempre han sido bien vistos por la Santa Sede. Sus acciones están orientadas al compromiso social y a las reflexiones a nivel popular.

Secular

Sus protagonistas eran principalmente laicos interconfesionales que realizaban una acción “un tanto marginal respecto a los niveles de las Iglesias”. Un ejemplo de ello: la Alianza Evangélica (1846).

Social o Práctico

Es el término que se utiliza cuando diferentes confesiones se unifican para trabajar juntos, enfrentando problemas prácticos y sociales como la justicia, la paz, la cultura, los derechos humanos, entre otros.

El Ecumenismo Social se diferencia por realizar acciones en favor de otros. Por ejemplo, trabajar por la dignidad humana, aplicando reivindicaciones sociales del evangelio fortaleciendo la fe de nuevos creyentes mediante testimonios.

Espiritual

Definitivamente, el alma del movimiento ecuménico. Son las oraciones públicas o privadas en favor de la unidad de los cristianos. Un ejemplo, los grupos de oración a nivel local.

Científico

Existe cuando hay un esfuerzo reflexivo y metódico logrado a través de una investigación basada en: principios y leyes, una palabra o un trabajo científico. Es una guía de la acción apostólica.

Pastoral

Contactos y gestos llevados a cabo con el fin de participar activamente a la unificación de las iglesias. Estas actividades permiten que los cristianos puedan conocerse mejor, tener encuentros amigables, y por supuesto, evitar cualquier motivo que genere fricción entre ellos. Un ejemplo claro son las visitas mutuas del Papa y/o jefes de distintas Iglesias.

Misional

Es el que se da cuando cristianos de diferentes denominaciones se unen para evangelizar a los pueblos.

Histórico

Hace hincapié en el pasado, la historia o la Tradición. Cuenta con la ayuda de la Patrología, permitiendo una mejor comprensión de los problemas, lo que se traduce en mejores soluciones.

De sangre

Dicho de manera sencilla: persecución cristiana. Por ejemplo, cuando los terroristas o potencias mundiales persiguen a aquellas minorías cristianas les preguntan: ¿Eres, luterano, ortodoxo, católico, reformado o pentecostal?

Del martirio

Se refiere al testimonio de cristianos de diferentes creencias que han dado la vida por Jesucristo.

Del trabajo

Para los más necesitados. Por esos hombres y mujeres que el día de hoy sufren injusticias y guerras.

Del sufrimiento

Comparte el sufrimiento diario entre los hermanos y hermanas cristianos.

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La visión de la unidad de la Iglesia

Roger Schutz, fundador de la ecuménica Comunidad de Taizé, es una de las personas que más ha contribuido a la causa ecuménica del siglo XX, especialmente, ha ejercido gran influencia en la comunidad joven.

Su visión de la unidad cristiana proviene de la creencia de que Jesús fue un gran maestro que no vino a nuestro mundo para iniciar una nueva religión, sino más bien, para revelar el amor de Dios y reconciliar a sus pueblos.

Según Roger Schutz: “Los cristianos pueden ser reconciliados unos con otros mediante la oración en común, que permite la entrada del Espíritu Santo en el corazón de la acción”.

El Ecumenismo en la actualidad

De un panorama general, podemos destacar los siguientes aspectos:

Bautismo

Es un tema resuelto. Todos los cristianos, sin importar si son católicos, ortodoxos, anglicanos o protestantes, reconocen el valor del bautismo administrado por las demás Iglesias que no sean la suya propia. Es decir, si un cristiano desea pertenecer o practicar una nueva confesiones cristiana, no requiere ser “bautizado de nuevo”.

Matrimonios entre contrayentes de distintos credos cristianos

Los matrimonios de este tipo antiguamente eran imposibles, hoy en día, poseen total validez. Un católico que desee contraer matrimonio con una persona cristiana no católica solo debe cumplir ciertos requisitos que para nada afectan la concepción de este sacramento.

Eucaristía

La participación en un acto como la eucaristía por parte de cristianos miembros de Iglesias diferentes de la católica es deseada y pedida por muchos como signo de la anhelada unidad, sin embargo, continúa sin ser autorizada por las iglesias.

Investigaciones Teológicas

También han tenido un progreso importante, aunque aún con algunas dificultades, en especial por parte de las Iglesias católica, ortodoxa y la Comunión Anglicana quienes se sienten menos alejadas entre sí a nivel doctrinal.

Problemas de Índole Moral

Temas como el divorcio o el aborto sostienen posturas tan divergentes y extremas aún que se hace imposible un posible acuerdo.

En cuanto a otros problemas como: justicia social, vida internacional y las libertades cívicas (entre ellas, la libertad de culto, la libertad de enseñanza, la libertad de expresión, entre otras), los puntos de vista son similares hasta el extremo de que las distintas Iglesias han llegado a pronunciarse a través de declaraciones comunes.

Relaciones a nivel jerárquico

Impensables hace un siglo; El “Consejo Mundial de Iglesias” representa al conjunto de Iglesias de la Comunión Anglicana, protestantes y ortodoxas y goza de un prestigio moral sumamente alto.

La Iglesia católica no es miembro del Consejo, sin embargo, ha participado de algunas comisiones, como la de “Fe y Constitución” y no se excluye que en el futuro pudiese formar parte del Consejo como miembro de pleno derecho.

Parecería que el pensamiento de unidad entre las distintas confesiones cristianas fueran una idea más afín entre los cristianos más jóvenes, ya que estos poseen una visión distinta de la vida, la sociedad y el significado de la figura de Jesucristo.

Quizás, este sea el motivo principal por el que cada día más jóvenes se sienten atraídos a experiencias como la que disfrutan los miembros pertenecientes a la ecuménica Comunidad de Taizé o a otras más nuevas como la comunidad religiosa-ecuménica de los Misioneros y Misioneras del Amor Sacramentado.

Oración por la Unidad de los cristianos

Una Oración que pide a Jesús, Señor todopoderoso que interceda y derrame su amor infinito para lograr la unificación de todo su pueblo cristiano, apartando las diferencias y permitiendo que reine la paz y el perdón en la humanidad. También, se ruega por “Que todos seamos uno, como Tú y Cristo son uno”.

Personalidades con carácter ecuménico

Entre las personalidades más reconocidas por su carácter, aportes y compromiso con el movimiento ecuménico podemos destacar:

El arzobispo de Upsala de la Iglesia luterana de Suecia, Nathan Söderblom (1866-1931).

El líder laico Robert Hallowell Gardiner (1882-1944)

El filósofo ruso Vladímir Soloviev (1853-1900)

El estadounidense John Raleigh Mott, ganador del Premio Nobel de la Paz 1946. ​

El sacerdote Paul Couturier (1881-1953), inspirador del llamado «ecumenismo espiritual».

El teólogo Yves Congar (1904-1995).

El papa Juan XXIII (1881-1963).

El patriarca Atenágoras de Constantinopla (1886-1972).

El papa Pablo VI (1897-1978).

El hermano Roger Schutz (1915-2005), fundador de la Comunidad ecuménica de Taizé.

El papa Juan Pablo II (1920–2005)

La seglar italiana Chiara Lubich (1920-2008), fundadora del Movimiento de los Focolares.

El arzobispo emérito de Milán, Carlo Maria Martini (1927- 2012). ​

El obispo argentino Jorge Novak (1928-2001).

El arzobispo de Canterbury Rowan Williams (1950- ).

El historiador italiano Andrea Riccardi (1950- ), fundador de la Comunidad de Sant’Egidio.

El papa Francisco (1936 – ). Actual papa de la Iglesia Católica.

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Encuentros ecuménicos

En Taizé, Francia, el protestante Rogier Schutz dirige una comunidad de oración interdenominacional, en el cual, organiza encuentros internacionales de reflexión y oración. Estos espacios de encuentro cuentan con la participación tanto de protestantes, como de ortodoxos y católicos. Su luz está inundando la cristiandad entera, y sin duda, representa un buen augurio para la unidad de los cristianos.

La unidad de los cristianos es el gran sueño de Cristo, el deseo de esa unión debe entender la fe de la Iglesia, reflejarse en la actitud concreta de fe de todo cristiano-católico e influir en su actuar.

A pesar de los avances, la ironía más grande de todas continúa siendo que lo que más nos une es al mismo tiempo, lo que más nos divide.

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